{"id":72042,"date":"2025-04-12T10:25:31","date_gmt":"2025-04-12T15:25:31","guid":{"rendered":"https:\/\/einsteresante.com\/?p=72042"},"modified":"2025-04-12T10:25:33","modified_gmt":"2025-04-12T15:25:33","slug":"el-solo-pensamiento-de-tener-hambre-podria-alterar-tu-sistema-inmune","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/einsteresante.com\/index.php\/2025\/04\/12\/el-solo-pensamiento-de-tener-hambre-podria-alterar-tu-sistema-inmune\/","title":{"rendered":"El solo pensamiento de tener hambre podr\u00eda alterar tu sistema inmune"},"content":{"rendered":"\n<p><em>Por<\/em>: <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/giuseppe-dagostino-2352327\">Giuseppe D&#8217;Agostino<\/a>\u00a0y\u00a0<a href=\"https:\/\/theconversation.com\/profiles\/joao-paulo-albuquerque-2359500\">Jo\u00e3o Paulo Albuquerque<\/a><\/p>\n\n\n\n<p>Sentir hambre no s\u00f3lo te hace comer algo, sino que tambi\u00e9n puede cambiar tu sistema inmunol\u00f3gico. En un estudio reciente con ratones, descubrimos que la simple percepci\u00f3n del hambre puede alterar la cantidad de c\u00e9lulas inmunitarias en sangre, incluso cuando los animales no hab\u00edan ayunado. Esto demuestra que incluso la interpretaci\u00f3n cerebral del hambre puede influir en la adaptaci\u00f3n del sistema inmunitario.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra nueva investigaci\u00f3n, publicada en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/sciimmunol.adr3226\">Science Immunology,<\/a>\u00a0desaf\u00eda la idea arraigada de que la inmunidad se configura principalmente mediante cambios f\u00edsicos reales en la nutrici\u00f3n, como cambios en el az\u00facar en sangre o los niveles de nutrientes. En cambio, demuestra que la percepci\u00f3n por s\u00ed sola (lo que el cerebro &#8220;piensa&#8221; que est\u00e1 sucediendo) puede transformar la inmunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos centramos en dos tipos de neuronas cerebrales altamente especializadas (<a href=\"https:\/\/www.science.org\/doi\/10.1126\/science.abl7398\">neuronas AgRP y neuronas POMC<\/a>) que detectan el estado energ\u00e9tico del cuerpo y generan la sensaci\u00f3n de hambre y saciedad como respuesta. Las neuronas AgRP promueven el hambre cuando la energ\u00eda es baja, mientras que las neuronas POMC indican saciedad despu\u00e9s de comer.<\/p>\n\n\n\n<p>Mediante herramientas gen\u00e9ticas, activamos artificialmente las neuronas del hambre en ratones que ya hab\u00edan ingerido abundante comida. La activaci\u00f3n de este peque\u00f1o pero potente grupo de neuronas desencaden\u00f3 en los ratones un intenso deseo de buscar alimento. Este hallazgo refuerza lo\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cell.com\/neuron\/fulltext\/S0896-6273%2817%2930512-3?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0896627317305123%3Fshowall%3Dtrue\">demostrado por m\u00faltiples estudios previos<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nuestra sorpresa, sin embargo, este estado de hambre sint\u00e9tica tambi\u00e9n provoc\u00f3 una marcada disminuci\u00f3n de c\u00e9lulas inmunitarias espec\u00edficas en la sangre, llamadas monocitos. Estas c\u00e9lulas forman parte de la primera l\u00ednea de defensa del sistema inmunitario y desempe\u00f1an un\u00a0<a href=\"https:\/\/www.immunology.org\/public-information\/bitesized-immunology\/receptors-molecules\/chemokine-receptors-monocytes\">papel fundamental en la regulaci\u00f3n de la inflamaci\u00f3n<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el contrario, al activar las neuronas de saciedad en ratones en ayunas, los niveles de monocitos volvieron a niveles casi normales, incluso sin haber comido. Estos experimentos demostraron que la percepci\u00f3n cerebral del hambre o de la alimentaci\u00f3n era suficiente, por s\u00ed sola, para influir en el n\u00famero de c\u00e9lulas inmunitarias en sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Para comprender c\u00f3mo funciona este eje entre el cerebro y el sistema inmunitario, analizamos c\u00f3mo se comunica el cerebro con el h\u00edgado. Este \u00f3rgano es importante para detectar los niveles de energ\u00eda del cuerpo.