Dado que los videojuegos forman parte habitual de la vida cotidiana de muchas personas, los investigadores han dedicado mucho tiempo a determinar si son beneficiosos o perjudiciales para la salud cerebral. Un nuevo estudio, publicado en Acta Psychologica, ha recopilado 20 años de investigación sobre cómo los videojuegos afectan las capacidades cognitivas en una única revisión sistemática y metaanálisis. Este exhaustivo estudio indica que los videojuegos podrían proporcionar algunos beneficios cognitivos a los jugadores.
Años de evidencia contradictoria
A primera vista, podría parecer que los videojuegos entran en la categoría de entretenimiento que “perjudica la mente”, similar a pasar horas navegando por las redes sociales o viendo la televisión. Sin embargo, la mayoría de los jugadores coincidirían en que los videojuegos requieren cierto grado de habilidad, y muchos investigadores también estarían de acuerdo. De hecho, la naturaleza interactiva de los videojuegos los ha posicionado como una herramienta potencial para el entrenamiento cognitivo, ayudando a ejercitar habilidades mentales básicas como la memoria, la atención, el autocontrol, el razonamiento espacial y la resolución de problemas en general.
Durante años se han realizado numerosas investigaciones para determinar si los videojuegos son útiles para el entrenamiento cognitivo y qué habilidades cognitivas podrían verse afectadas, ya sea positiva o negativamente. Los resultados han sido contradictorios: algunos estudios muestran beneficios, mientras que otros no encuentran mejoras significativas en la vida real. Las diferencias en factores metodológicos, demográficos y relacionados con el juego también pueden influir en estos resultados contradictorios.
Los metaanálisis centrados en juegos de acción suelen encontrar que los jugadores superan a los no jugadores en tareas perceptivas y relacionadas con la atención. Algunos metaanálisis argumentan que los efectos son pequeños o pueden reflejar decisiones metodológicas más que verdaderas mejoras cognitivas. Asimismo, las diferencias en lo que se considera “acción” y si los estudios incluyen videojuegos de ejercicio o herramientas de “entrenamiento cerebral” han contribuido a conclusiones contradictorias.
Los autores del nuevo estudio explican: “Algunos investigadores siguen mostrándose escépticos sobre los efectos cognitivos positivos de jugar videojuegos, argumentando que, por lo general, solo se producen efectos de “transferencia cercana”. Esto significa que las mejoras se limitan en gran medida al videojuego en sí o a contextos muy similares, con escasa evidencia que respalde la mejora de las habilidades cognitivas de “transferencia lejana” aplicables a la vida cotidiana”.
Un análisis unificado y actualizado de los efectos de los videojuegos
Para ofrecer una visión más actualizada y completa de los efectos cognitivos de los videojuegos, los investigadores realizaron tres metaanálisis de estudios correlacionales, comparaciones entre jugadores y no jugadores, y estudios de ensayos controlados publicados entre enero de 2005 y agosto de 2025. En total, se incluyeron 133 estudios, con una muestra total de 14.245 participantes. El equipo evaluó la calidad de estos estudios utilizando la Lista de Verificación de Evaluación Crítica del Instituto Joanna Briggs. La mayoría de los estudios obtuvieron una calificación media (69,93%), mientras que el 25,56% obtuvieron una calificación alta y el 4,51% una calificación baja.
Los investigadores agruparon los resultados cognitivos en cinco dominios: memoria, habilidad espacial, atención visual, control cognitivo e inteligencia. Descubrieron que jugar videojuegos se asociaba con ventajas cognitivas pequeñas, pero estadísticamente significativas, en general. Los estudios de correlación mostraron una relación general débil, con los mayores efectos en la memoria.
Las comparaciones entre jugadores y no jugadores mostraron una ligera ventaja general para los jugadores, especialmente en habilidad espacial, atención visual, control cognitivo e inteligencia. Los ensayos controlados de entrenamiento cognitivo mostraron los efectos más pequeños, pero con mayor causalidad, siendo la memoria el único dominio que mostró una mejora significativa.
“En el metaanálisis de estudios correlacionales, los resultados revelaron una correlación positiva, aunque débil, estadísticamente significativa, entre jugar videojuegos y la capacidad cognitiva general. Esto indica que una mayor duración del juego podría estar asociada con puntuaciones más altas en las evaluaciones cognitivas”, escriben los autores del estudio.
Al examinar dominios cognitivos específicos, se encontró una asociación significativa únicamente con la memoria, lo que sugiere que jugar videojuegos podría tener una relación más consistente con las habilidades relacionadas con la memoria. Una posible interpretación de esta asociación es que las personas que dedican más tiempo a los videojuegos activan de forma frecuente y sostenida las habilidades relacionadas con la memoria durante el juego.
El equipo también realizó pruebas de moderación para determinar si los datos demográficos u otros factores influían en los resultados. Encontraron poca evidencia de que estos dependieran en gran medida del género, el grupo de edad, la cultura (clasificada como oriental u occidental), el estado de salud, la duración de la intervención o el tipo de juego.
Limitaciones inherentes
Si bien este estudio ofrece una visión más unificada de los efectos de los videojuegos, los investigadores señalan que aún presenta algunas limitaciones. Estas incluyen las diferencias inherentes entre los protocolos de estudio, el uso de autoinformes en algunos estudios y la representación limitada de ciertos dominios cognitivos mediante el tamaño del efecto. Asimismo, la falta de datos de seguimiento a largo plazo imposibilita extraer conclusiones definitivas sobre los efectos a largo plazo de los videojuegos en la capacidad cognitiva.
El equipo sugiere que futuras investigaciones incluyan estudios longitudinales a gran escala para esclarecer la causalidad y los efectos cognitivos a largo plazo. También sugieren que futuros estudios identifiquen qué mecánicas de juego generan beneficios cuantificables. Si los resultados se mantienen sólidos, los videojuegos podrían contribuir a la participación cognitiva, el aprendizaje e incluso a programas de mantenimiento cognitivo para adultos mayores.
Fuente: Medical Xpress.
