{"id":24040,"date":"2022-07-19T01:54:18","date_gmt":"2022-07-19T06:54:18","guid":{"rendered":"https:\/\/einsteresante.com\/?p=24040"},"modified":"2022-07-19T01:54:19","modified_gmt":"2022-07-19T06:54:19","slug":"el-cerebro-procesa-los-insultos-como-bofetadas-segun-estudio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/einsteresante.com\/index.php\/2022\/07\/19\/el-cerebro-procesa-los-insultos-como-bofetadas-segun-estudio\/","title":{"rendered":"El cerebro procesa los insultos como bofetadas, seg\u00fan estudio"},"content":{"rendered":"\n<p>&#8220;Los palos y piedras pueden quebrar mis huesos, pero las palabras nunca me lastimar\u00e1n&#8221;. Sin embargo, no nos enga\u00f1emos. Ya no estamos en receso, y todos sabemos que algunas palabras realmente duelen. Tomemos los insultos, por ejemplo. En un nuevo estudio, investigadores de la Universidad de Utrecht en los Pa\u00edses Bajos descubrieron que escuchar insultos es como recibir una &#8220;peque\u00f1a bofetada&#8221; l\u00e9xica, independientemente de si el insulto en s\u00ed est\u00e1 dirigido a nosotros o a otra persona.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Por qu\u00e9 los insultos siempre llamar\u00e1n tu atenci\u00f3n<br><\/strong>Algunas palabras y frases son aburridas, mientras que otras son emocionantes. Algunos son empoderadores, mientras que otros est\u00e1n destinados a derribarte. A veces, cuando la gente habla de amor o con amor, en realidad tambi\u00e9n lo sentimos. Por el contrario, el discurso de odio puede hacernos sentir inc\u00f3modos, ansiosos y tal vez llenos de odio.<\/p>\n\n\n\n<p>No se comprende muy bien c\u00f3mo exactamente el lenguaje regula las emociones, pero lo que la investigaci\u00f3n parece mostrar es que las palabras pueden tener efectos tanto psicol\u00f3gicos como fisiol\u00f3gicos. En un estudio, Maria Richter y sus colegas monitorearon la respuesta neuronal de las personas que escuchaban o le\u00edan palabras negativas. Eventualmente descubrieron que la exposici\u00f3n a estas palabras negativas aumentaba el procesamiento impl\u00edcito (IMP) dentro de la corteza cingulada anterior subgenual (sACC), esa es solo una forma t\u00e9cnica de decir palabras negativas que liberan hormonas que inducen estr\u00e9s y ansiedad.<\/p>\n\n\n\n<p>En otro estudio relacionado, los investigadores encontraron que los ni\u00f1os con altas tasas de di\u00e1logo interno negativo ten\u00edan niveles m\u00e1s altos de ansiedad. Entonces, sabemos que el lenguaje negativo puede tener consecuencias tanto a corto como a largo plazo en nuestra cognici\u00f3n y bienestar emocional. Pero, \u00bfqu\u00e9 pasa con el lenguaje profundamente hiriente, como los insultos?<\/p>\n\n\n\n<p>Como una especie altamente social, los humanos han aprendido a tejer jerarqu\u00edas y redes sociales complejas, desde tribus humildes hasta imperios poderosos. La cooperaci\u00f3n ha demostrado ser una de las claves de nuestro \u00e9xito, pero esto tambi\u00e9n significa que si no eres bien considerado o apreciado en tu comunidad, es probable que no puedas prosperar, y en alg\u00fan momento de la historia, es posible que no sobrevivieras. No es de extra\u00f1ar entonces que los insultos, que da\u00f1an nuestra reputaci\u00f3n y nuestra posici\u00f3n en la comunidad, puedan perforar nuestros o\u00eddos como una flecha.<\/p>\n\n\n\n<p>Los investigadores dirigidos por la Dra. Marijn Struiksma quer\u00edan saber m\u00e1s sobre c\u00f3mo procesamos los insultos frente a los cumplidos. Tambi\u00e9n quer\u00edan ver qu\u00e9 tan sensible es cada uno de ellos a la repetici\u00f3n (es decir, \u00bfnos volvemos insensibles a escuchar el mismo insulto o cumplido una y otra vez?), como parte de un proyecto de investigaci\u00f3n m\u00e1s amplio que explora el v\u00ednculo entre el lenguaje y la emoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl proyecto se centr\u00f3 en el v\u00ednculo entre el lenguaje y la emoci\u00f3n y qu\u00e9 mejor tema para estudiar este v\u00ednculo que los insultos y los cumplidos. El proverbio &#8220;Los palos y piedras pueden quebrar mis huesos, pero