{"id":75656,"date":"2025-05-28T17:35:35","date_gmt":"2025-05-28T22:35:35","guid":{"rendered":"https:\/\/einsteresante.com\/?p=75656"},"modified":"2025-05-28T17:35:37","modified_gmt":"2025-05-28T22:35:37","slug":"beber-azucar-es-peor-que-comerla-para-la-diabetes-ahora-sabemos-por-que","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/einsteresante.com\/index.php\/2025\/05\/28\/beber-azucar-es-peor-que-comerla-para-la-diabetes-ahora-sabemos-por-que\/","title":{"rendered":"Beber az\u00facar es peor que comerla para la diabetes. Ahora sabemos por qu\u00e9"},"content":{"rendered":"\n<p>Durante d\u00e9cadas, las directrices diet\u00e9ticas han tratado el az\u00facar con una brocha gorda. Pero un nuevo estudio de gran alcance sugiere que la historia tiene m\u00e1s matices, y el verdadero villano podr\u00eda no ser el az\u00facar en s\u00ed, sino c\u00f3mo lo consumimos.<\/p>\n\n\n\n<p>En el estudio m\u00e1s grande y detallado de su tipo, cient\u00edficos de la Universidad Brigham Young y varias instituciones alemanas han descubierto un patr\u00f3n sorprendente: los az\u00facares consumidos en forma l\u00edquida, como los refrescos e incluso los zumos de fruta, se asocian sistem\u00e1ticamente con un mayor riesgo de diabetes tipo 2. Mientras tanto, los az\u00facares consumidos en alimentos s\u00f3lidos, incluido el az\u00facar de mesa com\u00fan, podr\u00edan no representar tal peligro. De hecho, incluso podr\u00edan ofrecer una protecci\u00f3n moderada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEste es el primer estudio que establece una clara relaci\u00f3n dosis-respuesta entre diferentes fuentes de az\u00facar y el riesgo de diabetes tipo 2\u201d, afirm\u00f3 Karen Della Corte, profesora de ciencias de la nutrici\u00f3n en BYU y autora principal del estudio, publicado en\u00a0<a href=\"https:\/\/www.sciencedirect.com\/science\/article\/pii\/S2161831325000493\">Advances in Nutrition<\/a>. \u201cEsto pone de manifiesto por qu\u00e9 beber az\u00facar, ya sea de refrescos o jugos, es m\u00e1s perjudicial para la salud que comerla\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-when-sweetness-turns-sour\"><strong>Cuando la dulzura se vuelve amarga<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Los investigadores recopilaron datos de 29 grandes estudios de cohorte en Europa, Am\u00e9rica del Norte y del Sur, Asia y Australia. En total, examinaron los h\u00e1bitos alimentarios de m\u00e1s de 800.000 personas y rastrearon qui\u00e9nes desarrollaron diabetes tipo 2. Mediante el metan\u00e1lisis dosis-respuesta \u2014una t\u00e9cnica que analiza el riesgo en un rango completo de ingestas\u2014, encontraron una tendencia consistente.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada porci\u00f3n adicional de 355 ml de bebidas azucaradas al d\u00eda aumentaba el riesgo relativo de diabetes tipo 2 en un 25%. Y el peligro empez\u00f3 de inmediato: incluso un refresco al d\u00eda aumentaba las probabilidades. El jugo de fruta no era mucho mejor: cada porci\u00f3n de 225 ml aumentaba el riesgo en un 5%.<\/p>\n\n\n\n<p>Los riesgos eran de &#8220;certeza moderada&#8221;, seg\u00fan el riguroso sistema de calificaci\u00f3n del estudio. Sin embargo, a diferencia de muchas investigaciones previas, el an\u00e1lisis se ajust\u00f3 al peso corporal, la ingesta cal\u00f3rica, la actividad f\u00edsica, el tabaquismo y otros factores clave del estilo de vida, lo que sugiere que los efectos no eran solo un reflejo de una dieta poco saludable en general.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstas asociaciones persistieron incluso despu\u00e9s de ajustar el \u00edndice de masa corporal y la ingesta energ\u00e9tica\u201d, escribieron los autores. Esto significa que el az\u00facar en s\u00ed, especialmente al beberlo, parece tener un impacto \u00fanico en el organismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando los participantes consumieron 20 gramos de az\u00facar total al d\u00eda (aproximadamente cinco cucharaditas) como parte de alimentos s\u00f3lidos, su riesgo de diabetes disminuy\u00f3 ligeramente (aproximadamente un 4%). Lo mismo ocurri\u00f3 con la sacarosa, el tipo de az\u00facar presente en muchos productos horneados y a\u00f1adido a los cereales.