Proyecto británico transforma la orina de los festivales en bosques autóctonos

Medio ambiente

Los festivales de música son un desastre. Entre el bajo atronador y las botas embarradas, también queda una montaña de basura poco glamurosa tras cada festival. Pero mientras que la mayoría ve los baños portátiles como un mal necesario, una empresa emergente británica llamada NPK Recovery ve una oportunidad. Su plan es usar orina humana para cultivar un bosque entero en el corazón de Gales.

“Debemos dejar de desperdiciar los nutrientes para el cultivo y el crecimiento de los árboles, y empezar a utilizarlos para aumentar nuestra seguridad en materia de fertilizantes. Al fin y al cabo, no nos vamos a quedar sin orina en un futuro próximo”, declaró Lucy Bell-Reeves, una de las fundadoras de NPK Recovery, a la BBC.

¿Pero realmente podrán hacerlo?

Desde inodoros portátiles hasta raíces de árboles

La agricultura y la silvicultura modernas dependen en gran medida de los fertilizantes sintéticos, que son caros, requieren mucha energía para su producción y son vulnerables a las interrupciones del suministro mundial. El objetivo del equipo de Recuperación de NPK es plantar alrededor de 4500 árboles autóctonos, como hayas y pinos silvestres, en el Parque Nacional Bannau Brycheiniog (también conocido como Brecon Beacons). El proceso comienza en festivales y grandes eventos como el Maratón de Londres y Boomtown, y continúa en festivales de música.

El problema, por supuesto, es que no se puede usar la orina como fertilizante. Hay que tratarla.

“La orina contiene de forma natural todos los nutrientes que las plantas necesitan, como nitrógeno, fósforo y potasio, pero también contiene diversos contaminantes”, afirma Olivia Wilson, científica de investigación y desarrollo de NPK Recovery.

Este proceso comienza en el momento de la recolección. En lugar de permitir que la orina se mezcle con otros desechos, el equipo utiliza inodoros especialmente diseñados que la separan en origen. Esto es importante porque, una vez que la orina se mezcla con las heces o las aguas residuales, recuperar los nutrientes útiles se vuelve mucho más difícil y arriesgado debido a la contaminación.

Brecon Beacons es una preciosa zona natural, pero no es especialmente rica en bosques. Imagen de dominio público.

A partir de ahí, la orina recolectada se trata mediante una unidad de procesamiento móvil, del tamaño aproximado de un pequeño remolque para caballos, que se puede instalar en el mismo evento. En su interior, bacterias presentes de forma natural ayudan a extraer nutrientes esenciales para las plantas: nitrógeno, fósforo y potasio. 

Estos nutrientes se transforman en una forma que las plantas pueden absorber sin peligro. El sistema también incorpora biocarbón, un material rico en carbono que mejora la salud del suelo y ayuda a retener los nutrientes. El producto final es un fertilizante inodoro que ya ha sido probado en cultivos como el trigo y la mostaza, donde obtuvo resultados tan buenos como los fertilizantes sintéticos convencionales.

“Es fantástico que estos ensayos hayan confirmado lo que sospechábamos: que nuestro biofertilizante es tan eficaz como las alternativas”, declaró Hannah Van Den Bergh, fundadora de NPK Recovery.

Un enfoque eficiente

Una de las principales ventajas de este método in situ es su eficiencia. Si el producto final resulta ser más costoso o perjudicial para el medio ambiente que el fertilizante original, no tiene mucho sentido. Pero en este caso, existe una ventaja clave. Al procesar la orina directamente en los festivales, el sistema reduce la carga sobre la infraestructura de alcantarillado y disminuye la necesidad de tratamientos químicos. 

“El producto de NPK Recovery ofrece una alternativa nutricional al nitrato de amonio y representa una oportunidad interesante para reducir las emisiones de la producción agrícola”, declaró Nicola Cannon, profesora de agricultura en la Real Universidad Agrícola.

Además, a pesar de su simplicidad conceptual, este enfoque supera un desafío de larga data. Los científicos saben desde hace tiempo que la orina contiene nutrientes valiosos, pero extraerlos y utilizarlos de forma segura a gran escala, sin propagar patógenos ni contaminantes, ha sido un proceso complejo y costoso.

El método de NPK Recovery aborda este problema aislando cuidadosamente la orina y refinándola hasta obtener un producto limpio y listo para su uso en plantas. El beneficio adicional de solucionar el problema de las aguas residuales justifica su implementación. 

Necesitamos soluciones de fertilizantes

Durante el Maratón de Londres 2025, NPK Recovery se asoció con otra empresa emergente llamada Peequal para convertir la orina recolectada en inodoros innovadores diseñados para mujeres en fertilizante. Créditos de la imagen: Peequal.

Los fertilizantes, un tema en el que la mayoría de la gente rara vez piensa, se han convertido silenciosamente en uno de los mayores problemas de nuestro sistema alimentario mundial. Son responsables de hasta el 5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero a nivel global, además de causar degradación y erosión del suelo. Asimismo, el uso global de fertilizantes es un tema geopolíticamente delicado.

Por ejemplo, el conflicto en curso con Irán ha afectado el estrecho de Ormuz, por donde transita una parte importante del suministro mundial de fertilizantes. Como consecuencia, los precios han subido y la oferta se ha reducido, lo que dificulta a los agricultores de muchos países obtener los nutrientes que necesitan. En este contexto, la idea de producir fertilizantes localmente a partir de algo tan abundante como la orina humana empieza a parecer cada vez más viable.  A diferencia de los fertilizantes sintéticos, que dependen del gas natural y de complejas cadenas de suministro globales, la orina está disponible de forma continua y ya contiene los nutrientes exactos que necesitan los cultivos y los árboles. 

“La orina es un recurso que tenemos en abundancia, así que realmente es una situación beneficiosa para todos”, dijo Lucy a SWNS. 

El proyecto forestal en curso en Gales está diseñado para comprobar si esta alternativa puede funcionar a gran escala. Con el respaldo de una subvención de más de 400.000 libras esterlinas (540.000 dólares) de la Comisión Forestal, el ensayo de tres años hará un seguimiento de cómo responden unos 4500 árboles autóctonos a este fertilizante reciclado a lo largo del tiempo. 

El primer objetivo es cultivar árboles, pero el verdadero desafío reside en comprobar si un producto derivado de residuos puede sustentar de forma fiable el crecimiento vegetal a largo plazo fuera de ensayos controlados. Los primeros resultados de los proyectos piloto sugieren que este enfoque podría implementarse a nivel local. Si esto es así, nuestra orina podría volverse mucho más interesante en el futuro.

Fuente: ZME Science.

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