La moda rápida es una forma económica de vestir a niños que crecen rápidamente. Sin embargo, una investigación preliminar ha revelado que la tela de algunas de estas prendas contiene un ingrediente tóxico no deseado: plomo. Tras analizar varias camisetas de diferentes marcas, estudiantes de pregrado descubrieron que todas las muestras superaban los límites de plomo establecidos por la normativa federal estadounidense. Además, estiman que incluso masticar brevemente estas telas (algo común entre los niños pequeños) podría exponerlos a niveles peligrosos de plomo. Los investigadores presentarán sus resultados en la reunión de primavera de la Sociedad Química Estadounidense.
Una preocupación personal impulsa la investigación
Kamila Deavers, investigadora principal del proyecto, comenzó a estudiar la contaminación por plomo después de que su hija pequeña presentara brevemente niveles elevados de plomo en la sangre debido a los recubrimientos de los juguetes, antes de que se implementaran los estrictos límites federales de plomo vigentes. La Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor de EE. UU. (CPS) establece actualmente un límite de 100 partes por millón (ppm) de plomo para productos infantiles como juguetes y ropa. Ahora, Deavers y los estudiantes de pregrado que trabajan en su laboratorio de química en la Universidad Marian se centran en identificar los riesgos de exposición a metales pesados en la vida cotidiana y compartir los resultados con la comunidad local.
“Empecé a ver muchos artículos sobre el plomo en la ropa de moda rápida”, dice Deavers, “y me di cuenta de que no muchos padres conocían el problema”.
Cómo termina el plomo en la ropa
Estudios previos han detectado altos niveles de plomo en las partes metálicas de algunas prendas infantiles, como cremalleras, botones y broches, lo que ha provocado la retirada de productos del mercado. Sin embargo, también se ha detectado plomo en textiles de moda rápida para adultos. Deavers afirma que algunos fabricantes utilizan acetato de plomo(II) como una forma económica de mejorar la adherencia de los tintes a los materiales y lograr colores brillantes y duraderos.
Cristina Avello y Priscila Espinoza, ambas estudiantes de pre-medicina en la Universidad Marian, se unieron al proyecto porque querían investigar el impacto potencial de la moda rápida en la población pediátrica. Vieron en trabajar en el laboratorio de Deavers una oportunidad para combinar una investigación científica relevante con la educación comunitaria sobre un problema de salud que a menudo se pasa por alto.
Por qué los niños se enfrentan a mayores riesgos
La exposición al plomo se considera perjudicial en cualquier nivel, pudiendo causar problemas de comportamiento, daños cerebrales y en el sistema nervioso central, así como otros efectos negativos para la salud. Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, los niños menores de seis años son los que corren mayor riesgo de exposición.
“Los niños no sólo son los más vulnerables a los efectos del plomo, sino que también son la población que se lleva la ropa a la boca”, afirma Avello.
Pruebas de camisas de moda rápida para detectar plomo
El equipo probó 11 camisetas que abarcaban todos los colores del arcoíris (rojo, rosa, naranja, amarillo, gris y azul) de cuatro minoristas, incluidas empresas de moda rápida y de descuento.
“Observamos que todas las camisas que analizamos superaban el límite permitido de plomo de 100 ppm”, afirma Espinoza. Independientemente de la marca, los tejidos de colores brillantes, como el rojo y el amarillo, tendían a presentar mayores niveles de plomo total que los de colores apagados. Además, Avello reconoce que no es factible analizar todas las prendas infantiles; pero, según las muestras que el equipo ha tomado hasta el momento, ninguna cumplía con la normativa federal estadounidense sobre el plomo.
Simulando lo que sucede cuando los niños mastican
En un segundo experimento, los investigadores simularon la digestión estomacal, calculando la posible exposición y absorción de plomo a partir de los objetos analizados. El análisis estima la bioaccesibilidad máxima del plomo en el ácido gástrico, y los investigadores utilizaron esos datos para modelar la posible transferencia durante comportamientos bucales (por ejemplo, succionar, sujetar o masticar tela).
Los hallazgos sugieren que dicha exposición superaría el límite diario de ingestión de plomo para niños, un estándar de seguridad establecido por la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. Estos cálculos de bioaccesibilidad probablemente sean conservadores, afirma Deavers. En cualquier caso, los datos indican que masticar con frecuencia a lo largo del tiempo podría aumentar los niveles de plomo en sangre de un niño hasta un punto en el que se recomienda la monitorización clínica.
Próximas preguntas para el equipo de investigación
A continuación, Avello y Espinoza estudiarán más camisetas y analizarán sus datos para determinar si existe una relación entre los niveles de plomo en la tela y la cantidad que los niños podrían absorber. También les interesa investigar cómo afecta el lavado al acetato de plomo(II), incluyendo si lavar ropa contaminada podría propagarlo a otras prendas y cómo interactúan los diferentes detergentes con él. Por ejemplo, podría generar residuos de plomo dentro de la lavadora que deberían eliminarse para evitar la liberación de la contaminación a las aguas residuales.
Los investigadores esperan que estos resultados iniciales fomenten una inspección más exhaustiva de las prendas de vestir que se venden e impulsen a la industria textil a encontrar sustitutos más seguros para el acetato de plomo(II) durante el proceso de teñido. Ya existen alternativas para fijar los tintes a los tejidos y mantener su viveza, como los mordientes naturales derivados de plantas con alto contenido de taninos, como la corteza de roble, la cáscara de granada y el romero, y el alumbre, un mordiente ecológico.
“Pero si se quiere cambiar la tecnología de la industria textil, eso costará mucho dinero”, afirma Deavers.
Sin la presión de los consumidores o de las autoridades sobre los fabricantes textiles para que exploren métodos de teñido más seguros, hay pocos incentivos para cambiar. En definitiva, el objetivo del equipo es concienciar e informar a los consumidores sobre los riesgos potenciales de la exposición al plomo a través de la moda infantil de producción rápida, para que las personas puedan tomar decisiones informadas.
Avello concluye: “Todo lo que hacemos solo es importante y útil si hablamos de ello”.
Fuente: Medical Xpress.
