La atracción romántica está ligada a latidos de corazón coordinados, revelan datos experimentales

Psicología

Puede que no creas que tus palmas sudorosas son tu característica más atractiva, pero ellas, junto con la cadencia de los latidos de tu corazón, podrían ser una manifestación física de tu verdadero deseo, sugiere un nuevo estudio. En un experimento de citas realizado en los Países Bajos, los investigadores reclutaron participantes heterosexuales para participar en ‘citas a ciegas’ de la vida real, en las que se encontrarían con una posible pareja en una ‘cabina de citas’, mientras usaban varios sensores diseñados para medir la dinámica fisiológica entre la pareja. Estos sensores incluían anteojos de seguimiento ocular con cámaras integradas para determinar qué miraba cada participante durante la cita, además de registrar cómo se reían, sonreían y actuaban con su pareja.

Al mismo tiempo, cada participante también usó sensores para monitorear su frecuencia cardíaca y sensores para rastrear la conductancia de la piel (también conocida como actividad electrodérmica), midiendo cómo cambia la transpiración en la piel en respuesta a la excitación psicológica o fisiológica. En última instancia, los investigadores buscaban signos de sincronía fisiológica: la coreografía oculta de señales mutuas y no verbales que pueden surgir cuando las personas se conectan entre sí o comparten una experiencia.

“Tenemos la hipótesis de que, si realmente existe un sentimiento de atracción, debe haber una manifestación física de atracción interpersonal en el mundo real del comportamiento”, explican los investigadores, dirigidos por la primera autora y psicóloga Eliska Prochazkova de la Universidad de Leiden, en su artículo.

Aquí, el equipo pensó que esas manifestaciones podrían mostrarse en una variedad de comportamientos sincrónicos abiertos, con participantes atraídos imitando o correspondiendo las expresiones físicas de sus compañeros, como sonrisas, risas, miradas, asentir y otros gestos. Pero no resultó así.

“Ninguna de estas señales predijo hasta qué punto una persona se sentía atraída por otra”, explica Prochazkova. “Son las señales internas invisibles, como la frecuencia cardíaca y la conductancia de la piel, las que determinan esto”.

En cada cita a ciegas, los participantes se sentaron en lados opuestos de una mesa con una barrera entre ellos, la cual se abrió por unos segundos para que pudieran verse, antes de volver a cerrar, momento en el cual los participantes calificarían qué tan atraídos se sentían por el otro participante. Después de esto, la barrera se abrió nuevamente y los participantes pudieron hablar libremente durante un par de minutos (seguido de otra calificación de atracción discreta), y luego se les indicó que se miraran entre sí sin hablar durante otros 2 minutos (y luego los calificaron una vez más).

Mientras tanto, durante esta serie de interacciones, los lentes de seguimiento ocular registraron sus intercambios, mientras que los sensores electrocardiográficos y electrodérmicos monitorearon su frecuencia cardíaca y conductancia de la piel. Resulta que esas últimas medidas son donde está toda la acción, dicen los investigadores.

“Descubrimos que si las parejas se sentían atraídas por su pareja, su frecuencia cardíaca se sincronizaba con la de su pareja”, dice Prochazkova.

“Si la frecuencia cardíaca de una persona aumentó, la de la otra también lo hizo. Y si su frecuencia cardíaca disminuyó, también lo hizo la de la otra”.

Según los investigadores, los cambios de transpiración en la piel siguieron el mismo tipo de patrón de sincronización, incluso mientras que los gestos explícitos como reír y sonreír no lo hicieron, lo que puede resaltar la importancia del acoplamiento fisiológico subconsciente en el desarrollo de la atracción romántica, sugiere el equipo. Es posible, dice el equipo, que formas más abiertas de imitar físicamente los gestos y el comportamiento de los demás (reírse juntos de la misma broma, por ejemplo) solo representen un nivel superficial de sincronía. Por el contrario, las ‘microexpresiones’ mucho más sutiles podrían transmitir y reflejar una conexión más profunda y emocionalmente resonante entre las personas, aunque los investigadores reconocen que hay mucho que aún no entendemos sobre este fenómeno psicológico, ni si la sincronía causa atracción, o viceversa.

Por supuesto, hay que tener en cuenta que este tipo de cita a ciegas en una cabina controlada es una configuración artificial, aunque para estudios como estos, ese es exactamente el punto. De hecho, el equipo señala que los estudios futuros querrían ser aún más estrictos.

“Dado que este es uno de los primeros estudios que intentó detectar la atracción mediante el seguimiento ocular y medidas fisiológicas de la vida real, recomendamos a los investigadores que reproduzcan nuestros hallazgos en un entorno de laboratorio aún más controlado, idealmente con una muestra más grande, antes de intentar usar estos medidas en el campo”, escriben.

Por ahora, todo lo que realmente sabemos es que cuando dos personas se unen, muchas cosas quedan sin decir. Pero en una misteriosa longitud de onda, a veces nos conectamos con alguien especial.

“Fundamentalmente, nuestros hallazgos implican que, en el nivel de la díada, los estados fisiológicos de los socios que interactúan se sincronizan en una alineación mutua momento a momento”, escriben los investigadores.

“Durante estos momentos, un estado mental conjunto potencialmente facilita la sensación de un ‘clic’ y atracción”.

Fuente: Science Alert.

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