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas asociaciones inversas resultaron sorprendentes. &#8220;Nuestros resultados no respaldan la suposici\u00f3n com\u00fan de que la ingesta de az\u00facar en la dieta, independientemente del tipo y la cantidad, se asocia sistem\u00e1ticamente con un mayor riesgo de diabetes tipo 2&#8221;, escribieron los autores.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, el contexto parece ser importante. Cuando los az\u00facares se consumen como parte de alimentos ricos en nutrientes, como la fruta, el yogur o los cereales integrales, no parecen sobrecargar el h\u00edgado ni aumentar la insulina como lo hacen las bebidas azucaradas. La fibra, la grasa y las prote\u00ednas presentes en estos alimentos pueden ralentizar la absorci\u00f3n del az\u00facar y atenuar sus efectos metab\u00f3licos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEsto sugiere que es necesario considerar la fuente de alimentos en la que se consumen los az\u00facares\u201d, dijo Della Corte.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-why-liquid-sugar-may-be-the-culprit\"><strong>Por qu\u00e9 el az\u00facar l\u00edquido puede ser el culpable<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>La diferencia probablemente radica en c\u00f3mo el cuerpo metaboliza los az\u00facares l\u00edquidos. Bebidas como los refrescos y los jugos se absorben r\u00e1pidamente y aportan una dosis concentrada de glucosa y fructosa al h\u00edgado. Esto puede sobrecargar las v\u00edas metab\u00f3licas, impulsar la acumulaci\u00f3n de grasa en el h\u00edgado y promover la resistencia a la insulina, todos precursores de la diabetes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ensayos de alimentaci\u00f3n controlada respaldan esta idea. Por ejemplo, estudios han demostrado que consumir bebidas endulzadas con fructosa aumenta la grasa hep\u00e1tica y reduce la sensibilidad a la insulina, incluso con una ingesta cal\u00f3rica total constante.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/pubmed.ncbi.nlm.nih.gov\/19381015\/\">Un experimento<\/a>\u00a0citado por los investigadores revel\u00f3 que beber el equivalente a dos refrescos azucarados al d\u00eda durante 10 semanas aumentaba los niveles de insulina y glucosa en sangre en ayunas, pero s\u00f3lo cuando el az\u00facar se consum\u00eda como bebida. Dosis similares de glucosa no tuvieron los mismos efectos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLas bebidas azucaradas que contienen fructosa alteran de forma \u00fanica el metabolismo hep\u00e1tico y aumentan la resistencia a la insulina\u201d, concluy\u00f3 el estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni siquiera el jugo de fruta, a menudo promocionado como una opci\u00f3n saludable, aliviaba el problema. A pesar de su contenido vitam\u00ednico, su alta concentraci\u00f3n de az\u00facar y su falta de fibra hac\u00edan que su metabolismo se asemejara m\u00e1s al de un refresco que al de la fruta entera. &#8220;Es un mal sustituto de la fruta entera&#8221;, escribieron los autores.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-implications-for-dietary-guidelines\"><strong>Implicaciones para las pautas diet\u00e9ticas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Durante a\u00f1os, organizaciones de salud como la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud y la Asociaci\u00f3n Americana del Coraz\u00f3n han instado a limitar todos los az\u00facares a\u00f1adidos. Sin embargo, el equipo dirigido por BYU afirma que estas directrices podr\u00edan necesitar ajustes.