\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cell.com\/cell\/fulltext\/S0092-8674(19)30850-5?_returnURL=https%3A%2F%2Flinkinghub.elsevier.com%2Fretrieve%2Fpii%2FS0092867419308505%3Fshowall%3Dtrue\">Las investigaciones<\/a>\u00a0tambi\u00e9n han demostrado que el h\u00edgado se comunica con la m\u00e9dula \u00f3sea, el tejido blando del interior de los huesos donde\u00a0<a href=\"https:\/\/www.immunology.org\/public-information\/bitesized-immunology\/organs-tissues\/bone-marrow\">se producen la sangre y las c\u00e9lulas inmunitarias<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Encontramos una conexi\u00f3n directa entre las neuronas del hambre y el h\u00edgado a trav\u00e9s del sistema nervioso simp\u00e1tico, que desempe\u00f1a un papel fundamental en la regulaci\u00f3n de funciones como la frecuencia card\u00edaca, el flujo sangu\u00edneo y la respuesta de los \u00f3rganos al estr\u00e9s y la demanda energ\u00e9tica. Cuando las neuronas del hambre se activaban, reduc\u00edan la detecci\u00f3n de nutrientes en el h\u00edgado al reducir la actividad simp\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto sugiere que el cerebro puede influir en la forma en que el h\u00edgado interpreta el estado energ\u00e9tico del cuerpo. En esencia, lo convence de que la energ\u00eda es baja, incluso cuando los niveles reales de nutrientes son normales. Esto, a su vez, provoc\u00f3 una disminuci\u00f3n de una sustancia qu\u00edmica llamada\u00a0<a href=\"https:\/\/www.immunology.org\/public-information\/bitesized-immunology\/receptors-molecules\/chemokine-receptors-monocytes\">CCL2<\/a>\u00a0, que suele ayudar a atraer monocitos a la sangre. Una menor concentraci\u00f3n de CCL2 signific\u00f3 menos monocitos circulantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n observamos que las se\u00f1ales de hambre provocaban la liberaci\u00f3n de una hormona del estr\u00e9s llamada corticosterona (similar al cortisol en humanos). Esta hormona, por s\u00ed sola, no tuvo un gran efecto en el n\u00famero de c\u00e9lulas inmunitarias, al menos no en los niveles que se liberan t\u00edpicamente durante el ayuno.<\/p>\n\n\n\n<p>Generalmente se necesitan niveles mucho m\u00e1s altos de hormonas del estr\u00e9s para afectar directamente al sistema inmunitario. Pero en este caso, el leve aumento de corticosterona funcion\u00f3 m\u00e1s como un amplificador. Si bien no fue suficiente para desencadenar cambios inmunitarios por s\u00ed solo, fue crucial para permitir que la respuesta se produjera al cooperar con las se\u00f1ales provenientes del cerebro. Esto ilustra adem\u00e1s c\u00f3mo el sistema de estr\u00e9s del cuerpo y los cambios inmunol\u00f3gicos son escalables y c\u00f3mo se ajustan dependiendo de la naturaleza e intensidad del evento estresante.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfPor qu\u00e9 podr\u00eda pasar esto?<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfPor qu\u00e9 el cerebro har\u00eda esto? Aunque no lo hemos comprobado formalmente, creemos que una posibilidad es que este complejo sistema de comunicaci\u00f3n multiorg\u00e1nico haya evolucionado para ayudar al cuerpo a anticipar y responder a posibles carencias. Al ajustar el uso de energ\u00eda y la preparaci\u00f3n inmunitaria seg\u00fan las necesidades percibidas, el cerebro podr\u00eda coordinar una respuesta eficaz de todo el cuerpo antes de que se produzca una crisis real. Si el cerebro detecta que los alimentos pueden ser limitados (por ejemplo, al interpretar se\u00f1ales ambientales previamente asociadas con la escasez de alimentos), puede actuar con anticipaci\u00f3n para conservar energ\u00eda y ajustar la funci\u00f3n inmunol\u00f3gica con antelaci\u00f3n. Si