{"id":27268,"date":"2022-10-17T04:06:30","date_gmt":"2022-10-17T09:06:30","guid":{"rendered":"https:\/\/einsteresante.com\/?p=27268"},"modified":"2022-10-17T04:06:32","modified_gmt":"2022-10-17T09:06:32","slug":"los-humanos-antiguos-comieron-mas-carne-de-la-que-creemos-por-2-millones-de-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/einsteresante.com\/index.php\/2022\/10\/17\/los-humanos-antiguos-comieron-mas-carne-de-la-que-creemos-por-2-millones-de-anos\/","title":{"rendered":"Los humanos antiguos comieron m\u00e1s carne de la que creemos por 2 millones de a\u00f1os"},"content":{"rendered":"\n<p>La cocina paleol\u00edtica era cualquier cosa menos magra y verde, seg\u00fan un estudio sobre las dietas de nuestros antepasados \u200b\u200bdel Pleistoceno. Durante unos buenos 2 millones de a\u00f1os, el <em>Homo sapiens<\/em> y sus ancestros abandonaron la ensalada y cenaron mucho en la carne, coloc\u00e1ndolos en la parte superior de la cadena alimenticia.<\/p>\n\n\n\n<p>No es exactamente la dieta equilibrada de bayas, granos y bistec que podr\u00edamos imaginar cuando pensamos en comida &#8216;paleo&#8217;. Pero seg\u00fan un estudio realizado el a\u00f1o pasado por antrop\u00f3logos de la Universidad de Tel Aviv en Israel y la Universidad de Minho en Portugal, los cazadores-recolectores modernos nos han dado una impresi\u00f3n equivocada de lo que alguna vez comimos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Esta comparaci\u00f3n es in\u00fatil, sin embargo, porque hace 2 millones de a\u00f1os las sociedades de cazadores-recolectores pod\u00edan cazar y consumir elefantes y otros animales grandes, mientras que los cazadores-recolectores de hoy no tienen acceso a tal generosidad&#8221;, dijo el investigador Miki Ben-Dor de la Universidad de Tel Aviv en Israel explicado en 2021.<\/p>\n\n\n\n<p>Una mirada a cientos de estudios previos, desde la anatom\u00eda y fisiolog\u00eda humana moderna hasta las medidas de los is\u00f3topos dentro de los huesos y dientes humanos antiguos, sugiere que fuimos principalmente depredadores del \u00e1pice hasta hace aproximadamente 12,000 a\u00f1os. La reconstrucci\u00f3n de la lista de comestibles de hom\u00ednidos que vivieron hace 2,5 millones de a\u00f1os se hace mucho m\u00e1s dif\u00edcil por el hecho de que los restos de plantas no se conservan tan f\u00e1cilmente como los huesos, dientes y conchas de animales.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros estudios han utilizado an\u00e1lisis qu\u00edmicos de huesos y esmalte dental para encontrar ejemplos localizados de dietas ricas en material vegetal. Pero extrapolar esto a la humanidad en su conjunto no es tan sencillo.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos encontrar amplia evidencia de caza en el registro f\u00f3sil, pero para determinar lo que recopilamos, los antrop\u00f3logos tradicionalmente recurrieron a la etnograf\u00eda moderna bas\u00e1ndose en la suposici\u00f3n de que poco ha cambiado. Seg\u00fan Ben-Dor y sus colegas, este es un gran error.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Todo el ecosistema ha cambiado y las condiciones no se pueden comparar&#8221;, dijo Ben-Dor.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00e9poca del Pleistoceno fue un momento decisivo en la historia de la Tierra para nosotros, los humanos. Al final, nos abrimos camino hacia los rincones m\u00e1s lejanos del globo, sobreviviendo a todos los dem\u00e1s hom\u00ednidos en nuestra rama del \u00e1rbol geneal\u00f3gico. Dominada por la \u00faltima gran glaciaci\u00f3n, la mayor parte de lo que hoy es Europa y Am\u00e9rica del Norte estuvo sepultada regularmente bajo espesos glaciares.<\/p>\n\n\n\n<p>Con tanta agua encerrada en forma de hielo, los ecosistemas de todo el mundo eran muy diferentes a los que vemos hoy. Grandes bestias vagaban por el paisaje, incluidos mamuts, mastodontes y perezosos gigantes, en cantidades mucho mayores de las que vemos hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, no es ning\u00fan secreto que el <em>Homo sapiens<\/em> us\u00f3 su ingenio y su asombrosa resistencia para cazar estos boletos de comida masivos. Pero la frecuencia con la que depredaron a estos herb\u00edvoros no ha sido tan f\u00e1cil de averiguar. En lugar de confiar \u00fanicamente en el registro f\u00f3sil o hacer comparaciones tenues con culturas preagr\u00edcolas, los investigadores recurrieron a la evidencia incrustada en nuestros propios cuerpos y la compararon con nuestros primos m\u00e1s cercanos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Decidimos utilizar otros m\u00e9todos para reconstruir la dieta de los humanos de la edad de piedra: examinar la memoria conservada en nuestros propios cuerpos, nuestro metabolismo, gen\u00e9tica y constituci\u00f3n f\u00edsica&#8221;, dijo Ben-Dor.