<\/p>\n\n\n\n<p>En lugar de restringir de forma generalizada todos los az\u00facares, las futuras recomendaciones podr\u00edan centrarse con mayor precisi\u00f3n en el az\u00facar l\u00edquido. Seg\u00fan el estudio, no existe un umbral seguro para las bebidas azucaradas; el riesgo empieza a aumentar desde el primer sorbo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestros hallazgos sugieren la importancia del tipo de az\u00facar para determinar la asociaci\u00f3n con el az\u00facar en la dieta\u201d, escribieron los autores. \u201cUna mayor ingesta de az\u00facar l\u00edquido aparentemente se relaciona con un mayor da\u00f1o\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto no significa que los az\u00facares a\u00f1adidos en los alimentos est\u00e9n exentos. Pero s\u00ed resalta la necesidad de una perspectiva m\u00e1s detallada: una que distinga entre un refresco y un taz\u00f3n de avena con una cucharada de az\u00facar moreno.<\/p>\n\n\n\n<p>Como lo expres\u00f3 Della Corte: \u201cEn lugar de condenar todos los az\u00facares a\u00f1adidos, las futuras pautas diet\u00e9ticas podr\u00edan considerar los efectos diferenciales del az\u00facar seg\u00fan su origen y forma\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\" id=\"h-not-so-fast\"><strong>No tan rapido\u2026<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Este estudio es uno de los m\u00e1s completos jam\u00e1s realizados sobre el tema, con m\u00e1s de medio mill\u00f3n de participantes y un ajuste por una amplia gama de factores de confusi\u00f3n. El m\u00e9todo dosis-respuesta permiti\u00f3 a los investigadores ir m\u00e1s all\u00e1 de las comparaciones entre dosis altas y bajas y, en su lugar, mapear el riesgo en rangos de consumo realistas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, existen limitaciones. La evidencia sobre la fructosa y el az\u00facar a\u00f1adido por separado fue d\u00e9bil e inconsistente, en parte debido a las diferencias en la definici\u00f3n y medici\u00f3n de estos az\u00facares en los estudios. Los investigadores tampoco pudieron incluir alimentos espec\u00edficos como helados o dulces, centr\u00e1ndose en categor\u00edas y bebidas m\u00e1s amplias.<\/p>\n\n\n\n<p>Es importante destacar que los autores no afirman que el az\u00facar presente en alimentos s\u00f3lidos sea\u00a0beneficioso. M\u00e1s bien, argumentan que, cuando se consume en el contexto de una dieta equilibrada, y no como parte de bebidas azucaradas, el az\u00facar en forma s\u00f3lida no muestra una asociaci\u00f3n perjudicial consistente con el riesgo de diabetes.<\/p>\n\n\n\n<p>Su redacci\u00f3n es cuidadosa:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNuestros resultados no respaldan la suposici\u00f3n com\u00fan de que el az\u00facar en la dieta (es decir, el az\u00facar total y la sacarosa), independientemente del tipo y la cantidad, est\u00e1\u00a0consistentemente asociada\u00a0con un mayor riesgo de diabetes tipo 2\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se\u00f1alan que la certeza de la evidencia de estas asociaciones es moderada o baja, y piden m\u00e1s investigaciones para desentra\u00f1ar los efectos del az\u00facar en diferentes contextos. Aun as\u00ed, el mensaje es claro. Si te preocupa la diabetes, la forma en que consumes az\u00facar puede ser tan importante como la cantidad que consumes. La pr\u00f3xima vez que tengas que elegir entre un jugo de manzana y una manzana, es posible que la ciencia haya inclinado la balanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/www.zmescience.com\/medicine\/drinking-sugar-is-worse-than-eating-it-for-diabetes-and-now-we-know-why\/\">ZME Science<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Durante d\u00e9cadas, las directrices diet\u00e9ticas han tratado el az\u00facar con una brocha gorda. Pero un nuevo estudio de gran alcance sugiere que la historia tiene m\u00e1s matices, y el verdadero villano podr\u00eda no ser el az\u00facar en s\u00ed, sino c\u00f3mo lo consumimos. 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