Los científicos han descubierto un vasto depósito de magma que burbujea bajo el suelo toscano y que podría no haber entrado en erupción todavía. Al no haber ningún volcán evidente que señalara el lugar, la inmensidad del sistema y su calor extremo habían pasado desapercibidos hasta ahora.

La región de Toscana alberga una actividad volcánica escasa y, sin embargo, los científicos estiman que, a una profundidad de entre 8 y 15 kilómetros, más de 5.000 km³ de magma y material parcialmente fundido hierven y se agitan. Se trata de un volumen de fluidos supercríticos comparable, aproximadamente, al de las cámaras magmáticas superiores del famoso supervolcán de Yellowstone. Pero, a diferencia de Norteamérica, en la costa occidental de Italia no hay columnas de azufre ni manantiales prismáticos que delaten la presencia de esta bestia silenciosamente dormida. El descubrimiento fue realizado por un equipo internacional de geocientíficos y vulcanólogos, liderado por investigadores de la Universidad de Ginebra (UNIGE) en Suiza, así como del Instituto de Geociencias y Recursos Terrestres de Italia y del Instituto Nacional Italiano de Geofísica y Vulcanología.
“Sabíamos que esta región, que se extiende de norte a sur a través de la Toscana, es geotérmicamente activa, pero no nos habíamos dado cuenta de que contenía un volumen tan grande de magma, comparable al de sistemas supervolcánicos como Yellowstone”, explica el autor principal y geocientífico Matteo Lupi, de la UNIGE.
El tamaño del reservorio de magma bajo la Toscana se midió utilizando una red de sismómetros, que pueden sondear el subsuelo como si fueran rayos X para la Tierra. Con los datos obtenidos, Lupi y sus colegas modelaron los 15 kilómetros superiores de la corteza continental en la Toscana.
“Estos resultados son importantes tanto para la investigación fundamental como para las aplicaciones prácticas, como la localización de yacimientos geotérmicos o depósitos ricos en litio y elementos de tierras raras, que se utilizan, por ejemplo, en las baterías de los vehículos eléctricos”, explica Lupi.
“Además de su gran interés científico, estos estudios demuestran que la tomografía, al explorar el subsuelo de forma rápida y a bajo coste, puede ser una herramienta útil para la transición energética”.
La interpretación que hace el equipo de sus datos es que la corteza media de la región de Toscana alberga un gran reservorio magmático. El volumen de la red volcánica, escriben los autores, es comparable al de algunos de los sistemas eruptivos más grandes del mundo, como Taupō, Long Valley y Yellowstone. Todos estos sistemas volcánicos presentaron supererupciones.
En la Toscana, sin embargo, no se ha registrado ninguna erupción asociada a este sistema geotérmico. Sin ningún otro lugar adonde ir, los científicos predicen que en el subsuelo poco profundo, los fluidos supercríticos podrían superar temperaturas de 500°C.
“La razón por la que esta gran cantidad de material fundido nunca dio lugar a erupciones es enigmática y objeto de debate”, concluyen los autores.
“Estas fusiones parciales pueden ayudar a comprender los procesos evolutivos a largo plazo que tienen lugar en los sistemas volcánicos que experimentaron supererupciones y en los sistemas de alta entalpía a escala regional que aún no han entrado en erupción”.
El estudio fue publicado en Communications Earth & Environment.
Fuente: Science Alert.