las palabras nunca me lastimar\u00e1n&#8221;, se ense\u00f1\u00f3 a los ni\u00f1os para responder a la intimidaci\u00f3n. Sin embargo, creemos que esto no es cierto, las palabras definitivamente pueden doler. Adem\u00e1s, a diferencia de los elogios, cuyo efecto parece disiparse con bastante rapidez, los insultos no parecen perder su aguij\u00f3n. En el estudio actual, nuestro principal objetivo era tomar estas observaciones informales y estudiarlas en el laboratorio. Quer\u00edamos examinar si pod\u00edamos encontrar evidencia de una r\u00e1pida adaptaci\u00f3n a los cumplidos repetidos y una respuesta sostenida a los insultos verbales y, de ser as\u00ed, en qu\u00e9 etapa(s) del procesamiento del lenguaje\u201d, dijo Struiksma a ZME Science.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una bofetada l\u00e9xica en la cara<br><\/strong>Los investigadores aplicaron electroencefalograf\u00eda (EEG) y electrodos de conductancia cut\u00e1nea en el cuero cabelludo de 79 voluntarias. Cada participante ley\u00f3 en voz alta una serie de declaraciones repetidas que transmit\u00edan tres significados diferentes: insultos (&#8220;Linda es horrible&#8221;), elogios (&#8220;Linda es impresionante&#8221;) y neutral (&#8220;Linda es holandesa&#8221;). Estos fueron insultos bastante leves para las personas acostumbradas a ser troleadas en l\u00ednea, pero incluso estos dolieron, como los investigadores descubrir\u00edan m\u00e1s tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cAl hacer una prueba previa de nuestros materiales, tuvimos que presentar una larga lista de insultos. Hemos recorrido un largo camino y, afortunadamente, contamos con la ayuda de nuestros asistentes. \u00a1Pero cuando consultamos a los participantes aprendimos que los insultos tambi\u00e9n pueden quedar obsoletos!\u201d dijo Struiksma.<\/p>\n\n\n\n<p>La mitad de los participantes leyeron los tres conjuntos de declaraciones usando su propio nombre, mientras que la otra mitad us\u00f3 el de otra persona. Nunca hubo interacci\u00f3n entre los participantes y otro ser humano, pero a los voluntarios se les dijo que las declaraciones fueron hechas por tres hombres diferentes.<\/p>\n\n\n\n<p>Investigar c\u00f3mo reaccionan las personas al lenguaje abusivo no es una tarea f\u00e1cil, ya que exponer intencionalmente a las personas a cosas hirientes no es \u00e9tico de ninguna manera. Pero a pesar de las limitaciones obvias de un estudio de laboratorio sin interacci\u00f3n humana real e insultos hechos por personas ficticias, los insultos a\u00fan llegaron a los participantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los datos del EEG mostraron que escuchar un insulto produjo cambios en la amplitud de P2, un componente de forma de onda del potencial relacionado con eventos (ERP) medido en el cuero cabelludo humano. Estos efectos se registraron independientemente de a qui\u00e9n se dirig\u00eda el insulto y demostraron su solidez ante la repetici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestros principales hallazgos son que el cerebro responde muy r\u00e1pidamente a los insultos y cumplidos y esta respuesta es m\u00e1s fuerte a los insultos. Este componente P2 temprano en la se\u00f1al del EEG apunta a una captura muy r\u00e1pida y estable de atenci\u00f3n emocional, plausiblemente desencadenada al recuperar el significado de los insultos y cumplidos de la memoria a largo plazo. La diferencia de respuesta entre los insultos y los elogios es s\u00f3lida a lo largo del tiempo. Entonces, incluso despu\u00e9s de muchos insultos repetidos, los insultos dan una &#8220;peque\u00f1a bofetada en la cara&#8221;. Este hallazgo se relaciona con palabras evaluativas tan fuertemente negativas que autom\u00e1ticamente captan la atenci\u00f3n durante la recuperaci\u00f3n l\u00e9xica. Lo notable es que encontramos esto en un experimento de laboratorio sin ninguna interacci\u00f3n real entre los hablantes. Esto no solo es indicativo de nuestra sensibilidad al comportamiento social indeseable, sino que tambi\u00e9n est\u00e1 en l\u00ednea con la idea de que la evaluaci\u00f3n de dicho comportamiento es hasta cierto punto autom\u00e1tica\u201d, dijo Struiksma.