Una dosis matutina de luz azul puede ayudar a dormir mejor en la vejez

Salud y medicina

Una dosis matutina de luz azul podría ayudar a las personas mayores a dormir mejor por la noche, dándoles un impulso para sus actividades diarias al día siguiente. Investigadores de la Universidad de Surrey, en el Reino Unido, realizaron un experimento con 36 voluntarios de 60 años o más, para evaluar su respuesta a sesiones de dos horas de luz azul y blanca normal dos veces al día durante varias semanas.

El enfoque en las personas mayores fue deliberado: a medida que envejecemos, tendemos a pasar menos tiempo al aire libre y más tiempo expuestos a la luz artificial, mientras que nuestros ojos, al envejecer, también dejan entrar menos luz azul. Estos diferentes factores pueden afectar los ritmos circadianos del cuerpo y, por consiguiente, nuestros patrones de sueño.

Los investigadores compararon la luz de diferentes colores y sus efectos. Constantino et al., GeroScience, 2025.

“Creemos que este es uno de los primeros estudios que han analizado los efectos de la fototerapia autoadministrada en adultos mayores sanos que viven de forma independiente, para ayudarles a conciliar el sueño y a realizar sus actividades diarias”, afirma la cronobióloga Débora Constantino, de la Universidad de Surrey.

Los resultados fueron sorprendentes: el tratamiento con luz azul precedió a una calidad de sueño significativamente mejor y a un aumento en la actividad diaria regular. Sin embargo, esto solo se observó con las dosis matutinas, mientras que la exposición nocturna se correlacionó con mayores dificultades para conciliar el sueño y mantenerlo.

En otras palabras, el horario es crucial. Los investigadores sugieren que las dosis matutinas ayudan a entrenar nuestros ritmos diarios y a enseñar al cuerpo cuándo estar despierto y, por lo tanto, cuándo dormir. Las dosis nocturnas, en cambio, alteran estos mismos patrones, razón por la cual tu teléfono o portátil podría incluir un filtro de luz azul para uso nocturno.

“La luz azul enriquecida de la mañana puede haber aumentado la señal de vigilia durante el día, incrementando la presión del sueño y el impulso homeostático para dormir por la noche, mejorando así la consolidación del sueño”, escriben los investigadores en su artículo publicado.

El estudio también demostró que la exposición a la luz diurna (exposición a una luz con una intensidad superior a la luz ambiental de un día nublado) incrementó los niveles de actividad diaria y provocó que los participantes tendieran a acostarse más temprano. Esto concuerda con lo que sabemos sobre la luz diurna, que contiene más luz de longitud de onda azul y puede mejorar nuestro estado de ánimo y nuestro nivel de alerta.

Esta idea de que la terapia con luz azul podría ser útil a medida que envejecemos también se ha demostrado en estudios previos, aunque estos estudios generalmente involucraban a personas mayores con demencia que vivían en entornos controlados. Esta nueva investigación representa más bien una prueba en el mundo real.

“Nuestra investigación demuestra que la intervención lumínica cuidadosamente programada puede ser una herramienta poderosa para mejorar el sueño y la actividad diaria en adultos mayores sanos”, afirma el cronobiólogo Daan Van Der Veen de la Universidad de Surrey.

Al centrarnos en la luz azul matutina y maximizar la exposición a la luz diurna, podemos ayudar a los adultos mayores a lograr un sueño más reparador y a mantener un estilo de vida más saludable y activo.

La investigación ha sido publicada en GeroScience.

Fuente: Science Alert.

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