La endometriosis es una afección dolorosa y debilitante que afecta al 10% de las mujeres en todo el mundo. Se produce cuando un tejido similar al revestimiento del útero (conocido como endometrio) crece en otra parte del cuerpo, generalmente en la pelvis.
El tratamiento de la endometriosis puede ser difícil. Generalmente, consiste en prevenir el crecimiento de estas lesiones o extirparlas quirúrgicamente. Sin embargo, incluso después de la extirpación quirúrgica, los síntomas suelen persistir.
Tradicionalmente, la endometriosis se ha considerado una afección ginecológica. Sin embargo, cada vez hay más pruebas que sugieren que esta caracterización subestima la complejidad de la enfermedad.
La endometriosis parece afectar mucho más que solo al sistema reproductivo. Según un creciente número de investigaciones, influye en la función inmunológica de todo el cuerpo.
Reconocerla como una enfermedad sistémica impulsada por el sistema inmunitario podría ayudar a explicar por qué los síntomas van mucho más allá del dolor pélvico. También explicaría por qué el tratamiento es tan difícil y a menudo resulta poco efectivo para aliviar los síntomas.
Una enfermedad de todo el sistema inmunitario
La inflamación, la respuesta natural del cuerpo ante una lesión o enfermedad, es una parte normal de la respuesta inmunitaria. También desempeña un papel fundamental en el ciclo menstrual.
Pero si la inflamación se vuelve crónica o incontrolable, puede causar problemas. Esto se observa en enfermedades autoinmunes como la artritis reumatoide, donde el sistema inmunitario reacciona de forma exagerada incluso cuando no hay ninguna amenaza.
También se sabe que la inflamación crónica desempeña un papel fundamental en la endometriosis. Sin embargo, los efectos de esta respuesta inmunitaria descontrolada podrían ser mucho más generalizados de lo que se pensaba.
Según investigaciones recientes, la respuesta inmunitaria parece extenderse al torrente sanguíneo y a otros sistemas corporales. Esto podría explicar por qué la endometriosis provoca síntomas tan generalizados. En las personas con endometriosis, las células inmunitarias parecen tener menor capacidad para eliminar las lesiones.
Sin embargo, al mismo tiempo, las personas con endometriosis presentan niveles más elevados de proteínas inmunitarias como la IL-6 y la IL-1β en la sangre. Estas proteínas inmunitarias, conocidas como citocinas, son un tipo de mensajero liberado por las células para promover la inflamación.

En conjunto, estas células disfuncionales permiten que las lesiones crezcan y persistan. Esta desregulación inmunitaria también tiene repercusiones en todo el cuerpo, contribuyendo a la amplia gama de síntomas que experimentan quienes la padecen.
Por ejemplo, muchas personas con endometriosis experimentan fatiga debilitante, dificultades cognitivas (como confusión mental) y dolor generalizado. Estos síntomas rara vez se destacan en las guías clínicas, pero a menudo son tan molestos como el propio dolor pélvico.
La inflamación sistémica ofrece una explicación convincente para estos síntomas. Se sabe que las citoquinas circulantes, como las mencionadas anteriormente, influyen en la función cerebral y la regulación energética. Los niveles elevados de citoquinas (incluida la IL-6) también se han relacionado con una menor concentración, trastornos del sueño y fatiga en algunos trastornos autoinmunes y de dolor crónico.
Estos mismos procesos podrían estar ocurriendo en la endometriosis. Esto sugiere que los síntomas invisibles podrían ser consecuencias biológicas de la inflamación persistente, y no efectos secundarios del dolor.
Un sistema inmunitario disfuncional también podría ayudar a explicar por qué las investigaciones recientes sugieren una superposición entre la endometriosis y las enfermedades autoinmunes. En 2025, un estudio a gran escala analizó a 330.000 pacientes con endometriosis y 1,2 millones de personas de control (personas que no padecían esta afección). El estudio reveló que, en comparación con el grupo de control, las personas con endometriosis tenían aproximadamente el doble de probabilidades de ser diagnosticadas con una enfermedad autoinmune, como artritis reumatoide, lupus, esclerosis múltiple o tiroiditis de Hashimoto, en los dos años posteriores al diagnóstico de endometriosis.
Esto no significa que la endometriosis sea en sí misma una enfermedad autoinmune. Pero sí sugiere mecanismos comunes, como la inflamación crónica, la desregulación de la actividad de las células inmunitarias y problemas con el sistema inmunitario para reconocer correctamente los propios tejidos del cuerpo. Estas características superpuestas refuerzan la idea de que la endometriosis se entiende como un trastorno inmunitario sistémico.
Replantear la endometriosis
Esta perspectiva sobre la endometriosis podría transformar su diagnóstico, tratamiento y comprensión. Además, podría ayudarnos a encontrar una solución para esta afección.
Los tratamientos actuales se centran principalmente en el sistema reproductivo. Pero si la endometriosis implica una disfunción inmunitaria generalizada, entonces las terapias que modulan las vías inmunitarias podrían ofrecer un alivio a largo plazo más eficaz. Considerar la endometriosis como una afección sistémica también puede empoderar a las pacientes.
Este cambio de perspectiva puede ayudarles a comprender que síntomas como la fatiga, el dolor articular, las dificultades cognitivas y la sensibilidad inmunitaria no son producto de la imaginación ni carecen de relación con la enfermedad. Más bien, forman parte de la biología general de la afección.
Verlo de esta manera puede ayudar a los pacientes a defender sus propios intereses en los entornos sanitarios, donde los síntomas sistémicos a menudo se desestiman o se les resta importancia. Un enfoque sistémico también abre la posibilidad de que los pacientes exploren estrategias de tratamiento complementarias destinadas a reducir la inflamación o mejorar el bienestar general.
Si bien no son curativas, algunas personas encuentran útiles los movimientos suaves, las técnicas de regulación del estrés y la terapia de contraste de calor y frío para controlar el dolor o los brotes inflamatorios. Un creciente número de investigaciones demuestra que la endometriosis no es únicamente una afección reproductiva ni un simple “mal periodo”. Se trata de un trastorno inflamatorio multisistémico con consecuencias para la salud en todo el organismo. Comprender la endometriosis como una enfermedad inmunitaria sistémica es un paso crucial hacia mejores tratamientos, mejor apoyo y, en última instancia, mejores resultados de salud.
Fuente: Science Alert.
