Estos materiales no sólo se deforman bajo presión. Se rompen, se arrastran, caminan y excavan por sí mismos
Cuando pensamos en materiales, solemos pensar en sustancias como el metal, el hormigón, el vidrio o el caucho. Lo que estos ejemplos tienen en común es que son inactivos: al ser empujados, estirados, desplazados o sometidos a cizallamiento, pueden moverse o deformarse, pero sólo mediante la energía que reciben del exterior a través de las […]
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