{"id":80497,"date":"2025-07-30T16:06:51","date_gmt":"2025-07-30T21:06:51","guid":{"rendered":"https:\/\/einsteresante.com\/?p=80497"},"modified":"2025-07-30T16:06:52","modified_gmt":"2025-07-30T21:06:52","slug":"nuestros-primeros-ancestros-mostraban-enormes-diferencias-de-tamano-entre-machos-y-hembras","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/einsteresante.com\/index.php\/2025\/07\/30\/nuestros-primeros-ancestros-mostraban-enormes-diferencias-de-tamano-entre-machos-y-hembras\/","title":{"rendered":"Nuestros primeros ancestros mostraban enormes diferencias de tama\u00f1o entre machos y hembras"},"content":{"rendered":"\n<p>Un estudio publicado recientemente ha descubierto que los machos de algunos de nuestros primeros ancestros conocidos eran significativamente m\u00e1s grandes que las hembras. La marcada diferencia de tama\u00f1o corporal presente tanto en el <em>Australopithecus afarensis<\/em> (la especie de \u00c1frica Oriental que incluye el famoso f\u00f3sil &#8220;Lucy&#8221;) como en el <em>A. africanus<\/em> (una especie estrechamente relacionada del \u00c1frica Austral) sugiere que los antiguos hom\u00ednidos podr\u00edan haber vivido en sistemas sociales caracterizados por una intensa competencia entre machos, lo que condujo a la considerable disparidad de tama\u00f1o entre ambos sexos.<\/p>\n\n\n\n<p>La investigaci\u00f3n, dirigida por el antrop\u00f3logo Adam D. Gordon de la Universidad de Albany, se publica en la edici\u00f3n de julio del&nbsp;<a href=\"https:\/\/onlinelibrary.wiley.com\/doi\/full\/10.1002\/ajpa.70093\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\"><em>American Journal of Biological Anthropology<\/em><\/a>. Mediante un enfoque novedoso que supera las limitaciones de los registros f\u00f3siles incompletos, el estudio revela que tanto el <em>A. afarensis<\/em> como el <em>A. africanus<\/em> presentaban mayor dimorfismo sexual que&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/modern+humans\/\">los humanos modernos<\/a>&nbsp;, y en algunos casos, incluso mayor que los gorilas.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Estas diferencias no eran insignificantes&#8221;, afirm\u00f3 Gordon, profesor asociado de la Facultad de Artes y Ciencias. &#8220;En el caso del <em>A. afarensis<\/em>, los machos eran considerablemente m\u00e1s grandes que las hembras, posiblemente m\u00e1s que en cualquier gran simio actual.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Y aunque ambas especies extintas de hom\u00ednidos exhibieron mayores diferencias de tama\u00f1o seg\u00fan el sexo que los humanos modernos, tambi\u00e9n eran m\u00e1s diferentes entre s\u00ed en este aspecto que las especies de simios actuales, lo que sugiere una mayor diversidad de presiones evolutivas que actuaron sobre estas especies estrechamente relacionadas de lo que hab\u00edamos apreciado previamente&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>Los resultados aportan nueva profundidad a la interpretaci\u00f3n del registro f\u00f3sil. Estudios anteriores hab\u00edan llegado a conclusiones dispares sobre el dimorfismo en <em>A. afarensis<\/em>, y algunos suger\u00edan que se asemejaba a los niveles relativamente bajos observados en los humanos modernos. Adem\u00e1s, no se hab\u00eda realizado una comparaci\u00f3n directa entre&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/fossil+species\/\">especies f\u00f3siles<\/a>&nbsp;debido a que las investigaciones se vieron limitadas por muestras f\u00f3siles incompletas y una potencia estad\u00edstica insuficiente para detectar diferencias reales.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Este an\u00e1lisis supera estos problemas mediante un m\u00e9todo de remuestreo iterativo que imita la estructura de datos faltante en ambas especies f\u00f3siles al muestrear material esquel\u00e9tico de especies vivas, lo que permite la inclusi\u00f3n de m\u00faltiples individuos f\u00f3siles incluso cuando esos espec\u00edmenes individuales son fragmentarios&#8221;, dijo Gordon.