Han surgido nuevas evidencias que arrojan luz sobre los posibles primeros pobladores de América. La datación de herramientas de piedra y marfil halladas en un yacimiento arqueológico de Alaska sugiere que estos pioneros atravesaron la región en su camino hacia el continente hace unos 14.000 años.
La conexión Clovis
Existe un debate continuo sobre la época, las rutas y las adaptaciones de los primeros habitantes de América. Durante años, se consideró que los clovis eran los primeros habitantes, pero esta teoría ha sido cuestionada por descubrimientos que sugieren que los humanos llegaron miles de años antes. Sin embargo, este nuevo artículo publicado en la revista Quaternary International argumenta que las herramientas de piedra halladas en Alaska proporcionan un vínculo tecnológico con la cultura clovis posterior.
Para llegar al continente, estos primeros cazadores viajaron desde Siberia a través de Beringia, un enorme puente terrestre que antiguamente conectaba Asia con Norteamérica. Durante su migración, se asentaron en zonas libres de hielo de Alaska, como el valle de Tanana. Aquí, un lugar en particular, el yacimiento arqueológico de Holzman, ayuda a aclarar la falta de información sobre la transición de los cazadores beringios a la cultura clovis.
Investigadores de la Universidad Adelphi y la Universidad de Alaska Fairbanks descubrieron numerosas herramientas de piedra y restos de animales en diferentes capas de la tierra. En la capa más profunda, que data de hace 14.000 años, encontraron un colmillo de mamut casi completo junto con restos de fogatas y lascas de piedra. Justo encima de esta capa, que data de hace 13.700 años, encontraron un taller donde se utilizaba cuarzo para tallar varillas de marfil, los ejemplos más antiguos conocidos de este tipo de herramientas en América.
Estas varillas de marfil se elaboraron con las mismas técnicas de tallado empleadas por el pueblo Clovis, que apareció más tarde, hace unos 13.000 años. Por lo tanto, según los investigadores, las herramientas halladas en el yacimiento de Holzman sugieren que quienes las fabricaron utilizaban métodos que aparecerían posteriormente en la cultura Clovis.
Una cultura en movimiento
En otras palabras, estas personas probablemente no se quedaron en un solo lugar. Llevaron consigo su tecnología y métodos de caza, transmitiéndolos de generación en generación durante su migración. “El marfil de mamut y el material lítico parecen ser un factor clave en la circulación de recursos por toda Beringia oriental y en la posterior dispersión de las personas más al sur, hacia las Montañas Rocosas y las Altas Llanuras del Norte de Norteamérica”, escribieron los investigadores en su artículo.
Si bien estos hallazgos ayudan a responder preguntas fundamentales sobre cuándo y cómo llegaron las primeras personas a América, análisis más profundos del ADN antiguo y de los patrones climáticos podrían aportar pruebas definitivas.
Fuente: Phys.org.
