Nueva especie de polilla es nombrada por el papa León XIV

Biología

Distinguida por sus llamativos colores y un nombre que evoca un alto cargo eclesiástico, se ha descubierto una nueva especie de polilla en el escarpado terreno de Grecia. Cuando investigadores del Museo Estatal del Tirol, el Museo Finlandés de Historia Natural y la Colección Estatal Bávara de Zoología identificaron este singular insecto en las Montañas Blancas de Creta, eligieron un nombre que refleja tanto su noble apariencia como un mensaje de esperanza ambiental: Pyralis papaleonei, derivado de “Papa Leone” (Papa León).

El descubrimiento, publicado en la revista de acceso abierto Nota Lepidopterologica, pone de manifiesto que incluso entre las polillas europeas más conocidas, aún quedan especies por descubrir. La nueva especie se conoce actualmente solo en las Montañas Blancas (Lefka Ori), en la parte occidental de Creta, donde parece ser un tesoro endémico de la isla.

Llamativas alas delanteras de color púrpura

La llamada polilla del Papa Leo tiene una envergadura de alas de aproximadamente dos centímetros, lo que la sitúa entre los representantes de tamaño mediano de su grupo. Sus rasgos más distintivos son sus alas delanteras de color púrpura con una mancha naranja dorada y prominentes bandas blancas.

Las polillas fueron observadas en fuentes de luz artificial y parecen estar activas principalmente en junio. Hasta el momento, se sabe poco sobre la biología y el estilo de vida de esta nueva especie. Se la diferenció de especies emparentadas basándose en características morfológicas clásicas, como el patrón de las alas, la coloración y la morfología genital, así como en su huella genética. Los análisis moleculares revelaron una divergencia de alrededor del 6% con respecto a su pariente más cercano, lo que indica claramente que representa una especie distinta.

Ejemplar de Pyralis regalis. Crédito: Peter Huemer.

Una tradición de nombres de especies notables

Las mariposas y las polillas suelen recibir nombres que hacen referencia a sus características físicas, su origen geográfico o en honor a individuos distinguidos. Sin embargo, dentro del género Pyralis, se observa una tradición particular: ya en 1775, los naturalistas austriacos Michael Denis e Ignaz Schiffermüller describieron la primera especie del grupo como Pyralis regalis (real), inspirados por su espléndida coloración. A esta le siguieron nombres sonoros como Pyralis princeps y Pyralis cardinalis, que también aluden a la extraordinaria belleza de estas polillas.

Todas estas especies pertenecen a la diversa superfamilia Pyraloidea, que comprende alrededor de 16.000 especies descritas en todo el mundo y representa uno de los grupos más grandes entre las micropolillas.

La taxonomía como la “primera profesión” de la humanidad

La denominación de los organismos vivos también tiene una dimensión histórico-cultural: en el Antiguo Testamento (Génesis 2), Adán recibe la primera tarea de nombrar a todos los animales. En este sentido, la taxonomía —la ciencia de clasificar, nombrar y organizar los organismos— puede considerarse una de las primeras empresas de la humanidad.

Para Peter Huemer, director del estudio en el Museo Estatal Ferdinandeum del Tirol, nombrar una especie es, por lo tanto, más que un acto científico formal: también sirve como un llamamiento simbólico al jefe de la Iglesia Católica, el Papa León XIV, para destacar la responsabilidad fundamental de la humanidad en la protección de la creación. Esto resulta especialmente apropiado, ya que en el cristianismo las mariposas y las polillas son consideradas símbolos de resurrección, transformación (metamorfosis) y alma inmortal.

Sólo una fracción de la biodiversidad global está documentada

Ejemplares de Pyralis papaleonei. Crédito: Peter Huemer.
Localidad tipo de Pyralis papaleonei sp. nov. (Grecia, Creta, meseta de Omalos). Crédito: Peter Huemer.

Peter Huemer, antiguo director de las Colecciones de Ciencias Naturales de los Museos Estatales del Tirol y ahora investigador voluntario, explica: “Nos enfrentamos a una crisis mundial de biodiversidad, pero solo una fracción de las especies del mundo ha sido documentada científicamente. La conservación eficaz de la biodiversidad requiere que las especies sean primero reconocidas, descritas y nombradas”.

Cada año se describen alrededor de 700 nuevas especies de polillas, principalmente en los trópicos. Sin embargo, la investigación fundamental en Europa está lejos de haber concluido: sólo en los Alpes, se han identificado aproximadamente 200 especies previamente desconocidas en las últimas décadas.

Con sus colecciones científicas de relevancia internacional, los Museos Estatales del Tirol realizan una importante contribución a esta labor. El descubrimiento de la polilla del Papa León (Pyralis papaleonei) pone de manifiesto cuánto queda por descubrir incluso en regiones europeas bien estudiadas, y subraya la urgente necesidad de proteger los hábitats sensibles.

Fuente: Phys.org.

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