Los parques eólicos marinos son un pilar fundamental de la estrategia de la Unión Europea para las energías renovables; para 2050, la UE se propone multiplicar por más de diez la capacidad instalada en el Mar del Norte. Un nuevo estudio del Centro Helmholtz de Hereon demuestra que la expansión de los parques eólicos puede alterar el transporte y la deposición natural de sedimentos a gran escala y a largo plazo. La bahía de Helmholtz se ve particularmente afectada. Los investigadores han publicado sus hallazgos en la revista Nature Communications Earth & Environment.
Redistribución de sedimentos y carbono
En el Mar del Norte, las partículas en suspensión se desplazan constantemente, procedentes de la remoción de los sedimentos del lecho marino por las olas y las corrientes, así como del material transportado desde el Océano Atlántico a través del Canal de la Mancha o desde los ríos. Este material se desplaza mediante ciclos repetidos de sedimentación y resuspensión hasta que finalmente se acumula en forma de lodo en las zonas más tranquilas, donde las corrientes son débiles.
Las turbinas eólicas marinas constituyen barreras tanto en el aire como en el agua. Influyen en la estratificación del mar, creando capas de agua más cálidas y frías, y ralentizan las corrientes en una amplia zona del Mar del Norte. Estos factores determinan cómo se transportan el lodo y las partículas orgánicas a través del océano y dónde se depositan. Recientemente, los investigadores han descubierto que los parques eólicos existentes en el Mar del Norte ya están provocando una importante redistribución espacial de estos sedimentos. Esto afecta hasta a 1,5 millones de toneladas de lodo al año, incluyendo el carbono que contiene.
Los sedimentos se componen en parte de restos de animales y plantas marinas muertas. Este material orgánico contiene carbono orgánico particulado (COP), que se deposita en el fondo marino junto con las partículas y puede permanecer allí durante siglos. Por ello, el fondo marino se denomina sumidero de carbono. De esta forma, los océanos contribuyen de manera importante al secuestro global de carbono y ayudan a mitigar el cambio climático.
La bahía alemana se ve particularmente afectada
Los investigadores utilizaron un nuevo modelo informático que, por primera vez, combina cálculos de la atmósfera, las olas, las corrientes y el transporte de sedimentos en el Mar del Norte. Los datos se basan en estudios previos de Hereon sobre el impacto de las turbinas eólicas marinas en las corrientes atmosféricas y oceánicas.
“Nuestras simulaciones sugieren que estas cantidades se acumularán cada vez más en las próximas décadas a medida que se expandan los parques eólicos marinos. Esto podría afectar el funcionamiento a largo plazo del ecosistema y el almacenamiento de carbono en el Mar del Norte”, afirma Jiayue Chen, autora principal del estudio e investigadora del Instituto Hereon de Sistemas Costeros: Análisis y Modelización. Cabe destacar que aproximadamente el 52% de la redistribución total de sedimentos se produce en la Bahía Alemana. “Esto pone de manifiesto que esta región es particularmente afectada”.
Como siguiente paso, los investigadores planean analizar cómo estos cambios afectan específicamente a zonas costeras particularmente sensibles, como el Mar de Frisia, que depende de un suministro continuo de sedimentos para compensar el aumento del nivel del mar. También están examinando cómo estos efectos influyen en el papel del océano como sumidero de carbono.
“Con una mejor comprensión de la distribución de sedimentos y el almacenamiento de carbono en el Mar del Norte, podemos evaluar los riesgos a largo plazo para la estabilidad costera, la seguridad de la navegación marítima y el funcionamiento de los ecosistemas en la Bahía Alemana”, afirma Chen. “Nuestros hallazgos proporcionan una base valiosa para la expansión sostenible de la energía eólica marina y ayudan a los responsables políticos, empresariales e industriales a planificar nuevos parques eólicos de forma respetuosa con el medio ambiente”.
Fuente: Phys.org.