estos hallazgos se confirman en humanos, estos nuevos datos podr\u00edan, en el futuro, tener implicaciones reales para enfermedades en las que el sistema inmunol\u00f3gico se vuelve hiperactivo, como\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/nrcardio.2016.127\">las enfermedades cardiovasculares<\/a>,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41577-022-00718-z\">la esclerosis m\u00faltiple<\/a>\u00a0y el s\u00edndrome de desgaste en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.cancerresearchuk.org\/about-cancer\/coping\/physically\/diet-problems\/types\/cachexia\">pacientes con c\u00e1ncer<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto cobra mayor relevancia en el caso de trastornos metab\u00f3licos y alimentarios, como\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41366-021-01035-6#:%7E:text=Subjects%20with%20obesity%20have%20a,protocols%20for%20subjects%20with%20obesity\">la obesidad<\/a>\u00a0o\u00a0<a href=\"https:\/\/www.eatingdisorderhope.com\/long-term-effects-health\/immune-system\">la anorexia<\/a>. Estos trastornos no solo suelen ir acompa\u00f1ados de inflamaci\u00f3n cr\u00f3nica o complicaciones inmunitarias, sino que tambi\u00e9n pueden alterar la forma en que\u00a0el cerebro procesa\u00a0<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/nn.3211\">el hambre y la saciedad.<\/a> Y, si el cerebro es capaz de ayudar a activar o desactivar el sistema inmunol\u00f3gico, podr\u00eda ser posible desarrollar nuevos enfoques dirigidos al cerebro para ayudar a las terapias inmunomoduladoras actuales.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, a\u00fan desconocemos muchas cosas. Necesitamos m\u00e1s estudios que investiguen c\u00f3mo funciona este mecanismo en humanos. Estos estudios podr\u00edan resultar complejos, ya que a\u00fan no es posible activar selectivamente neuronas espec\u00edficas en el cerebro humano con la misma precisi\u00f3n que en modelos experimentales.<\/p>\n\n\n\n<p>Curiosamente, hace m\u00e1s de un siglo, el psiquiatra sovi\u00e9tico A. Tapilsky realiz\u00f3 un experimento inusual en el que utiliz\u00f3 la hipnosis para sugerir a sus pacientes la sensaci\u00f3n de hambre o saciedad. Sorprendentemente, el recuento de c\u00e9lulas inmunitarias aument\u00f3 cuando se les dijo a los pacientes que estaban saciados y disminuy\u00f3 cuando se les dijo que ten\u00edan hambre. Estas primeras observaciones insinuaron una poderosa conexi\u00f3n entre la mente y el cuerpo, mucho m\u00e1s all\u00e1 de la comprensi\u00f3n cient\u00edfica actual, y son inquietantemente prof\u00e9ticas de nuestra capacidad actual de usar poderosas herramientas gen\u00e9ticas para generar artificialmente sensaciones internas como el hambre o la saciedad en modelos animales.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que est\u00e1 claro es que la percepci\u00f3n que el cerebro tiene de las necesidades energ\u00e9ticas del cuerpo puede moldear el sistema inmunitario, a veces incluso antes de que el propio cuerpo se recupere. Esto plantea nuevas preguntas sobre c\u00f3mo afecciones como el estr\u00e9s, los trastornos alimentarios e incluso las asociaciones aprendidas con la escasez de alimentos podr\u00edan impulsar la inflamaci\u00f3n y las enfermedades.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Este art\u00edculo es una traducci\u00f3n de otro publicado en <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/global\">The Conversation<\/a>. Puedes leer el texto original haciendo clic <a href=\"https:\/\/theconversation.com\/even-just-thinking-youre-hungry-could-change-your-immune-system-new-research-in-mice-253501\">aqu\u00ed<\/a>.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Giuseppe D&#8217;Agostino\u00a0y\u00a0Jo\u00e3o Paulo Albuquerque Sentir hambre no s\u00f3lo te hace comer algo, sino que tambi\u00e9n puede cambiar tu sistema inmunol\u00f3gico. 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