Indígenas y locales reportan una drástica disminución del tamaño de aves en tres continentes

Medio ambiente

Las aves que habitan actualmente muchos territorios de África, América Latina y Asia son, en promedio, considerablemente más pequeñas que las que predominaban en 1940. Así lo concluye un estudio internacional liderado por el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambientales de la Universitat Autònoma de Barcelona (ICTA-UAB), que documenta, a partir de la memoria ecológica colectiva de 10 pueblos indígenas y comunidades locales, una reducción de hasta un 72% en la masa corporal media de las especies de aves presentes en sus territorios entre 1940 y 2020.

Publicada en la revista Oryx, la investigación se basa en una encuesta coordinada globalmente con 1434 participantes adultos de 10 comunidades locales en tres continentes. En total, el equipo recopiló 6914 informes únicos de aves correspondientes a 283 especies, comparando las especies más comunes reportadas durante la infancia de los participantes con las que se reportan actualmente en sus territorios.

El análisis revela un patrón consistente: las especies de aves de gran tamaño han desaparecido progresivamente de los entornos locales, siendo reemplazadas por especies de menor tamaño. Mientras que en la década de 1940 la masa corporal media de las especies de aves registradas superaba los 1500 gramos, para la década de 2020 el promedio se sitúa en torno a los 535 gramos. En general, los modelos estadísticos apuntan a una disminución de aproximadamente el 72% en la masa corporal media de las comunidades de aves observadas por estas comunidades a lo largo de ocho décadas. Según Álvaro Fernández-Llamazares, investigador senior del ICTA-UAB y autor principal del estudio, este cambio puede reflejar tanto la extinción local de especies de gran tamaño —más vulnerables a la caza, la pérdida de hábitat y el desarrollo de infraestructuras— como profundas transformaciones sociales que han alterado las relaciones entre las comunidades y sus ecologías locales.

Phalacrocorax brasilianus. Crédito: Joan de la Malla.
Colibri coruscans. Créditos: Joan de la Malla.
Grus grus. Crédito: Joan de la Malla.

El estudio también subraya que la crisis mundial de extinción de las aves, ampliamente documentada en la literatura científica, es igualmente perceptible en la memoria colectiva de las comunidades con vínculos a largo plazo con sus territorios. En lugar de tratar el conocimiento indígena y local como simples datos complementarios, “abogamos por un diálogo respetuoso y equitativo entre los sistemas de conocimiento científico e indígena, reconociendo su valor inherente y su potencial para fortalecer las políticas de biodiversidad y las prácticas de conservación”, afirma la Dra. Fernández-Llamazares.

La pérdida de aves de gran tamaño no sólo tiene implicaciones ecológicas (muchas desempeñan papeles funcionales clave en los ecosistemas), sino también culturales, ya que estas especies forman parte de la identidad, la memoria y las prácticas tradicionales de numerosas comunidades en todo el mundo. El estudio demuestra que el cambio en la biodiversidad se registra no sólo en conjuntos de datos científicos, sino también en la experiencia vivida de las personas que han mantenido relaciones estrechas con la naturaleza en sus territorios a lo largo de generaciones.

Fuente: Phys.org.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *