Al fin podríamos saber por qué algunos terremotos misteriosos ocurren con regularidad

Geología

Durante más de tres décadas, los expertos han intentado resolver el misterio de por qué cierto tipo de falla submarina desencadena terremotos de forma mucho más predecible que otras. Estos terremotos pueden ocurrir casi con regularidad, y casi siempre tienen la misma magnitud. Un nuevo estudio ofrece una posible respuesta.

Estas fallas transformantes oceánicas, como se las conoce, están rodeadas de zonas de barrera que, según han demostrado investigadores de Estados Unidos y Canadá, actúan como “frenos” naturales para la actividad sísmica. Según informan los investigadores, un proceso conocido como fortalecimiento por dilatación, que se produce cuando el agua de mar se filtra profundamente en la roca, es lo que protege a estas secciones de falla de la violencia de terremotos de mayor magnitud. Al revelar los secretos de estas fallas inusualmente predecibles, se espera que los modelos sísmicos puedan mejorarse de forma más general.

“Sabemos que estas barreras existen desde hace mucho tiempo, pero la pregunta siempre ha sido: ¿de qué están hechas y por qué siguen deteniendo los terremotos con tanta fiabilidad, ciclo tras ciclo?”, dice el sismólogo Jianhua Gong, de la Universidad de Indiana Bloomington en Estados Unidos.

Los investigadores estudiaron datos de dos secciones a lo largo de la falla transformante de Gofar, una extensa fosa submarina que marca el límite entre las placas tectónicas del Pacífico y de Nazca, al oeste de Ecuador y en las profundidades del Océano Pacífico. Estas placas se deslizan una junto a la otra a un ritmo de unos 140 milímetros al año, y la falla ha estado generando un terremoto de magnitud seis cada cinco o seis años desde que se empezaron a llevar registros completos en 1995.

En dos experimentos distintos, realizados en 2008 y entre 2019 y 2022, se colocaron sismómetros de fondo oceánico (OBS, por sus siglas en inglés) directamente en el lecho marino para registrar el movimiento. Estos instrumentos capturaron los detalles de decenas de miles de pequeños terremotos alrededor de dos sismos importantes.

El análisis de datos mostró que los dos segmentos de la falla de Gofar, cada uno con una zona de barrera, temblaron de manera similar. Las mediciones revelaron que las zonas de barrera son, en realidad, complejas redes de pequeñas fallas que absorben los numerosos temblores menores que preceden a los grandes terremotos.

Los investigadores descubrieron que las zonas de barrera alrededor de la falla pueden actuar como amortiguador, estabilizando momentáneamente la roca. Gong et al., Science, 2026.

Cuando se producen los sismos principales, la roca llena de fluidos que rodea estas zonas de amortiguación se desplaza y se expande, y más agua se filtra por las grietas. Esto genera cambios de presión que provocan que la roca se “bloquee” e impiden que siga deslizándose, deteniendo así la magnitud del terremoto.

“Estas barreras no son meros elementos pasivos del paisaje”, afirma Gong.

“Son partes activas y dinámicas del sistema de fallas, y comprender cómo funcionan cambia nuestra forma de pensar sobre los límites sísmicos en estas fallas”.

Los sismólogos han observado escenarios similares en fallas transformantes oceánicas de todo el mundo: los terremotos en estas fallas son de menor magnitud de lo esperado, dadas las presiones geológicas y la disposición de las mismas.

Si bien en este estudio solo se ha analizado una falla específica hasta el momento, las zonas de barrera como las que rodean la falla de Gofar podrían estar afectando también a otras fallas. Eso requeriría el mismo tipo de fracturación compleja e infiltración de agua de mar que se observó en este estudio. Los investigadores sugieren que futuras investigaciones podrían explorar este tema, quizás utilizando técnicas como la perforación del lecho marino.

Dada la ubicación de la falla de Gofar, no existe una preocupación real de que los terremotos en esta zona causen daños a áreas urbanizadas o pérdidas de vidas. Sin embargo, estos hallazgos podrían aportar información valiosa sobre zonas sísmicas potencialmente más peligrosas. Los terremotos que se originan en la mayoría de las fallas, excepto en las fallas transformantes oceánicas (ya sean submarinas o terrestres), son notoriamente impredecibles, pero cada avance en la comprensión científica nos acerca a saber cuándo y dónde ocurrirán los terremotos.

“Los ciclos sísmicos predecibles y las áreas de ruptura espacialmente confinadas documentadas por los experimentos OBS de 2008 y 2020 demuestran que los despliegues específicos y plurianuales son esenciales para capturar los detalles de la sismicidad asociada con los grandes terremotos de falla transformante oceánica y para dilucidar sus mecanismos subyacentes”, escriben los investigadores en su artículo publicado.

“Estas observaciones aportan nuevas perspectivas sobre la física de los terremotos y proporcionan restricciones sólidas para los modelos numéricos”.

La investigación ha sido publicada en la revista Science.

Fuente: Science Alert.

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