El asteroide que mató a los dinosaurios provocó un invierno de 15 años

Geología

Un evento cataclísmico en el límite Cretácico-Paleógeno (K-Pg), hace aproximadamente 66 millones de años, marcó un momento crucial en la historia de la Tierra. Provocado por el impacto de un asteroide masivo, este evento marcó el final de la “era de los dinosaurios”.

El clima global experimentó un cambio rápido y dramático que finalmente resultó en la extinción masiva de alrededor del 75% de las especies de la Tierra, incluidos los dinosaurios no aviares. Pero no está claro exactamente cómo se desarrolló esta extinción. Durante décadas, los científicos han lidiado con la cuestión de qué pasó exactamente con el clima y las criaturas en ese momento. Ahora, una investigación reciente que emplea sofisticadas simulaciones paleoclimáticas y análisis sedimentológicos ofrece nuevos conocimientos sobre este antiguo misterio.

No fue el impacto: fue el invierno lo que mató a los dinosaurios.

El invierno de Chicxulub
El cráter Chicxulub, ubicado bajo la Península de Yucatán en México, está mayoritariamente oculto bajo la superficie de la Tierra. Si bien su punto central se encuentra mar adentro, recibe su nombre del cercano pueblo terrestre de Chicxulub Pueblo. Este enorme cráter se formó a partir del impacto de un enorme asteroide, de aproximadamente diez kilómetros de ancho.

Las consecuencias del impacto de Chicxulub fueron nada menos que apocalípticas. La colisión expulsó una enorme cantidad de escombros a la atmósfera, que incluían polvo de silicato, azufre y hollín de los incendios forestales. Esta “manta” resultante cubrió la Tierra y bloqueó la luz del sol durante años. Básicamente, desencadenó un invierno que duró varios años, similar a lo que se esperaría de un invierno nuclear.

Imagen vía Wikimedia Commons. Los cenotes son sumideros asociados al impacto.

El “invierno de impacto” resultante se caracterizó por una caída significativa de las temperaturas globales, y nuevas simulaciones indicaron una disminución de hasta 25°C en algunas zonas. Este efecto escalofriante persistió durante unos 20 años, y la fase más grave duró los primeros 5 a 8 años.

El nuevo estudio se centró en una muestra de roca bien conservada que se formó en el momento de la extinción. Los investigadores encontraron numerosas partículas de entre 0,8 y 8,0 µm, mucho más de lo que esperaban. Este polvo fino, hasta ahora subestimado, jugó un papel crucial a la hora de prolongar la duración del impacto invernal. La inyección atmosférica de este polvo dio como resultado un velo de larga duración que se cernía sobre la Tierra, enfriando significativamente el planeta e interrumpiendo la fotosíntesis durante casi dos años después del impacto. Además del polvo de silicato, el azufre y el hollín también contribuyeron significativamente al enfriamiento posterior al impacto.

El azufre, liberado por la vaporización del asteroide y la corteza terrestre, formó aerosoles de sulfato en la atmósfera, lo que contribuyó aún más al enfriamiento. El hollín de los incendios forestales globales, provocados por el impacto, también influyó, aunque su impacto fue relativamente menos severo en comparación con el del polvo de silicato.

El impacto detuvo la fotosíntesis
La nube de polvo generada por el impacto tuvo consecuencias nefastas para la fotosíntesis, el proceso de sustentación de la vida fundamental para la mayoría de los ecosistemas. Los investigadores modelaron estos efectos con la nueva evidencia y descubrieron que los organismos fotosintetizadores se habrían visto gravemente obstaculizados.

El flujo promedio mundial de radiación fotosintéticamente activa (PAR), esencial para la fotosíntesis, se desplomó, lo que marcó un déficit significativo en la energía disponible para los productores primarios. Esta disminución de la PAR llevó casi al cierre de la actividad fotosintética a nivel mundial, lo que afectó gravemente a las cadenas alimentarias y los ecosistemas.

Esto también repercutió en las cadenas alimentarias. Las comunidades de plantas comenzaron a colapsar, lo que provocó un colapso en las poblaciones de criaturas vegetarianas, lo que finalmente afectó a los carnívoros. Poco a poco, todas las estructuras de los ecosistemas fueron cediendo.

“Nuestras simulaciones de la inyección atmosférica de una columna de polvo de silicato de tamaño micrométrico sugieren una larga vida atmosférica de 15 años, lo que contribuye a que la temperatura superficial promedio global caiga hasta 15°C. Los cambios simulados en la radiación solar fotosintética activa respaldan un cierre fotosintético inducido por el polvo durante casi dos años después del impacto”, escriben los investigadores en el estudio.

¿Qué mató a los dinosaurios?
El enfriamiento global prolongado e intenso, combinado con la dramática reducción de la fotosíntesis, crearon condiciones inhóspitas que muchas especies simplemente no pudieron soportar. Si una especie pudiera entrar en una fase latente o adaptarse a diversas fuentes de alimentos, tendría más posibilidades de sobrevivir en este mundo nuevo, oscuro y frío. Desafortunadamente, los dinosaurios en gran medida no tenían estas útiles opciones alternativas.

Las revelaciones del estudio sobre el impacto de Chicxulub tienen profundas implicaciones para nuestra comprensión de las extinciones masivas. El impacto de Chicxulub fue uno de los eventos más devastadores en la historia de nuestro planeta. También presenta un crudo recordatorio de la vulnerabilidad de la Tierra a los eventos cósmicos y su potencial para desencadenar cambios ambientales rápidos y devastadores.

En este sentido, esta investigación no sólo dilucida los mecanismos detrás de uno de los episodios más dramáticos de la historia de la Tierra, sino que también sirve como advertencia sobre la fragilidad de la vida en nuestro planeta. Aún así, la investigación también nos ayuda a comprender cómo la vida se recuperó después de un evento tan catastrófico. La extinción masiva creó un vacío en el ecosistema global, permitiendo el surgimiento de nuevas especies y la diversificación de formas de vida. Este período, conocido como Era Cenozoica, vio el surgimiento y evolución de mamíferos, aves y plantas con flores, que llegaron a dominar el paisaje.

El estudio fue publicado en Nature.

Fuente: ZME Science.

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