Aproximadamente una de cada 100 personas en todo el mundo padece vitiligo, una afección cutánea autoinmune crónica que provoca que la piel aparezca con manchas más claras. El número de personas afectadas por el vitíligo lo convierte en uno de los trastornos cutáneos más comunes. Varios estudios sugieren que muchos casos aún permanecen sin diagnosticar, lo que significa que el número real de personas que viven con vitíligo podría ser incluso mayor.
A pesar de lo común que es el vitíligo, aún existen muchos conceptos erróneos sobre esta afección. Las personas que la padecen siguen enfrentándose al estigma, a preguntas indiscretas y, como consecuencia, pueden experimentar una disminución de su bienestar.
¿Qué causa el vitíligo?
La piel humana tiene dos capas. La epidermis externa (que todos podemos ver) y la dermis interna (que se encuentra debajo de la epidermis).
El color de la piel está determinado principalmente por la melanina, un pigmento producido por células especializadas conocidas como melanocitos, que se encuentran en la epidermis. Todos los seres humanos poseen melanocitos, pero la cantidad y el tipo de melanina que produce la piel varían de forma natural entre personas y poblaciones. La melanina también contribuye al color del cabello y de los ojos.
El vitíligo se produce cuando el sistema inmunitario de una persona cree erróneamente que sus melanocitos son peligrosos para el organismo. Esto provoca que el sistema inmunitario ataque estas células y las destruya, lo que conlleva una pérdida de pigmentación.
El vitíligo se desencadena inicialmente por la genética de la persona o por ciertos factores ambientales, como el estrés, las quemaduras solares graves y la exposición a sustancias químicas melanocitotóxicas, que se encuentran en algunos cosméticos y artículos del hogar. Estos factores desencadenan una respuesta inmunitaria o dañan los melanocitos. A medida que los melanocitos desaparecen, las zonas afectadas de la piel pierden pigmentación y se aclaran o se vuelven completamente blancas.
El vitíligo puede afectar a personas de todas las etnias, edades y tipos de piel. Sin embargo, suele ser más visible en personas con tonos de piel más oscuros.
El vitíligo puede aparecer en cualquier parte del cuerpo. Las zonas más afectadas suelen ser la cara, las manos, los brazos, los ojos y la boca. El vello que crece en la piel afectada también puede perder su color.
El vitíligo puede desarrollarse de forma gradual o rápida. Mientras que algunas personas desarrollan sólo unas pocas manchas pequeñas, otras pueden experimentar una despigmentación más generalizada con el tiempo.

Lo más común es que aparezcan manchas en ambos lados del cuerpo y se extiendan con el tiempo (vitíligo no segmentario). Sin embargo, en casos más raros, las manchas aparecen sólo en un lado del cuerpo (vitíligo segmentario).
Algunas personas también pueden notar picazón, hormigueo o ardor leves, especialmente cuando aparecen nuevas manchas. La piel afectada también puede ser más sensible a la luz solar debido a la disminución de melanina.
Debido a que el vitíligo está relacionado con un sistema inmunitario disfuncional, las personas que padecen esta afección pueden tener una probabilidad ligeramente mayor de desarrollar otras enfermedades autoinmunes, como enfermedades de la tiroides y diabetes tipo 1. Actualmente, existen diversas opciones de tratamiento para el vitíligo. Estas buscan controlar la progresión de la enfermedad y mejorar la apariencia de la piel a largo plazo.
Una condición mal entendida
A pesar de que el vitíligo afecta a muchísimas personas en todo el mundo, aún persisten las ideas erróneas y el estigma en torno a esta afección. Los estudios han revelado que algunas personas siguen creyendo erróneamente que el vitiligo es contagioso, que está relacionado con la falta de higiene o que es socialmente indeseable. Esto pone de manifiesto las deficiencias que persisten en la educación pública.
Muchas personas con vitiligo tienen que soportar miradas fijas, juicios, comentarios indiscretos y preguntas insensibles sobre su apariencia, a veces a diario. La modelo Winnie Harlow, que padece vitiligo y ha hablado abiertamente sobre su experiencia con esta afección, compartió en una entrevista reciente que, de niña, sus padres les decían a sus hijos que no jugaran con ella porque podrían contagiarse de su piel. Harlow también sufrió acoso escolar durante toda su etapa escolar.
Numerosos informes también han puesto de relieve experiencias de ansiedad, depresión, exclusión social e incluso baja autoestima en personas con vitiligo. El color de la piel desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la identidad de una persona y afecta a los sentimientos de integración, aceptación y pertenencia.
Los cambios visibles en la pigmentación que experimentan las personas con vitiligo también las exponen a la estigmatización social, la exclusión social, la pérdida de oportunidades laborales o incluso a preguntas indiscretas. Es necesario corregir la percepción social, ya que, en esencia, el vitíligo es una afección que tiene su origen en la biología celular y la disfunción inmunológica. Es fundamental conocer esta información, ya que influye significativamente en cómo la sociedad responde a las personas afectadas por afecciones médicas visibles como el vitíligo.
Fuente: Science Alert.
