No podemos enviar hormigón a Marte. Las leyes de la física no lo permiten, y la economía es aún peor. Lanzar materiales de construcción pesados a través del sistema solar es inviable con la tecnología actual. Sin embargo, un equipo de investigadores ha propuesto una solución que no requiere cargas pesadas. En lugar de ladrillos, sugieren enviar bacterias.
En un nuevo artículo de opinión publicado en Frontiers in Microbiology, los científicos describen un plan para la “biocementación” en Marte. En lugar de la construcción tradicional, proponen utilizar una combinación específica de microbios para unir el polvo marciano suelto y formar estructuras sólidas y resistentes.
Todo está en el regolito
La propuesta surge de un análisis detallado del regolito marciano (suelo). Los investigadores descubrieron que, si bien Marte es rico en sílice y hierro, carece del óxido de calcio necesario para fabricar cemento Portland estándar. Sencillamente, no se puede fabricar hormigón terrestre en Marte sin una gran cantidad de óxido de calcio. Aquí es donde entran en juego los microbios.
Sporosarcina pasteurii es una bacteria ureolítica muy potente. Si se le proporciona urea (un compuesto que se encuentra en la orina humana) y calcio, desencadena una reacción química que precipita carbonato de calcio. Este cemento natural uniría las partículas sueltas del suelo marciano, endureciéndolas hasta formar una masa sólida.
Pero las bacterias son exigentes. Necesitan oxígeno y nutrientes, ambos escasos en Marte. Ahí es donde entra en juego el segundo microbio, Chroococcidiopsis.
Esta cianobacteria es un organismo extremófilo. Prolifera en los desiertos y puede sobrevivir a la radiación que mataría a organismos menos resistentes. En el biorreactor que los investigadores han diseñado, este microbio utiliza la luz solar y el dióxido de carbono para realizar la fotosíntesis, produciendo el oxígeno y los azúcares que los albañiles necesitan para sobrevivir.
Es un círculo simbiótico microscópico. Las cianobacterias proporcionan el soporte vital, las bacterias ureolíticas la mano de obra constructiva y los astronautas la urea.
Pero, ¿podría funcionar realmente?
La infraestructura marciana

Otros métodos propuestos para construir en Marte, como la sinterización térmica (fundir tierra con láseres o microondas), consumen muchísima energía. La biocementación es mucho más sostenible. Consumiría diez veces menos energía, y esta eficiencia es precisamente lo que se necesita en un entorno como el de Marte.
Además, este método encaja a la perfección con el futuro de la automatización robótica. Los investigadores prevén vehículos exploradores de impresión 3D avanzados equipados con boquillas multieje. Estos robots mezclarían el suelo marciano con la solución bacteriana en tiempo real, imprimiendo hábitats capa a capa.
Al menos, esa sería la teoría. Los investigadores aún no han construido ningún biorreactor. Marte está congelado, irradiado y cubierto de percloratos tóxicos, y todavía no sabemos con certeza si estos dos microbios pueden coexistir en condiciones de estrés tan extremas, ni cómo lo harán. Pero si este concepto se confirma, podríamos tener una forma sostenible y eficiente de construir cosas en Marte, utilizando microbios y el propio polvo.
Referencia del artículo: De la Tierra a Marte: Una perspectiva sobre la explotación de la biomineralización para la construcción en Marte, Frontiers in Microbiology (2025). DOI: 10.3389/fmicb.2025.1645014
Fuente: ZME Science.
