Nuestras manos pueden hacer algo más que complementar lo que decimos. También pueden ayudar a nuestro cerebro a procesar la gramática. En un nuevo estudio de neuroimagen publicado en PNAS, investigadores del Instituto Max Planck de Psicolingüística (MPI) en Nijmegen demuestran que los gestos pueden facilitar el procesamiento de oraciones negativas (“No dormí”), lo que proporciona la primera evidencia neurocognitiva de que los gestos influyen en el procesamiento gramatical.
Para comprender el lenguaje hablado, las expresiones faciales, el tono de voz y los gestos son importantes. Por ejemplo, cuando alguien hace un gesto como si estuviera bebiendo, es más fácil entender la palabra “beber”. Pero, ¿acaso los gestos también ayudan a comprender la negación, la gramática de las oraciones negativas?
“Comprender la negación exige un gran esfuerzo cognitivo porque requiere que reconozcamos que algo no es cierto, en lugar de simplemente procesar lo que se presenta directamente”, dijo Hatice Zora, la primera autora del estudio.
Sin embargo, la negación se usa con mucha frecuencia y es uno de los primeros fenómenos lingüísticos que los niños aprenden a expresar. Todavía no comprendemos del todo cómo las personas procesan la negación cuando se transmite a través de múltiples canales de comunicación, ni cómo la procesa el cerebro. En este estudio, analizamos si los gestos de los hablantes facilitan el procesamiento de las oraciones negadas.
Variación en la negación multimodal en diferentes lenguas
En muchos idiomas, palabras como “no” preceden al verbo (“No cavé”). En turco, la palabra para “no” sigue al verbo al final de la oración (“kaz-ma”, que significa “no cavar”). Esto significa que los hablantes de turco tienen que esperar un poco más para recibir información sobre la negación que los hablantes de idiomas con una marca de negación temprana.

Los gestos de negación también varían mucho entre culturas, desde sacudir la cabeza hasta fruncir el ceño y mover las manos. Los hablantes de turco suelen usar un movimiento de la mano hacia atrás para indicar “no”, normalmente antes del marcador de negación “ma”. El énfasis en el verbo es otra señal de que se acerca la negación. Pero, ¿acaso estas señales iniciales de gestos y entonación facilitan la comprensión de las oraciones negativas, especialmente en un idioma como el turco?
El cerebro procesa los gestos negativos antes que las palabras negativas
Los investigadores pidieron a 24 hablantes nativos de turco que escucharan oraciones negativas mientras se registraba su actividad cerebral mediante EEG (electroencefalografía). En algunos ensayos, las oraciones negativas (“Ferit no cavó el jardín”) presentaban únicamente un cambio de acento o un gesto. En otros ensayos, las oraciones incluían ambas señales o ninguna. De esta forma, el equipo pudo examinar cómo responde el cerebro cuando las señales de negación se presentan por separado o de forma conjunta. Los investigadores utilizaron avatares digitales para presentar los estímulos y controlar cuidadosamente las diferentes señales.
Agregar un gesto facilitó el procesamiento de las oraciones negativas. La señal de énfasis solo resultó útil cuando se combinó con el gesto. “En los idiomas donde la negación se expresa después del verbo, el gesto y la prosodia son de gran ayuda”, afirmó Asli Ozyurek, investigadora principal del estudio en el Departamento de Lenguaje Multimodal. “Los gestos podrían ser más efectivos en algunos idiomas que en otros, dependiendo de su gramática”, agregó Ozyurek.
“Se necesitan más estudios para determinar si los gestos y la entonación ayudan a procesar la negación en todos los idiomas o si se trata de una forma de diversidad multimodal que ha evolucionado para optimizar y facilitar el procesamiento en idiomas con negación posverbal”.
Los gestos como parte de la gramática
Cuando un marcador gramatical aparece tarde, los gestos pueden proporcionar acceso anticipado a información gramatical relevante. Esto significa que los gestos podrían ser una parte inherente de la gramática.
“Nuestra investigación aporta la primera evidencia neurocognitiva de que los gestos influyen en cómo nuestro cerebro procesa la gramática”, afirmó Zora. “La gramática no se procesa de forma aislada, sino que surge de la capacidad del cerebro para integrar múltiples señales comunicativas en tiempo real. Por lo tanto, los gestos pueden considerarse parte de la gramática”.
Fuente: Medical Xpress.
