Pensar demasiado y por mucho tiempo puede provocar fatiga cognitiva, según estudio

Salud y medicina

El escritor estadounidense del siglo XIX Wallace D. Wattles afirmó una vez: “Pensar es el trabajo más difícil y agotador de todos”.

En la superficie, eso puede sonar como una comparación controvertida, pero un nuevo estudio sugiere que pensar demasiado y durante demasiado tiempo realmente puede agotar el cerebro, al igual que el ejercicio puede desgastar el cuerpo. El trabajo físico duro es obviamente agotador, pero el sudor en la frente de una persona o el temblor de sus músculos no dice nada de lo mucho que podría estar pensando.

Cuando alguien dice que se siente mentalmente agotado, solo tenemos que creer en su palabra. Como resultado, los científicos todavía no entienden realmente por qué el pensamiento intenso provoca fatiga cognitiva. No es exactamente una sensación de somnolencia; más bien, es una sensación de que las tareas son cada vez más difíciles de completar o concentrarse.

Algunos investigadores ahora sospechan que el neurotransmisor excitatorio más abundante en el cerebro es el culpable de esta falta de resistencia mental. El glutamato es un aminoácido excitatorio que solo se describió correctamente en la década de 1950, a pesar de que está presente en más del 90% de las comunicaciones de neurona a neurona en el cerebro humano.

Durante décadas, este químico subestimado ha seguido sorprendiendo a los científicos. Se ha descubierto que las neuronas, por ejemplo, controlan la fuerza de sus señales en el cerebro al regular la cantidad de glutamato que liberan a otras neuronas. El glutamato puede incluso excitar las neuronas hasta la muerte, con hasta 8000 moléculas de glutamato encapsuladas en una sola bolsa de una sinapsis, la unión donde se encuentran dos neuronas. La sobreabundancia de glutamato es claramente un problema, y ​​eso es parte de por qué se ha relacionado con la fuga de cerebros.

Al monitorear la química cerebral de 24 participantes encargados de completar extenuantes tareas de clasificación basadas en computadora durante más de seis horas, los investigadores encontraron un aumento en el glutamato en la corteza prefrontal lateral. Esta es la parte del cerebro asociada con poderes cognitivos de orden superior, como la memoria a corto plazo y la toma de decisiones.

En comparación, otros 16 participantes a los que se les asignaron tareas más fáciles para el día no mostraron signos de acumulación de glutamato en esta parte del cerebro. Como tal, los investigadores creen que un aumento en el glutamato extracelular puede ser al menos uno de los factores limitantes de la resistencia mental humana.

Obviamente, el cerebro también engulle mucha glucosa cuando está trabajando. Otras teorías sugieren que esta fuente de energía es probablemente otro factor limitante, pero aún no está claro cómo la pérdida de glucosa hace que pensar sea más difícil, bioquímicamente hablando. Algunos investigadores han propuesto que una caída en picado de la glucosa desencadena una pérdida de dopamina en el cerebro, lo que hace que una persona pierda interés en ciertas tareas cognitivas más fácilmente.

“Teorías influyentes sugirieron que la fatiga es una especie de ilusión inventada por el cerebro para que dejemos de hacer lo que estamos haciendo y pasemos a una actividad más gratificante”, explica el psicólogo clínico Mathias Pessiglione de la Universidad Pitié-Salpêtrière en París, Francia.

“Pero nuestros hallazgos muestran que el trabajo cognitivo da como resultado una verdadera alteración funcional, la acumulación de sustancias nocivas, por lo que la fatiga sería una señal que nos hace dejar de trabajar, pero con un propósito diferente: preservar la integridad del funcionamiento del cerebro”.

Pessiglione también dice que hay buena evidencia de que el glutamato se elimina de las sinapsis durante el sueño. Esa podría ser parte de la razón por la cual una noche de descanso puede permitir que una persona se sienta mentalmente renovada al día siguiente. Un estudio de imágenes cerebrales de 2016, que utilizó una resonancia magnética funcional (fMRI), también encontró que la corteza prefrontal lateral (lPFC) estaba involucrada en un intenso esfuerzo cognitivo que redujo su excitabilidad con el tiempo.

Activar esta región al final de un día largo y duro requeriría aún más esfuerzo que al principio. De ahí la sensación de fatiga cognitiva.

“Tomados junto con datos previos de fMRI, estos resultados respaldan un modelo neurometabólico en el que la acumulación de glutamato desencadena un mecanismo de regulación que hace que la activación de lPFC sea más costosa, lo que explica por qué el control cognitivo es más difícil de movilizar después de un día de trabajo extenuante”, concluyen Pessiglione y sus colegas.

El glutamato es un neurotransmisor de acción increíblemente rápida. Es parte de lo que hace que este aminoácido sea tan poderoso. Pero también hace que la sustancia química sea difícil de medir.

Estudios como el actual están haciendo uso de nuevas tecnologías para explorar con mayor detalle el rápido papel del glutamato en nuestro cerebro. Los autores ahora esperan investigar por qué el glutamato se acumula tanto en la corteza prefrontal en comparación con otras partes del cerebro.

El estudio fue publicado en Current Biology.

Fuente: Science Alert.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.