<\/p>\n\n\n\n<p>Los elogios tambi\u00e9n provocaron un efecto P2, pero no tan fuerte como los insultos. Cuando los cumplidos o los insultos usaban el nombre del participante, la se\u00f1al P2 era m\u00e1s fuerte y la conductancia de la piel (una medida de la excitaci\u00f3n) era m\u00e1s alta que en los casos en que los participantes no fueron llamados por su nombre. Es muy posible que haya presiones evolutivas que podr\u00edan explicar por qu\u00e9 los humanos han evolucionado para estar tan atentos tanto a los elogios como a los insultos, especialmente cuando est\u00e1n dirigidos a nosotros mismos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLos insultos dirigidos a ti representan una grave amenaza para ti mismo y para tu reputaci\u00f3n. Para los miembros de una especie ultrasocial que se especializa en la cooperaci\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la familia, las amenazas a la reputaci\u00f3n de uno no deben tomarse a la ligera. Los insultos tambi\u00e9n infligen da\u00f1o a los dem\u00e1s, son informativos sobre qui\u00e9n est\u00e1 dispuesto a hacerlo y se\u00f1alan un conflicto social en su vecindad, posiblemente incluso en su grupo. Los miembros de una especie ultrasocial bien pueden querer prestar atenci\u00f3n a tales &#8220;bofetadas&#8221; verbales cercanas. Para una especie muy interesada en la cooperaci\u00f3n, las muestras de una postura agresiva (como una bofetada verbal o f\u00edsica en la cara) pueden desencadenar autom\u00e1ticamente una emoci\u00f3n negativa en el objetivo de esa agresi\u00f3n, as\u00ed como en aquellos que presencian que alguien m\u00e1s es el objetivo de la agresi\u00f3n\u201d, explic\u00f3 Struiksma.<\/p>\n\n\n\n<p>Estos hallazgos tambi\u00e9n se suman a un cuerpo de evidencia que sugiere que los humanos tienen un sesgo de negatividad, asignando selectivamente m\u00e1s atenci\u00f3n a palabras y situaciones negativas versus positivas, como explic\u00f3 el investigador.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa investigaci\u00f3n sobre el sesgo de negatividad ha revelado que, en promedio, las personas son particularmente sensibles a los eventos negativos: tales eventos no solo atraen m\u00e1s atenci\u00f3n y un procesamiento m\u00e1s intenso que los eventos neutrales, sino que tambi\u00e9n lo hacen en relaci\u00f3n con los eventos positivos. Como era de esperar, mecanismos similares de captura de atenci\u00f3n y posterior procesamiento intensificado est\u00e1n en funcionamiento cuando las personas leen o escuchan lenguaje emocional. La fuente exacta del sesgo se encuentra actualmente en debate, algunos argumentan que simplemente refleja las propiedades estad\u00edsticas del entorno y otros proponen un an\u00e1lisis evolutivo que implica el grado en que los est\u00edmulos negativos frente a los positivos afectan la aptitud. Adem\u00e1s, el sesgo de negatividad no garantiza que cada est\u00edmulo o conjunto de est\u00edmulos negativos capte m\u00e1s atenci\u00f3n que cada est\u00edmulo o conjunto de est\u00edmulos positivos. Despu\u00e9s de todo, un cord\u00f3n que se rompe es mucho menos evocador que el nacimiento de un hijo. El sesgo de negatividad es real, pero existe como un fen\u00f3meno promedio, que surge por razones que a\u00fan no se han explicado por completo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Los hallazgos aparecieron en la revista <a href=\"http:\/\/dx.doi.org\/10.3389\/fcomm.2022.910023\">Frontiers in Communication<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.zmescience.com\/science\/insults-are-processed-by-the-brain-like-a-mini-slap-to-the-face\/\">ZME Science<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&#8220;Los palos y piedras pueden quebrar mis huesos, pero las palabras nunca me lastimar\u00e1n&#8221;. Sin embargo, no nos enga\u00f1emos. Ya no estamos en receso, y todos sabemos que algunas palabras realmente duelen. Tomemos los insultos, por ejemplo. 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