Cuando alguien cae por la borda, es una carrera contrarreloj: las posibilidades de encontrar a la persona antes de que se ahogue por agotamiento o muera congelada disminuyen a cada minuto. Las labores de rescate suelen verse obstaculizadas por el tiempo que tarda un barco a toda velocidad en detenerse para que se pueda desplegar una lancha de rescate y comenzar la búsqueda de la persona, que para entonces ya se encuentra lejos de la embarcación.
Los datos presentan un panorama desolador: las cifras de, por ejemplo, la Asociación Internacional de Líneas de Cruceros muestran que más del 70% de las personas que cayeron por la borda entre 2009 y 2019 fallecieron.
Investigadores de la DTU están trabajando para mejorar estas probabilidades mediante el desarrollo de un prototipo de dron totalmente automatizado que puede ser desplegado automáticamente desde un barco en movimiento tan pronto como se confirme un incidente de persona al agua.
El dron cuenta con tres tipos de cámaras que le permiten ver de noche y detectar el calor corporal, lo que le permite identificar a una persona en el agua. Una vez que esté completamente desarrollado, el dron llevará un chaleco salvavidas inflable que envía una señal GPS.
“Esto tiene un doble propósito: uno es prolongar la vida de la persona en el agua, y el otro es guiar fácilmente un bote salvavidas hasta ella”, explica el estudiante de doctorado Dimosthenis Angelis.
Según la Asociación de Chalecos Salvavidas, un chaleco salvavidas puede prolongar el tiempo de supervivencia en aguas con temperaturas entre 4 y 10°C de 30 a 60 minutos hasta tres horas. El tiempo de supervivencia depende de varios factores, como el estado del mar y la habilidad para nadar de la persona.
Los algoritmos marcan el camino
Las operaciones de rescate tradicionales se basan en un sistema en el que la lancha de rescate rastrea el agua en patrones triangulares siguiendo la ruta más probable por la que la persona habría sido arrastrada. Sin embargo, la baja altura de la embarcación puede dificultar la localización de una persona a distancia.
El trabajo de Angelis en el proyecto ha consistido en construir un dron desde cero y desarrollar algoritmos que le permitan despegar rápidamente y elegir de forma autónoma la mejor ruta para buscar la ubicación probable a la que una persona podría haberse desplazado. El dron combina varios métodos de búsqueda computarizados desarrollados para determinar trayectorias probables. Estos métodos tienen en cuenta las incertidumbres del entorno marítimo y el tiempo transcurrido desde la caída de la persona.
“Nuestra metodología incorpora diferentes métodos de búsqueda y datos en tiempo real de la embarcación relacionados con el viento y las corrientes para predecir con precisión la ubicación de una persona, al tiempo que garantiza que el dron no pierda tiempo buscando dos veces en la misma zona”, explica Angelis.
El resultado es un novedoso estimador de posición con una tasa de éxito mucho mayor.
Acerca del dron
- La versión actual pesa 24,8 kilogramos y tiene un diámetro de 2,4 metros.
- Incorpora tres tipos de cámaras: RGB, infrarroja y térmica.
- Puede transportar otros 20 kilogramos de carga.
- Tiene una duración de vuelo de 30 minutos.
- Puede rastrear un área de hasta 1 kilómetro cuadrado, dependiendo de las condiciones meteorológicas de vuelo y del peso de la carga.
Acertar en el aterrizaje
La velocidad del dron, su posición elevada y su método de búsqueda inteligente aumentan las probabilidades de localizar personas en comparación con los rescates convencionales. Los resultados de las pruebas realizadas hasta el momento demuestran que el dron podría localizar a más del 80% de las personas en peligro.
Angelis y sus colegas han estado trabajando recientemente en nuevas formas para que el dron aterrice de forma rápida y autónoma a su regreso. Tradicionalmente, para aterrizar sobre un objeto en movimiento, como un barco que se balancea, los drones primero necesitan predecir cómo se inclinará la zona de aterrizaje para calcular un aterrizaje seguro. Esto implica mucha calibración mientras se mantienen suspendidos en el aire, lo que consume tiempo de búsqueda. Según informa, el desarrollo de un modelo que permita al dron aterrizar basándose únicamente en lo que las cámaras ven en tiempo real está muy avanzado.
“Tener que esperar hasta cinco minutos para aterrizar supone un gran impacto en la duración de la batería. Con el nuevo método que estamos desarrollando, el aterrizaje tarda unos tres segundos”.
El camino por delante
El dron ha sido probado tanto en tierra como sobre el estrecho de Kattegat, donde buscó un maniquí humanoide con un chaleco térmico. Las pruebas continúan y los resultados se utilizan para perfeccionar el equipo y verificar su precisión de búsqueda. El escenario ideal para Angelis es que, con resultados documentados que verifiquen su capacidad para localizar a un hombre que ha caído al agua, todos los barcos que transportan personas instalen un dron de rescate para mayor seguridad.
Sin embargo, es consciente de que introducir nuevos productos en el sector marítimo, altamente regulado, requiere mucho trabajo y pruebas exhaustivas. Mientras tanto, prevé que la guardia costera adopte los drones para hacer llegar rápidamente chalecos salvavidas a las personas en peligro.
“Si podemos llegar a una persona en cuestión de minutos en lugar de decenas de minutos, cambiamos radicalmente sus posibilidades de supervivencia”, afirma Angelis.
Fuente: Tech Xplore.