<\/p>\n\n\n\n<p>Este estudio proporciona evidencia s\u00f3lida de que las presiones evolutivas espec\u00edficas del sexo \u2014probablemente relacionadas con la competencia masculina por la pareja y el estr\u00e9s por los recursos, que act\u00faa con mayor intensidad sobre el tama\u00f1o de la hembra debido a las limitaciones metab\u00f3licas del embarazo y la lactancia\u2014 desempe\u00f1aron un papel m\u00e1s importante en la evoluci\u00f3n temprana de los hom\u00ednidos de lo que se cre\u00eda anteriormente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Por qu\u00e9 es importante el dimorfismo sexual de tama\u00f1o<\/h2>\n\n\n\n<p>El dimorfismo sexual de tama\u00f1o (DST) no es solo un rasgo f\u00edsico, sino que revela algo m\u00e1s profundo sobre el comportamiento y la estrategia evolutiva. De acuerdo con la teor\u00eda de la selecci\u00f3n sexual, un DST elevado en primates actuales suele correlacionarse con una fuerte competencia entre machos y estructuras sociales que permiten sistemas de apareamiento polig\u00ednicos, donde uno o varios machos grandes monopolizan el acceso reproductivo a m\u00faltiples hembras.<\/p>\n\n\n\n<p>En cambio, un DST bajo se puede encontrar en cualquier especie, pero tiende a presentarse en aquellas con estructuras sociales de pareja y baja competencia por las oportunidades de apareamiento. Las poblaciones humanas modernas presentan un DST bajo a moderada, donde los machos tienden a ser ligeramente m\u00e1s grandes que las hembras en promedio, pero con una superposici\u00f3n sustancial de tama\u00f1o entre ambos sexos.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s, las investigaciones previas de Gordon sugieren que un TSD alto en primates vivos tambi\u00e9n puede estar asociado con un estr\u00e9s intenso por los recursos: cuando el alimento escasea, las hembras peque\u00f1as y saludables pueden obtener suficiente alimento para satisfacer sus propias necesidades metab\u00f3licas y almacenar energ\u00eda para la reproducci\u00f3n m\u00e1s r\u00e1pido que las hembras m\u00e1s grandes, lo que lleva a m\u00e1s cr\u00edas con madres m\u00e1s peque\u00f1as en la siguiente generaci\u00f3n y una diferencia mayor resultante en el tama\u00f1o de machos y hembras.<\/p>\n\n\n\n<p>El alto TSD identificada en ambas especies de <em>Australopithecus<\/em> sugiere un alto grado de competencia entre machos, similar al de los chimpanc\u00e9s o incluso los gorilas, mientras que la diferencia entre las dos especies f\u00f3siles puede deberse a una diferencia en la intensidad de esas fuerzas de selecci\u00f3n sexual y\/o una diferencia en la intensidad del estr\u00e9s de los recursos en sus entornos (por ejemplo, una diferencia en la duraci\u00f3n de las estaciones secas con baja disponibilidad de fruta) y su impacto en el tama\u00f1o corporal de las hembras. En cualquier caso, el alto TSD en estos hom\u00ednidos f\u00f3siles contrasta marcadamente con el tama\u00f1o m\u00e1s equilibrado observado en los humanos modernos y ofrece una visi\u00f3n de un modelo diferente de la vida de los primeros hom\u00ednidos, uno en el que el tama\u00f1o grande puede haber sido un factor clave en el \u00e9xito reproductivo de los machos por razones competitivas, y el tama\u00f1o peque\u00f1o puede haber sido un factor clave para las hembras por razones energ\u00e9ticas.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">C\u00f3mo se realiz\u00f3 la investigaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<p>Los datos f\u00f3siles suelen ser fragmentarios, y determinar el sexo de individuos antiguos es casi imposible. Para solucionar esto, Gordon utiliz\u00f3 un m\u00e9todo de media geom\u00e9trica que permite estimar el tama\u00f1o a partir de m\u00faltiples elementos del esqueleto, como el h\u00famero, el f\u00e9mur, la tibia y otros. Posteriormente, aplic\u00f3 t\u00e9cnicas de remuestreo para simular miles de comparaciones entre hom\u00ednidos f\u00f3siles y primates modernos, asegurando que los modelos estad\u00edsticos reflejaran la naturaleza incompleta y desigual de las muestras f\u00f3siles reales.