La inyección de fluido magnético en el corazón podría prevenir accidentes cerebrovasculares, según científicos

Salud y medicina

Millones de personas padecen un trastorno del ritmo cardíaco llamado fibrilación auricular, que provoca que las cavidades superiores del corazón, o aurículas, latan de forma caótica en lugar de hacerlo con un ritmo suave y coordinado.

Para muchos, los síntomas pueden ser leves, como palpitaciones, fatiga o dificultad para respirar, pero el mayor peligro es algo mucho más grave: un derrame cerebral.

Dentro del corazón se encuentra una pequeña bolsa llamada aurícula izquierda. Cuando el corazón late de forma irregular, la sangre puede acumularse y estancarse en esta bolsa en lugar de fluir con normalidad, y la sangre estancada tiende a coagularse.

Si uno de esos coágulos se desprende y viaja al cerebro, puede bloquear el flujo sanguíneo y provocar un derrame cerebral. La fibrilación auricular aumenta aproximadamente cinco veces la probabilidad de sufrir un derrame cerebral. La pregunta que se plantean los investigadores es si esa bolsa podría simplemente eliminarse de la ecuación.

Cómo puede producirse un ictus durante la fibrilación auricular. Wikipedia/Dominio público.

Investigadores han revelado recientemente una posible respuesta: una nueva técnica, probada hasta ahora solo en animales, en la que se inyecta un líquido guiado magnéticamente en el corazón, que se endurece para sellar permanentemente la bolsa desde el interior. Las primeras pruebas realizadas en ratas y cerdos sugieren que este método podría algún día reducir el riesgo de accidente cerebrovascular en personas con fibrilación auricular.

Los tratamientos actuales son eficaces, pero imperfectos. Hoy en día, a la mayoría de los pacientes se les recetan medicamentos para diluir la sangre, como los anticoagulantes. Estos fármacos reducen la capacidad de la sangre para coagularse y disminuyen significativamente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

Sin embargo, los anticoagulantes tienen sus desventajas. Aumentan el riesgo de hemorragias, lo que puede ser peligroso para algunos pacientes, especialmente para los adultos mayores o aquellos con otras afecciones médicas como úlceras estomacales, hipertensión, enfermedades hepáticas o renales y cáncer. Algunas personas no los toleran o deben interrumpir el tratamiento debido a complicaciones hemorrágicas.

Otra opción es un procedimiento llamado oclusión de la orejuela izquierda, en el que los médicos implantan un pequeño dispositivo para sellar la orejuela. Los dispositivos más conocidos se introducen mediante un catéter y se expanden como un pequeño paraguas metálico para cerrar la abertura.

Estos dispositivos pueden ser eficaces, pero no son perfectos. Debido a que la forma y el tamaño del apéndice varían mucho entre los pacientes, los implantes rígidos no siempre crean un sellado completo.

En ocasiones, puede haber pequeñas fugas de sangre alrededor de los bordes y formarse pequeños coágulos en la superficie del dispositivo. Las piezas que lo sujetan también pueden dañar el tejido cardíaco.

El nuevo método descrito adopta un enfoque radicalmente diferente. En lugar de insertar un implante rígido, los investigadores inyectan un líquido con respuesta magnética, a veces llamado magnetofluido, directamente en la orejuela de la aurícula izquierda a través de un catéter.

Una vez dentro de la cavidad, un campo magnético externo ayuda a guiar y mantener el fluido en su lugar, de modo que llena toda la extremidad, incluso contra la fuerza de la sangre circulante. En cuestión de minutos, el líquido reacciona con el agua de la sangre y se transforma en un “magnetogel” blando que sella la cavidad.

Debido a que el material comienza siendo un líquido, puede adaptarse con precisión a la forma altamente irregular de la orejuela de la aurícula izquierda de cada paciente. En teoría, esto le permite crear un sellado más completo que los dispositivos rígidos convencionales. Además, el gel parece capaz de integrarse con el revestimiento interno del corazón, formando una superficie lisa que puede reducir la probabilidad de que se forme un coágulo.

Resultados iniciales alentadores

Hasta ahora, la técnica sólo se ha probado en animales. Los investigadores evaluaron primero el concepto en ratas y luego realizaron experimentos en cerdos, un hito importante en la investigación cardiovascular.

En el estudio realizado con cerdos, el magnetogel se mantuvo estable dentro del apéndice durante 10 meses sin evidencia de coágulo o fuga. El revestimiento interno del corazón creció sobre la superficie del gel, creando una capa continua y aparentemente sana.

En comparación con los dispositivos de oclusión metálicos convencionales utilizados en cerdos, el magnetogel produjo un revestimiento más liso y evitó el daño tisular asociado con las púas de anclaje. Igualmente importante, los investigadores no observaron efectos biológicos perjudiciales en los animales.

Los cerdos se utilizan ampliamente en la investigación cardiovascular porque sus corazones se parecen mucho a los corazones humanos, siendo similares en tamaño, estructura y función. Demostrar que el magnetofluido funciona de forma segura en un corazón de cerdo constituye, por lo tanto, una valiosa prueba de concepto. Sin embargo, esto aún no garantiza que la tecnología sea segura o eficaz en humanos.

A pesar de los resultados prometedores, la técnica aún se encuentra en fase experimental. Antes de que puedan comenzar los ensayos en humanos, los investigadores deben demostrar su seguridad a largo plazo, perfeccionar la forma de administración del material y garantizar que se comporte de manera predecible en estudios con animales de mayor tamaño.

También existen algunos problemas prácticos que solucionar. Por ejemplo, el material magnético puede afectar a las resonancias magnéticas cardíacas, dificultando la visualización de ciertas partes del corazón.

Es necesario resolver problemas como este antes de que pueda utilizarse en pacientes. Además, los dispositivos médicos deben someterse a numerosas pruebas, por lo que probablemente pasarán muchos años antes de que puedan emplearse en tratamientos reales.

Si la tecnología finalmente demuestra ser segura y eficaz en humanos, podría ofrecer una nueva forma de proteger a las personas con fibrilación auricular contra los accidentes cerebrovasculares. Un sistema de sellado líquido administrado mediante catéter podría ofrecer una alternativa para los pacientes que no toleran los fármacos anticoagulantes y podría superar algunas de las limitaciones de los dispositivos de oclusión existentes.

Dado que la fibrilación auricular afecta a decenas de millones de personas en todo el mundo, incluso mejoras modestas en la prevención de accidentes cerebrovasculares podrían tener un impacto sustancial en la salud global. Por ahora, el gel magnético sigue siendo una innovación de laboratorio más que una terapia clínica. Sin embargo, pone de manifiesto cómo los avances en la ciencia de los materiales y la ingeniería biomédica están abriendo nuevas posibilidades para abordar uno de los desafíos más persistentes de la cardiología.

Fuente: Science Alert.

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