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;El comportamiento humano cambia r\u00e1pidamente, pero la evoluci\u00f3n es lenta. El cuerpo recuerda&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ejemplo, en comparaci\u00f3n con otros primates, nuestro cuerpo necesita m\u00e1s energ\u00eda por unidad de masa corporal. Especialmente cuando se trata de nuestros cerebros hambrientos de energ\u00eda. Nuestro tiempo social, como cuando se trata de criar a los ni\u00f1os, tambi\u00e9n limita la cantidad de tiempo que podemos pasar buscando comida.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/einsteresante.com\/wp-content\/uploads\/2022\/10\/image-24.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-27279\"\/><figcaption>Gr\u00e1fico que muestra d\u00f3nde se encontraba el <em>Homo sapiens<\/em> en el espectro de carn\u00edvoro a herb\u00edvoro durante el Pleistoceno y el Pleistoceno Superior (UP). Dr. Miki Ben Dor.<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Tenemos mayores reservas de grasa y podemos utilizarlas convirtiendo r\u00e1pidamente las grasas en cetonas cuando surja la necesidad. A diferencia de otros omn\u00edvoros, donde las c\u00e9lulas grasas son pocas pero grandes, las nuestras son peque\u00f1as y numerosas, haci\u00e9ndose eco de las de un depredador.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestros sistemas digestivos tambi\u00e9n son sospechosamente parecidos a los de los animales que se encuentran m\u00e1s arriba en la cadena alimenticia. Tener un \u00e1cido estomacal inusualmente fuerte es justo lo que podr\u00edamos necesitar para descomponer las prote\u00ednas y matar las bacterias da\u00f1inas que esperar\u00edas encontrar en una chuleta de mamut de una semana. Incluso nuestros genomas apuntan a una mayor dependencia de una dieta rica en carne que en una rica en az\u00facar.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Por ejemplo, los genetistas han llegado a la conclusi\u00f3n de que se cerraron \u00e1reas del genoma humano para permitir una dieta rica en grasas, mientras que en los chimpanc\u00e9s se abrieron \u00e1reas del genoma para permitir una dieta rica en az\u00facar&#8221;, dijo Ben-Dor.<\/p>\n\n\n\n<p>El argumento del equipo es extenso y toca evidencia en el uso de herramientas, signos de elementos traza e is\u00f3topos de nitr\u00f3geno en restos paleol\u00edticos y desgaste dental. Todo cuenta una historia en la que el nivel tr\u00f3fico de nuestro g\u00e9nero (la posici\u00f3n del <em>Homo <\/em>en la red alimentaria) se volvi\u00f3 altamente carn\u00edvoro para nosotros y nuestros primos, el <em>Homo erectus<\/em>, hace aproximadamente 2,5 millones de a\u00f1os, y permaneci\u00f3 as\u00ed hasta el Paleol\u00edtico superior, hace unos 11.700 a\u00f1os. A partir de ah\u00ed, los estudios sobre las comunidades modernas de cazadores-recolectores se vuelven un poco m\u00e1s \u00fatiles, ya que la disminuci\u00f3n de las poblaciones de animales grandes y la fragmentaci\u00f3n de las culturas en todo el mundo llevaron a un mayor consumo de plantas, que culmin\u00f3 en la revoluci\u00f3n neol\u00edtica de la agricultura.<\/p>\n\n\n\n<p>Nada de esto quiere decir que debamos comer m\u00e1s carne. Nuestro pasado evolutivo no es una gu\u00eda de instrucciones sobre la salud humana y, como enfatizan los investigadores, nuestro mundo ya no es lo que sol\u00eda ser. Pero saber d\u00f3nde se ubicaron nuestros antepasados en la red alimentaria tiene un gran impacto en la comprensi\u00f3n de todo, desde nuestra propia salud y fisiolog\u00eda, hasta nuestra influencia sobre el medio ambiente en tiempos pasados.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta investigaci\u00f3n fue publicada en el <a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/10.1002\/ajpa.24247\">American Journal of Physical Anthropology<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Nota de la fuente: una versi\u00f3n anterior de este art\u00edculo se public\u00f3 por primera vez en abril de 2021.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.sciencealert.com\/ancient-humans-were-apex-predators-for-2-million-years-study-finds\">Science Alert<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La cocina paleol\u00edtica era cualquier cosa menos magra y verde, seg\u00fan un estudio sobre las dietas de nuestros antepasados \u200b\u200bdel Pleistoceno. 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