Imagínate vomitar después de un burrito en mal estado, sólo para que ese vómito revele la existencia de las cebollas a científicos dentro de 110 millones de años. Eso es prácticamente lo que acaba de suceder, ya que los paleontólogos describen una nueva especie de pterosaurio a partir de restos encontrados en vómito fosilizado de dinosaurio. La nueva especie ha sido bautizada como Bakiribu waridza, que significa “boca de peine” en la lengua del pueblo Kariri, indígena de la región de Brasil donde se descubrió el fósil.
La razón de ese nombre es evidente a simple vista: las mandíbulas del pterosaurio están repletas de dientes largos, parecidos a cerdas, que probablemente utilizaba para filtrar pequeñas criaturas del agua, como las ballenas barbadas modernas.
Y quizá nunca hubiéramos sabido de la existencia del Bakiribu de no ser por un dinosaurio ambicioso que intentó comérselo. Se encontraron los huesos de dos ejemplares en una extraña concreción, junto con cuatro peces. Tras un examen más detallado, paleontólogos de Brasil determinaron que lo más probable era que se tratara de una regurgitalita; en términos sencillos, vómito fosilizado.

Algunos huesos del pterosaurio estaban agrietados y rotos, posiblemente por la acción del depredador al masticarlos. Pero el dinosaurio no retenía la comida por mucho tiempo; esas mandíbulas con forma de peine no habrían sido fáciles de digerir.
“Según la disposición espacial de los restos, es plausible que el depredador consumiera primero los pterosaurios, luego los peces, y posteriormente regurgitara una porción de la masa ingerida, probablemente en respuesta a molestias mecánicas u obstrucción causada por elementos esqueléticos de pterosaurios”, escriben los investigadores en su artículo publicado.
La identidad del dinosaurio cuyos ojos eran más grandes que su vientre aún no se ha confirmado, pero el principal sospechoso es un espinosaurio. Estos depredadores no eran necesariamente los monstruos feroces que luchaban contra el T. rex como se les representa en Hollywood; en cambio, se cree que se alimentaban principalmente de peces, con algún que otro pterosaurio en su menú.

Bakiribu es el primer pterosaurio filtrador encontrado en Brasil, y parece tener una intrigante mezcla de características que ayudan a los paleontólogos a completar los vacíos sobre la evolución de estos reptiles voladores. Pero lo más fascinante es poder vislumbrar las interacciones entre al menos tres especies que alguna vez compartieron un ecosistema.
La investigación fue publicada en la revista Scientific Reports.
Fuente: Science Alert.
