12 países podrían “perder” unos 5 millones de mujeres en la próxima década, según los científicos

Política y sociedad

Desde la década de 1970, los abortos selectivos por sexo en China, India y otras diez naciones han provocado la “desaparición” de entre 23 y 45 millones de mujeres. Para 2030, un nuevo estudio predice que esas mismas naciones ‘perderán’ otros 4,7 millones de nacimientos de mujeres, sesgando aún más su proporción de sexos.

Este estudio utiliza un modelo basado en 3.260 millones de registros de nacimiento de 204 países e identifica 12 naciones con evidencia sólida de una proporción de sexos sesgada y 17 naciones en riesgo de ir en esa dirección. La buena noticia es que las 12 naciones de hoy con una proporción de sexos sesgada muestran signos de recuperación, especialmente China e India, donde se encuentran el 95% de todos los nacimientos perdidos actuales.

Para 2100, el modelo predice que estas naciones perderán 5.7 millones de mujeres en total, una fracción de lo que se ha perdido desde la década de 1970, cuando el diagnóstico sexual estuvo ampliamente disponible, y una disminución mucho más rápida de lo que predijeron otros estudios. Aún así, hay muchas mujeres que nunca nacerán, y podría causar repercusiones culturales y sociales duraderas.

En China e India, donde ahora los hombres superan en número a las mujeres en unos 70 millones, una “contracción” del matrimonio ya ha provocado un aumento preocupante de la soledad, así como un aumento de la violencia, la trata de mujeres y la prostitución. En los últimos años, el desequilibrio entre sexos en ambas naciones ha comenzado a disminuir, ya que los funcionarios gubernamentales ofrecen incentivos para los nacimientos de mujeres y restricciones a los abortos selectivos por sexo.

Pero se necesita más trabajo. El equipo detrás del nuevo modelo dice que debemos tomar medidas inmediatas si queremos reequilibrar las escalas de sexo en lugares como China, India, Albania, Armenia, Azerbaiyán y Vietnam, especialmente porque podría establecer precedencia en otros lugares.

Si otros países con preferencia por los hijos varones sobre las hijas, como Nigeria, Pakistán, Egipto, Tanzania y Afganistán, también comienzan a sesgar sus proporciones de sexos, el nuevo modelo predice que podríamos perder 22 millones de mujeres más para el 2100. En ese escenario particular, las naciones del África subsahariana podrían contribuir con más de un tercio de todos los nacimientos perdidos. Obviamente, esa es una situación hipotética, pero a medida que el diagnóstico sexual y el aborto se vuelven más disponibles en todo el mundo y la discriminación de género persiste, no está fuera de discusión.

Si bien, según ciertas opiniones, el aborto puede dar a las mujeres poder sobre sus cuerpos, su salud y su futuro, esas opciones también pueden ser dictadas por las actitudes y normas sociales. La discriminación de género es un problema en todo el mundo, pero en algunas culturas, solo los hombres pueden trabajar, continuar con la línea familiar o cuidar de sus padres ancianos.

Las mujeres, por otro lado, a veces no pueden trabajar ni poseer propiedades y, en ciertos casos, necesitan una dote para casarse. Estas expectativas culturales los condenan a ser una carga, por causas ajenas a ellas, especialmente para las familias más pobres. Además del aborto basado en el sexo, los investigadores también han culpado al infanticidio femenino y a la mala atención médica femenina por los millones de mujeres desaparecidas en todo el mundo.

Es difícil predecir cómo cambiarán estas actitudes en el futuro, pero es importante que sepamos lo que se avecina, dado que la proporción de sexos de una nación puede dictar el bienestar de su población. El nuevo modelo no es perfecto, pero es el primer intento que han hecho los investigadores para predecir cuántos hijos e hijas nacerán en los próximos años.

“Estos hallazgos subrayan la necesidad de monitorear [la proporción de sexos al nacer] en países con preferencia por los hijos varones y abordar los factores detrás de la persistencia del sesgo de género en las familias e instituciones”, escriben los autores.

“Un objetivo más amplio se relaciona con la necesidad de influir en las normas de género que se encuentran en el centro de prácticas nocivas como la selección prenatal del sexo”.

Fuente: Science Alert.

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