Controvertido ancestro hacía algo esencialmente humano, según estudio

Biología

Un controvertido homínido que vivió hace 7 millones de años podría haber caminado sobre dos patas después de todo, según un nuevo análisis de sus huesos fosilizados. Después de su descubrimiento en 2001, Sahelanthropus tchadensis (apodado Toumai) fue considerado uno de los primeros ancestros humanos, pero algunos científicos argumentan que es un primo más lejano, no un antecedente humano directo.

Gran parte del debate se centra en si este primate se desplazaba habitualmente sobre dos patas o si caminaba con la ayuda de sus manos, como lo hacen los chimpancés y los gorilas modernos.

Ahora, un estudio dirigido por científicos de la Universidad de Nueva York afirma haber resuelto el debate: dale un beso a tu tatarabuela (x infinito) S. tchadensis.

“Nuestro análisis de estos fósiles ofrece evidencia directa de que Sahelanthropus tchadensis podía caminar sobre dos patas, lo que demuestra que el bipedalismo evolucionó temprano en nuestro linaje y a partir de un ancestro que se parecía más a los chimpancés y bonobos actuales”, dice Scott Williams, antropólogo de la Universidad de Nueva York.

Los investigadores llegaron a esta conclusión realizando análisis geométricos en 3D de los huesos del brazo y la pierna de la criatura y comparándolos con los mismos huesos en especies relacionadas, tanto vivas como extintas. Afirman haber encontrado tres características clave que indican bipedalismo. En primer lugar, encontraron una torsión en el fémur que ayuda a que las piernas apunten hacia adelante y facilita la marcha. En segundo lugar, S. tchadensis parece haber tenido músculos glúteos prominentes, importantes para mantener la estabilidad de las caderas.

Ambas características ya habían sido identificadas en trabajos previos de otros científicos. Pero la prueba irrefutable del nuevo trabajo, según el equipo, fue el descubrimiento de un tubérculo femoral.

Se trata de una especie de punto de anclaje para un poderoso ligamento que conecta la pelvis y el fémur, vital para el bipedalismo y conocido sólo en los homínidos. Sin embargo , eso no quiere decir que S. tchadensis haya abandonado por completo su herencia de trepar árboles.

“El Sahelanthropus tchadensis era esencialmente un simio bípedo que poseía un cerebro del tamaño de un chimpancé y probablemente pasaba una parte significativa de su tiempo en los árboles, buscando comida y seguridad”, dice Williams.

“A pesar de su apariencia superficial, el Sahelanthropus estaba adaptado a utilizar la postura bípeda y el movimiento en el suelo”.

La investigación fue publicada en la revista Science Advances.

Fuente: Science Alert.

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