{"id":11476,"date":"2021-09-22T13:00:44","date_gmt":"2021-09-22T18:00:44","guid":{"rendered":"https:\/\/einsteresante.com\/?p=11476"},"modified":"2021-09-22T13:00:46","modified_gmt":"2021-09-22T18:00:46","slug":"las-bacterias-en-la-boca-podrian-explicar-por-que-muchos-ninos-odian-el-brocoli","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/einsteresante.com\/index.php\/2021\/09\/22\/las-bacterias-en-la-boca-podrian-explicar-por-que-muchos-ninos-odian-el-brocoli\/","title":{"rendered":"Las bacterias en la boca podr\u00edan explicar por qu\u00e9 muchos ni\u00f1os odian el br\u00f3coli"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando se enfrentan con el m\u00e1s peque\u00f1o bocado de coliflor o br\u00f3coli, algunos ni\u00f1os no pueden evitar arrugar la cara con disgusto. Pero no los culpes: un nuevo estudio sugiere que enzimas espec\u00edficas en la saliva pueden hacer que las verduras cruc\u00edferas tengan un sabor particularmente desagradable para algunos ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas enzimas, llamadas ciste\u00edna liasas, son producidas por diferentes tipos de bacterias que viven en la boca. Las mismas enzimas tambi\u00e9n est\u00e1n encerradas en las c\u00e9lulas de las verduras <strong>Brassica<\/strong>, como el repollo, las coles de Bruselas, el br\u00f3coli y la coliflor. Entonces, cuando masticamos un florete de br\u00f3coli, estas enzimas se derraman de sus recipientes de almacenamiento en las c\u00e9lulas componentes de la verdura, mientras que las de nuestro saliva se ponen en marcha.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas enzimas descomponen un compuesto llamado S-metil-L-ciste\u00edna sulf\u00f3xido (SMCSO) en las verduras cruc\u00edferas, y este proceso de descomposici\u00f3n transforma el compuesto en mol\u00e9culas de olor acre. Estudios previos de adultos sugieren que el nivel de actividad de la ciste\u00edna liasa en la saliva de una persona determina cu\u00e1nto se descompone el SMCSO y, por lo tanto, cu\u00e1ntas mol\u00e9culas apestosas se producen en el proceso. Esto, a su vez, influye en el sabor de las verduras cruc\u00edferas para los adultos.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan estos estudios anteriores, cuando diferentes adultos consumen, por ejemplo, repollo fresco, puede haber una diferencia de hasta diez veces en la cantidad de olores sulfurosos que emite la comida a medida que las enzimas transmitidas por la saliva la rompen en pedazos. Pero los autores del estudio se preguntaron si se puede observar la misma variaci\u00f3n en los ni\u00f1os, quienes, en comparaci\u00f3n con los adultos, suelen ser m\u00e1s sensibles a los sabores amargos y agrios de todos modos. Sospechaban que los ni\u00f1os cuya saliva produc\u00eda los compuestos derivados de SMCSO m\u00e1s malolientes mostrar\u00edan la mayor aversi\u00f3n por las verduras <em>Brassica <\/em>en comparaci\u00f3n con los adultos y sus compa\u00f1eros.<\/p>\n\n\n\n<p>Y seg\u00fan el nuevo estudio del equipo, publicado el 22 de septiembre en la revista <a href=\"https:\/\/pubs.acs.org\/doi\/abs\/10.1021\/acs.jafc.1c03889\">Journal of Agricultural and Food Chemistry<\/a>, eso es exactamente lo que encontraron. Si bien tanto la saliva de los adultos como la de los ni\u00f1os produc\u00edan compuestos malolientes cuando se expon\u00edan a la coliflor, estos olores no influ\u00edan en si a los adultos les gustaba o no les gustaba la verdura. Por otro lado, los ni\u00f1os cuya saliva produc\u00eda altas concentraciones de estos olores informaron que odiaban m\u00e1s la coliflor de todos los sujetos del estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>En particular, los ni\u00f1os parec\u00edan sensibles a un compuesto apestoso llamado dimetil trisulfuro (DMTS), un olor que es tanto un subproducto de la descomposici\u00f3n de SMCSO como un aroma que se libera al descomponer la carne, dijo el primer autor Damian Frank, cient\u00edfico de la qu\u00edmica de los alimentos y de los alimentos sensoriales en la Universidad de Sydney, a Live Science en un correo electr\u00f3nico.