Destacados cardiólogos estadounidenses han publicado nuevas directrices para el control del colesterol alto: consejos vitales para reducir el riesgo de problemas cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
Estas nuevas directrices han sido elaboradas por expertos médicos del Colegio Americano de Cardiología y la Asociación Americana del Corazón, y sustituyen a las directrices que dichas organizaciones publicaron en 2018. La información actualizada incluye recomendaciones para detectar el colesterol alto a edades más tempranas, detalles sobre los cambios en el estilo de vida que pueden reducir los niveles de colesterol y métodos mejorados para calcular el riesgo de futuros ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.
“Cambiar el paradigma hacia estrategias de prevención proactivas en etapas tempranas de la vida puede modificar significativamente la trayectoria de las enfermedades cardiovasculares y conducir a mejores resultados de salud para las personas décadas después”, afirma el cardiólogo Seth Martin, del Centro Ciccarone de Johns Hopkins para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares en Estados Unidos.
El colesterol es una sustancia grasa y cerosa que el cuerpo utiliza para formar las membranas celulares y producir hormonas. Existen dos tipos: el colesterol “malo”, que es la lipoproteína de baja densidad (LDL), y el colesterol “bueno”, la lipoproteína de alta densidad (HDL).
Un exceso de colesterol LDL es lo que provoca obstrucciones en las arterias que transportan la sangre desde el corazón, mientras que un nivel demasiado bajo de colesterol HDL también es un problema: este último elimina el exceso de LDL en el torrente sanguíneo y lo traslada al hígado, donde se descompone.
Las nuevas secciones de las últimas directrices incluyen recomendaciones sobre exámenes de detección precoz para personas con antecedentes familiares de cardiopatía o colesterol alto. También se propone personalizar las estimaciones de riesgo para cada paciente y comenzar la medicación antes en ciertos casos.

Este gráfico muestra una forma de calcular si los adultos tienen un riesgo muy elevado, basándose en factores como sus antecedentes de infartos y accidentes cerebrovasculares, causados por la acumulación de placa en los vasos sanguíneos (una enfermedad cardiovascular aterosclerótica, ECVA). Blumenthal et al., J. Am. Coll. Cardiol., 2026.
Las directrices actualizadas también recomiendan que los médicos utilicen las puntuaciones PREVENT (Predicting Risk of Cardiovascular Disease Events) para calcular el riesgo de enfermedad cardiovascular de una persona. A partir de agosto de 2025, también se recomienda PREVENT para evaluar a personas con hipertensión arterial. Además, las directrices han actualizado los umbrales de colesterol para que los médicos y otros profesionales de la salud puedan consultarlos al evaluar a los pacientes.
En cuanto a los consejos fundamentales sobre cómo reducir el colesterol alto, siguen siendo los mismos: llevar una dieta sana, hacer ejercicio con regularidad, mantener un peso saludable, asegurarse de dormir lo suficiente y no fumar.
Estas medidas pueden ayudar a controlar el colesterol y otras grasas (lípidos) en el cuerpo. Algunas personas también necesitan medicamentos para reducir el colesterol.
“Unos niveles más bajos de colesterol LDL son mejores a la hora de reducir el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia cardíaca congestiva”, afirma el cardiólogo Roger Blumenthal, del Centro Ciccarone para la Prevención de Enfermedades Cardiovasculares de Johns Hopkins.
“También sabemos que reducir los niveles elevados de lípidos y la presión arterial en adultos jóvenes favorece una salud cardiovascular óptima a lo largo de toda la vida”.
Se estima que hasta 1 de cada 4 adultos en los EE. UU. tiene niveles elevados de colesterol LDL, lo que contribuye significativamente al riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica (ECVA), la principal causa de muerte en todo el mundo.
La buena noticia es que se cree que alrededor del 80% de las enfermedades cardiovasculares son prevenibles. La carga para la salud no tiene por qué ser tan alta como lo es, y estas nuevas directrices deberían contribuir a ello.
Junto con las nuevas directrices, los expertos también han publicado Los fundamentos de la prevención de enfermedades cardiovasculares, un documento que revisa la evidencia más reciente sobre los factores que contribuyen al riesgo de enfermedades cardíacas, incluyendo la diabetes, el consumo de alcohol y los niveles de grasa corporal.
En sus conclusiones, señalan que las recomendaciones deberán evolucionar a medida que comprendamos mejor los riesgos para la salud cardiovascular que suponen el vapeo y el cannabis. Perfeccionar la definición clínica de obesidad también influirá en nuestra comprensión de los riesgos para la salud cardiovascular.
En cuanto a los tratamientos, los investigadores siguen avanzando en la lucha contra el problema del colesterol, desarrollando nuevos fármacos candidatos que se muestran prometedores en los ensayos clínicos. El equipo responsable de las nuevas directrices espera que sus recomendaciones actualizadas ayuden a salvar más vidas, proporcionando a los médicos las herramientas y la evidencia necesarias para identificar mejor y de forma más temprana a los pacientes con riesgo de sufrir problemas cardíacos.
“La implementación de esta nueva e importante directriz por parte de los médicos será fundamental para reducir la carga de las enfermedades cardiovasculares en el futuro”, afirma Pamela Morris, cardióloga de la Universidad Médica de Carolina del Sur.
“Tomar medidas a una edad temprana es fundamental, ya que el colesterol alto comienza a afectar el riesgo de padecer enfermedades cardíacas incluso en la adolescencia”.
Las directrices se han publicado en la revista del American College of Cardiology.
Fuente: Science Alert.
