Los coágulos de sangre son el mecanismo natural del cuerpo para detener la pérdida de sangre. En las circunstancias adecuadas, pueden salvarte la vida. Los científicos han desarrollado nuevos coágulos sanguíneos personalizados que se forman más rápido y duran más que los naturales.
Se denominan coágulos sanguíneos artificiales, o EBC, y se crean mediante una técnica llamada “coagulación por clic”, utilizando sangre del paciente o de un donante. La idea es que algún día estos supercoágulos, que se forman en segundos, puedan aplicarse como parches de emergencia en cirugías y accidentes.
El equipo responsable de esta tecnología de coagulación, integrado por investigadores de diversas instituciones de Canadá y Estados Unidos, confía en que sus EBC (comprimidos de coagulación extracorpórea) pueden ayudar a detener hemorragias graves y favorecer una cicatrización más rápida de los tejidos. Podría ser especialmente útil para quienes padecen trastornos de la coagulación sanguínea.
“Los coágulos sanguíneos naturales pueden tardar en formarse y son mecánicamente frágiles, lo que limita su capacidad para detener hemorragias graves y puede comprometer la cicatrización”, afirma Jianyu Li, ingeniero mecánico de la Universidad McGill en Canadá.
“Nuestro trabajo demuestra que, cuando se diseñan adecuadamente, los glóbulos rojos pueden desempeñar un papel estructural fundamental, lo que permite el diseño de biomateriales más resistentes y funcionales”.
El uso de glóbulos rojos es significativo: estas células forman casi la mitad del volumen de los coágulos cuando se forman de forma natural, pero no son particularmente fuertes en un sentido mecánico, lo que significa que pueden ser propensas a fracturarse.
Lo que hicieron los investigadores fue convertir los glóbulos rojos en materiales de construcción más resistentes, desencadenando reacciones químicas microscópicas para unirlos entre sí. Estas reacciones químicas son rápidas y seguras, y el coágulo bioingenierizado se puede añadir a un coágulo natural en forma de gel llamado citogel.
Los intentos anteriores por crear coágulos mejorados se han centrado más en las fibras de fibrina, que proporcionan resistencia estructural. Estas son más resistentes y consistentes, pero constituyen solo una pequeña fracción (menos del uno por ciento) de los coágulos sanguíneos naturales. Con este nuevo enfoque, se priorizó el uso de materiales de construcción, en lugar de los andamios.
Los EBC desarrollados por los investigadores, y probados en el laboratorio y en modelos de ratas, demostraron ser 13 veces más resistentes a la fractura y cuatro veces más adhesivos que los coágulos sanguíneos naturales. Las pruebas no mostraron signos de una reacción peligrosa del sistema inmunitario ni de toxicidad alguna durante el proceso de reparación exitosa del hígado lesionado de una rata.
Según el equipo, el gel supercoagulante se puede preparar rápidamente: en unos 10 minutos para su forma alogénica (utilizando sangre de donante compatible) y en unos 20 minutos para su forma autóloga (utilizando la propia sangre del paciente).
“Dadas las limitaciones de tiempo típicas en la práctica clínica, este enfoque tiene un gran potencial para la atención de urgencias hospitalarias, el tratamiento de heridas y entornos relacionados”, afirma Li.
Quizás estés más familiarizado con el tipo peligroso de coágulos sanguíneos, que se forman dentro de los vasos sanguíneos y pueden bloquear el flujo sanguíneo en los pulmones o el cerebro. Este tipo de coágulos pueden ser mortales, en lugar de salvar vidas.
Pero los nuevos EBC también podrían ser útiles en este caso. Si una persona toma anticoagulantes para reducir las probabilidades de un coágulo dañino, la capacidad de su cuerpo para crear coágulos sanguíneos beneficiosos también se reduce. El citogel podría entonces marcar una diferencia aún mayor en la resistencia y estabilidad del coágulo sanguíneo.
Todavía queda mucho trabajo por hacer. La técnica de “coagulación por clic” sólo se ha probado en ratas hasta el momento, y el equipo de investigación necesita ver cómo se comportan estos EBC en situaciones clínicas reales.
Los EBC también deben ser “ajustados” para modificar las diferentes características del coágulo sanguíneo y adaptarlo a distintos escenarios, desde la reparación de órganos hasta la detención de hemorragias arteriales (el citogel aún no es lo suficientemente resistente como para bloquear hemorragias de alta presión, por ejemplo). Aun con esas limitaciones, estos resultados iniciales son prometedores. Junto con otros métodos que se están investigando, es posible que algún día contemos con formas fiables de potenciar nuestra capacidad natural de coagulación sanguínea.
“Los coágulos sanguíneos artificiales tienen un gran potencial para un uso clínico generalizado y podrían mejorar los resultados en muchas situaciones médicas”, afirma Li.
La investigación ha sido publicada en Nature.
Fuente: Science Alert.