<\/p>\n\n\n\n<p>Se utilizaron datos de gorilas, chimpanc\u00e9s y humanos modernos con sexo conocido y esqueletos completos para construir un marco comparativo. A diferencia de estudios anteriores, que a veces interpretaban resultados estad\u00edsticos d\u00e9biles o no concluyentes como evidencia de similitud, los m\u00e9todos de Gordon revelaron diferencias claras y significativas incluso cuando se utilizaban muestras f\u00f3siles relativamente peque\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Para descartar la posibilidad de que los cambios en el tama\u00f1o corporal de <em>A. afarensis<\/em> reflejaran tendencias evolutivas en lugar de diferencias sexuales, Gordon tambi\u00e9n busc\u00f3 tendencias cronol\u00f3gicas a lo largo de un per\u00edodo de 300.000 a\u00f1os de f\u00f3siles de la Formaci\u00f3n Hadar en Etiop\u00eda. Su an\u00e1lisis no encontr\u00f3 ning\u00fan aumento o disminuci\u00f3n significativo del tama\u00f1o con el tiempo, lo que indica que la variaci\u00f3n observada se explica mejor por las diferencias entre machos y hembras, no por la deriva evolutiva o por aumentos a largo plazo en el tama\u00f1o promedio.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Reescribiendo la historia<\/h2>\n\n\n\n<p>Las implicaciones de los hallazgos de Gordon son de amplio alcance. El <em>Australopithecus afarensis<\/em>, que vivi\u00f3 hace entre 3,9 y 2,9 millones de a\u00f1os, se considera ampliamente un ancestro directo de los humanos modernos o una especie estrechamente relacionada con un ancestro directo. Sin embargo, su alto grado de dimorfismo sexual sugiere que los primeros hom\u00ednidos pueden haber vivido en&nbsp;<a href=\"https:\/\/phys.org\/tags\/social+systems\/\">sistemas sociales<\/a>&nbsp;mucho m\u00e1s jer\u00e1rquicos y competitivos de lo que se pensaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras tanto, el menos dim\u00f3rfico <em>A. africanus<\/em> (que se superpuso en el tiempo con <em>A. afarensis<\/em> pero aparece por primera vez y por \u00faltima vez en el registro f\u00f3sil un poco m\u00e1s tarde, entre aproximadamente 3,3 y 2,1 millones de a\u00f1os atr\u00e1s) puede representar una rama evolutiva diferente en el \u00e1rbol de los hom\u00ednidos, o tal vez una etapa de transici\u00f3n en el desarrollo de un comportamiento social m\u00e1s parecido al humano.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8220;Normalmente agrupamos a estos primeros hom\u00ednidos en un \u00fanico grupo llamado australopitecos gr\u00e1ciles, un grupo de especies que se cree que interactuaron con sus entornos f\u00edsicos y sociales de maneras muy similares&#8221;, dijo Gordon.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien esto es cierto hasta cierto punto \u2014la evidencia sugiere que ambas especies podr\u00edan haber tenido organizaciones sociales m\u00e1s parecidas a las de los gorilas que a las de los humanos modernos\u2014, la diferencia significativa en el grado de dimorfismo entre estas dos especies extintas sugiere que estas especies de hom\u00ednidos, estrechamente relacionadas, estuvieron sujetas a presiones selectivas m\u00e1s distintas que las aplicadas a cualquier par de especies de simios vivos con un parentesco similar, lo que pone de relieve la diversidad de formas en que nuestros ancestros extintos y parientes cercanos interactuaron con el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: <a href=\"https:\/\/phys.org\/news\/2025-07-early-human-ancestors-extreme-size.html\">Phys.org<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un estudio publicado recientemente ha descubierto que los machos de algunos de nuestros primeros ancestros conocidos eran significativamente m\u00e1s grandes que las hembras. 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