Puede que Saturno sea famoso por sus anillos, pero desde hace tiempo fascina a los científicos por otra razón: su atmósfera inquieta, moldeada por vientos feroces, megatormentas persistentes y extraños patrones climáticos que pueden durar años.
Ahora, dos nuevas imágenes captadas por los telescopios espaciales James Webb y Hubble están atravesando las nubes del planeta anillado, brindando a los investigadores lo que la NASA denomina “la visión más completa de Saturno hasta la fecha”. Juntas, las imágenes permiten a los investigadores “rebanar” la atmósfera de Saturno a diferentes alturas.
Las observaciones simultáneas capturan uno de los accidentes geográficos más singulares de Saturno: el famoso hexágono en el polo norte. Según la NASA, los tenues bordes de la corriente en chorro hexagonal aparecen en ambas imágenes. Estas fotografías podrían ser algunas de las últimas vistas de alta resolución del hexágono hasta la década de 2040, ya que el polo norte de Saturno está a punto de sumergirse en 15 años de oscuridad invernal.
El estudio de la atmósfera de Saturno no sólo permite a los científicos comprender cómo crecen y se desarrollan las grandes tormentas del tamaño de un planeta, sino que también proporciona una mayor comprensión de cómo se formó y evolucionó el planeta a lo largo de miles de millones de años.
Un planeta visto de dos maneras
En agosto de 2024, el Hubble capturó su imagen de Saturno en luz visible como parte del programa Outer Planet Atmospheres Legacy, un proyecto de una década de duración que realiza un seguimiento anual de los planetas exteriores. El telescopio espacial James Webb (JWST) capturó su imagen infrarroja unos meses después, en noviembre de 2024. Estas observaciones, tomadas con 14 semanas de diferencia, mostraron que el planeta anillado se desplazaba desde el verano boreal hacia su equinoccio de 2025. Los dos telescopios observaron Saturnos muy diferentes.
Mientras que el Hubble capturó las bandas amarillo pálido y los anillos de un blanco brillante de Saturno, la imagen infrarroja del JWST reveló detalles aún más sorprendentes. En la vista infrarroja, los anillos de Saturno se transformaron en un azul brillante “debido a que están compuestos de hielo de agua altamente reflectante”, explicaron representantes de la NASA en un comunicado. Los polos de Saturno también brillaron con un extraño color gris verdoso, emitiendo luz en longitudes de onda de aproximadamente 4,3 micras. Estas emisiones podrían deberse a la dispersión de la luz en aerosoles a gran altitud o a auroras, sugirió la NASA. El telescopio captó recientemente auroras gigantes brillando en Urano.
Mientras Saturno se adentra en su primavera austral, ambos telescopios espaciales seguirán observando su atmósfera, lo que podría revelar más sobre la dinámica climática del planeta. Hasta entonces, Saturno guarda algunos de sus secretos más interesantes ocultos entre las nubes.
Fuente: Live Science.
