Muchos investigadores han dedicado décadas a descifrar las descripciones bíblicas y vincularlas con acontecimientos históricos verificables. Una de estas descripciones es la de la Estrella de Belén, un brillante cuerpo astronómico que, según se dice, guió a los Reyes Magos hasta Jesús poco después de su nacimiento.
Aunque se han hecho muchos intentos para vincular la Estrella de Belén con cuerpos astronómicos, el singular movimiento de la “estrella” no encajaba del todo con ningún objeto conocido. Sin embargo, un nuevo estudio de investigación, publicado en la Revista de la Asociación Astronómica Británica, describe un posible candidato para el objeto brillante observado sobre Belén hace más de 2000 años: un cometa descrito en un antiguo texto chino.
Movimiento sin sentido
El texto bíblico en cuestión aparece en el libro de Mateo y describe una “estrella”, que según los autores del estudio podría ser cualquier objeto celeste. El texto dice que la estrella “iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo sobre donde estaba el niño”. Se describe que la estrella se encontraba en el cielo oriental. Los autores del estudio analizaron meticulosamente el contexto y el posible significado de la historia.
Escriben: “El pasaje indica que después de que la Estrella pareció preceder a los Magos en su corto viaje a Belén, alcanzó una posición sobre la ciudad, tal vez cerca del cenit, donde su movimiento se detuvo notablemente durante un período coincidente con su llegada”.

Por supuesto, este movimiento no es típico de la mayoría de los objetos astronómicos, como las estrellas y los planetas. En cambio, la mayoría de los objetos astronómicos simplemente parecen salir por el este y ponerse por el oeste, debido a la rotación de la Tierra. Esto dio lugar a tres interpretaciones: la historia es simplemente un mito usado para demostrar algo y tal objeto no existió, fue un milagro real o existe un evento astronómico natural (aunque poco común) que explica el movimiento.
Algunos investigadores se aferraron a la idea de que existe una explicación física. Después de todo, existen situaciones en las que un objeto podría parecer detenerse temporalmente en el cielo. En particular, un objeto en movimiento geosincrónico con la Tierra parecerá inmóvil en el cielo. En teoría, esto puede ocurrir con un cometa si se encuentra en el lugar correcto y se mueve a la velocidad adecuada.
Se han sugerido algunos cometas diferentes, como el Halley, pero estos no encajan con la cronología ni la ubicación requeridas para la Estrella de Belén. Por ello, los autores del nuevo estudio realizaron una búsqueda en numerosos documentos históricos para encontrar mención de cualquier otro evento astronómico observado durante ese período.
Una posible coincidencia
Un pasaje de un documento chino conocido como Han Shu (Historia de la antigua dinastía Han) llamó la atención de los autores del estudio con la mención de una “estrella escoba” (término conocido como cometa) en el “segundo mes” del “segundo año”.
“El ‘segundo mes’ del ‘segundo año’ corresponde al mes lunar chino que abarca el año 5 a. C., del 9 de marzo al 6 de abril, lo que encaja perfectamente con el período estimado para el nacimiento de Jesús. Su visibilidad ‘durante más de 70 días’ sugiere que el objeto probablemente era brillante”, explican los autores del estudio.
Los investigadores también afirman que este período encaja con la vida del rey Herodes, quien ordenó la masacre de niños menores de dos años en un intento de matar a Jesús. Herodes gobernó Judea como rey cliente de Roma desde el 37 a. C. hasta el 4 a. C.
Se realizaron simulaciones para generar posibles órbitas de cometas que se ajustaran a las observaciones. El modelado numérico mostró que este cometa podría haber pasado lo suficientemente cerca de la Tierra en junio del año 5 a. C. como para exhibir el movimiento “geosíncrono temporal” necesario para que pareciera detenerse sobre Belén durante varias horas. La órbita que mejor se ajustó mostró que el cometa habría permanecido prácticamente estacionario sobre Belén durante aproximadamente dos horas.
Presagios positivos y motivaciones de los magos
El equipo también se preguntó: “¿Cómo pudo un cometa que apareció en Capricornio en marzo/abril del año 5 a. C. convencer a los magos de que había nacido un rey en Judea, impulsándolos a emprender un largo viaje?”
Para comprender mejor sus motivaciones, los investigadores examinaron antiguas creencias astrológicas y culturales a las que pudieron haber estado expuestos los magos para explicar por qué interpretarían el cometa como una señal del nacimiento de Jesús. Encontraron menciones de cometas que significaban tanto buenos como malos augurios en textos grecorromanos y mesopotámicos.
Una crítica importante a la hipótesis de los cometas es que los astrólogos antiguos interpretaban los presagios asociados a su aparición como presagios del mal, en lugar de señales de buenas nuevas, como la llegada de un nuevo rey. Sin embargo, un análisis más detallado de los presagios de los cometas mostrará que las interpretaciones de sus apariciones no siempre fueron negativas, explican los autores del estudio.
Descubrieron que algunos presagios en los textos mesopotámicos podrían incluso haber sido interpretados para vincular la aparición de un cometa con eventos en las familias reales de los reinos clientes y que es posible que esto influyera en la creencia de los magos de que había ocurrido el nacimiento de un nuevo rey de Judea.
Independientemente de si el cometa mencionado en el Han Shu fue o no el mismo cuerpo celeste observado sobre Belén, los autores del estudio afirman que este estudio ha demostrado que podría existir un objeto que explicaría el acontecimiento.
Concluyen diciendo: “Este estudio muestra que ya no es justificable afirmar que ‘ningún evento astronómico’ podría haberse comportado de la manera descrita por Mateo”.
Fuente: Phys.org.