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;El DMTS est\u00e1 bien en peque\u00f1as dosis, pero cuando es dominante, realmente tiene un olor a azufre podrido&#8221;, dijo Frank. Y resulta que, cuando los ni\u00f1os comen una porci\u00f3n de coliflor, algunos pueden soportar mayores cantidades de estos olores s\u00faper malolientes que otros.<\/p>\n\n\n\n<p>El nuevo estudio incluy\u00f3 a 98 parejas de padres e hijos de 6 a 8 a\u00f1os. Despu\u00e9s de tomar muestras de la saliva de cada participante, los cient\u00edficos removieron la saliva en polvo de coliflor cruda que hab\u00edan preparado en el laboratorio. Midieron los compuestos de olor derivados de SMCSO que desprende el vegetal en polvo y, como en estudios anteriores, encontraron que la saliva de cada participante generaba una cantidad diferente de aromas apestosos y sulfurosos. En un an\u00e1lisis separado, los autores del estudio encontraron que el br\u00f3coli desprende estos mismos olores nocivos, pero la coliflor en realidad lo hizo en concentraciones ligeramente m\u00e1s altas.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, el grado de producci\u00f3n de olor p\u00fatrido fue similar entre la saliva de los padres y la de sus hijos, encontr\u00f3 el equipo. Este hallazgo sugiere que los padres y los ni\u00f1os probablemente porten bacterias similares en la boca, lo que les har\u00eda producir niveles similares de enzimas ciste\u00edna liasa. &#8220;Para ser claros, no medimos la composici\u00f3n microbiol\u00f3gica de la saliva&#8221;, por lo que el equipo no pudo confirmar exactamente qu\u00e9 tan estrechamente parec\u00edan padres e hijos, o qu\u00e9 microbios espec\u00edficos eran responsables del hedor, dijo Frank.<\/p>\n\n\n\n<p>En una prueba de sabor de coliflor cruda, los ni\u00f1os cuya saliva produc\u00eda la mayor cantidad de olores sulfurosos informaron sobre la m\u00e1s fuerte aversi\u00f3n por la verdura. Pero el mismo patr\u00f3n no se observ\u00f3 en adultos cuya saliva tambi\u00e9n produc\u00eda una pl\u00e9tora de olores putrefactos. Esto sugiere que, con el tiempo, los adultos llegaron a tolerar el sabor de las verduras cruc\u00edferas, sugirieron los autores del estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hallazgos se alinean con estudios anteriores sobre c\u00f3mo nuestros gustos cambian con el tiempo. Seg\u00fan Russell Keast, un cient\u00edfico sensorial de la Universidad Deakin en Australia, podemos llegar a amar los alimentos que despreciamos de ni\u00f1os a trav\u00e9s de la exposici\u00f3n repetida. En otras palabras, nuestras papilas gustativas no cambian necesariamente; poco a poco aprendemos a disfrutar de una gama m\u00e1s amplia de alimentos al comerlos cada vez m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede haber una ventaja evolutiva en el deseo insaciable de los ni\u00f1os por el az\u00facar y la aversi\u00f3n natural al br\u00f3coli amargo: el dulzor generalmente indica que un alimento proporciona mucha energ\u00eda, mientras que el amargor podr\u00eda significar que es t\u00f3xico, Robin Dando, profesor asistente en el Departamento de Ciencias alimentarias en el Departamento de Agricultura y Ciencias de la Vida de la Universidad de Cornell, dijo a la revista Bon App\u00e9tit. Y debido a que nuestros sentidos del gusto y el olfato son m\u00e1s fuertes en la juventud, eso puede hacer que los ni\u00f1os sean a\u00fan m\u00e1s sensibles a estas diferencias de sabor. Pero eventualmente, a medida que prueban alimentos nuevos, los ni\u00f1os pueden aprender a superar su aversi\u00f3n a las verduras malolientes, independientemente de las enzimas que lleven en la lengua.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.livescience.com\/study-why-some-kids-hate-broccoli-cauliflower\">Live Science<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando se enfrentan con el m\u00e1s peque\u00f1o bocado de coliflor o br\u00f3coli, algunos ni\u00f1os no pueden evitar arrugar la cara con disgusto. Pero no los culpes: un nuevo estudio sugiere que enzimas espec\u00edficas en la saliva pueden hacer que las verduras cruc\u00edferas tengan un sabor particularmente desagradable para algunos ni\u00f1os. 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