Nuevo avance en células madres podría regenerar el cabello para siempre

Salud y medicina

Durante décadas, el sueño de “hacer crecer cabello en un laboratorio” ha estado tentadoramente cerca, pero frustrantemente lejos de nuestro alcance. Podíamos hacer crecer las partes, claro, pero lograr que actuaran como cabello real y vivo no funcionaba del todo.

Ahora, un equipo de investigadores dirigido por Koh-ei Toyoshima y Takashi Tsuji podría haber identificado el “eslabón perdido”: una población específica de células de soporte que actúan como capataces estructurales de la regeneración capilar. Al añadir estas células accesorias a la mezcla, han logrado desarrollar con éxito folículos pilosos completamente funcionales in vitro que penetran profundamente en la piel y crecen.

El ingrediente que falta

En la gran mayoría de los casos, la caída del cabello no es motivo de preocupación. Sin embargo, aunque no suele estar relacionada con problemas de salud, puede causar un importante malestar psicológico. Los hombres con calvicie suelen reportar una baja autoestima e incluso problemas más graves como ansiedad o depresión.

El cabello es bastante complejo. A diferencia de casi todos los demás órganos del cuerpo humano, que terminan su desarrollo en el útero, el folículo piloso está diseñado para cambiar de forma de por vida. Se destruye y se reconstruye continuamente. Cuando este ciclo se rompe, suele deberse a una falta de comunicación entre las células madre y su equipo de apoyo.

Anteriormente, los investigadores que intentaban regenerar el cabello optaban por el camino más sencillo. Tomaban células madre de la piel de folículos pilosos funcionales y las combinaban con células de la papila dérmica, que son las encargadas de impulsar el crecimiento del cabello. En teoría, debería funcionar. Pero al colocarlas en una placa, el folículo suele detenerse. Se convierte en un “bulbo piloso” y nada más, sin la capacidad de “crecimiento descendente”, es decir, la capacidad de penetrar profundamente en la dermis para crear una estructura estable y duradera.

El equipo de Toyoshima se dio cuenta de que les faltaba un tercer factor. Mediante una sofisticada técnica llamada “método del germen de órganos“, identificaron una población específica de células mesenquimales. Una célula mesenquimal es un tipo de célula madre que puede diferenciarse en diferentes cosas.

Si se intenta reconstruir el cabello, las células madre epiteliales serían los planos y las células de la papila dérmica serían los arquitectos. Estas células recién descubiertas serían el equipo de construcción que construye los cimientos.

De la placa de Petri al cuero cabelludo

Los investigadores demostraron primero su técnica en una placa de Petri. A partir de ahí, pasaron a un equivalente de piel artificial: básicamente, un trozo de dermis cultivada en laboratorio. “Plantaron” en él sus gérmenes capilares bioingenierizados y los observaron crecer.

Los folículos cultivados en laboratorio brotaron de la piel y desarrollaron tallos pilosos, se conectaron con éxito a los nervios y músculos del huésped e iniciaron ciclos de crecimiento natural. Pero incluso este modelo realista no era exactamente igual a un cuerpo real.

Para demostrar la robustez del sistema, los investigadores realizaron lo que en esencia es una versión futurista de un trasplante capilar. Tomaron estos modelos 3D de piel cultivados en laboratorio y los trasplantaron a ratones. Los folículos funcionaron igual de bien, incluso conectándose a los diminutos músculos que nos ponen la piel de gallina. Y, lo más importante, mantuvieron su ciclo. Los cabellos se caían y volvían a crecer, manteniéndose así durante más de 68 días después de la cirugía.

Aún pasará un tiempo antes de que esta tecnología se aplique a los humanos, pero en última instancia, esta podría ser la pieza que falta en el crecimiento del cabello. Incluso podría convertirse en un modelo para la regeneración general de órganos. Al identificar el conjunto mínimo de células necesario para construir un órgano funcional, los científicos están un paso más cerca de desarrollar tejidos complejos capaces de repararse y mantenerse de forma autónoma.

¿El fin de la calvicie?

Este es sólo el último descubrimiento de una emocionante serie de estudios sobre la calvicie. Varios fármacos nuevos han demostrado ser prometedores para el recrecimiento capilar, y los científicos incluso están encontrando nuevas formas de administrar fármacos antiguos, como el uso de un sistema de administración a base de azúcar para el minoxidril. La calvicie es un problema complejo, por lo que probablemente requerirá diferentes tipos de soluciones, pero la ciencia está avanzando.

Este nuevo estudio adopta el enfoque más exigente. Al expandir las células del propio paciente en un laboratorio y recombinarlas en estos gérmenes inductores de órganos, teóricamente podríamos generar un suministro infinito de nuevos folículos. Si bien la transición de modelos de ratón a cuero cabelludo humano sigue siendo el último y formidable obstáculo, los investigadores confían. Si los hallazgos se confirman en humanos, podríamos tener un tratamiento para hacer crecer el cabello de forma permanente.

El estudio fue publicado en la revista Biochemical and Biophysical Research Communications.

Fuente: ZME Science.

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