¿Por qué tus dedos tienen distinta longitud? La razón es más útil de lo que podrías creer

Salud y medicina

Por: Steven Lautzenheiser

Era una de esas mañanas ajetreadas en las que ya llegaba tarde al trabajo. Con las prisas por coger las llaves y salir corriendo, tiré algunas cosas del mostrador, esparciendo monedas sueltas por el suelo.

Mientras recogía las monedas, noté que usaba diferentes movimientos para juntarlas, y esos movimientos parecían depender de la longitud de mis dedos. El pulgar y el índice se juntaban para agarrar una moneda de diez centavos, mientras que el dedo medio se extendía más para recoger las monedas que habían rodado bajo el borde de un armario. El anular y el meñique se curvaban hacia adentro para sujetar las monedas que ya había recogido mientras buscaba más. Estos movimientos dejaron muy claro que cada dedo tiene su propia función, y que la longitud variable de cada dedo influye mucho en lo que puede hacer.

Reflexionar sobre estas cuestiones forma parte de mi trabajo: como antropólogo biológico que estudia la biomecánica del movimiento humano, a menudo pienso en cómo el movimiento, las fuerzas y la estructura trabajan juntas para dar forma al cuerpo humano.

Equipo de 5

El percance de esta mañana demostró que cada uno de mis cinco dedos parecía tener su propia función, y que las diferencias en la longitud de los dedos les ayudaban a realizar diferentes tareas. El dedo medio suele ser el más largo. Actúa como eje central de la mano, ayudando a equilibrarla y a guiar los movimientos. Su longitud también le permite trabajar junto con los demás dedos para sujetar objetos con firmeza.

El dedo anular suele ser ligeramente más corto que el dedo medio, pero ambos trabajan en conjunto, generando fuerza de agarre y estabilizando la mano. Ya sea levantando una mochila pesada, cargando bolsas de la compra o sujetando un bate de béisbol, los dedos medio y anular ayudan a mantener un agarre firme y equilibrado.

El dedo índice es más corto, más flexible y se mueve con mayor facilidad que los otros dos dedos, lo que lo hace ideal para movimientos precisos y controlados. Es el dedo que se utiliza para tareas que requieren exactitud, como señalar, teclear, presionar botones pequeños o escribir con lápiz.

El dedo meñique suele ser el más pequeño de los cinco, pero no necesita ser largo para cumplir su función de estabilizar el borde exterior de la mano. Ayuda a mantener la mano estable al sujetar objetos, especialmente aquellos que son más grandes que la mano, como una botella de agua grande, una pelota de baloncesto o una bolsa de la compra pesada.

El pulgar es único. Generalmente mide aproximadamente tres cuartas partes de la longitud del dedo índice. En lugar de depender de su longitud, su articulación especial le permite rotar y moverse por la palma de la mano, donde puede tocar los demás dedos. Debido a esta capacidad de movimiento, se le llama pulgar oponible. Esto convierte al pulgar en una de las partes más versátiles de la mano, permitiéndonos pellizcar y agarrar objetos pequeños. Sin el pulgar, muchas tareas cotidianas, como sujetar utensilios, abrir recipientes y, sí, recoger monedas, serían mucho más difíciles.

Una herramienta en constante evolución

La evolución convirtió la mano humana en una herramienta sumamente capaz. Los primeros humanos dependían de sus manos para tareas de supervivencia, como trepar, construir y fabricar y usar herramientas.

Aquellos con manos más aptas para el agarre y la precisión tenían más probabilidades de prosperar, dando forma gradualmente a la mano humana moderna. Por ejemplo, los humanos compartimos el dedo medio largo con otros simios, como los chimpancés y los gorilas, lo que sugiere que ha sido importante a lo largo de nuestra historia evolutiva. Esta larga historia de adaptación explica por qué nuestras manos son fuertes y muy precisas, capaces de realizar desde levantar objetos pesados ​​hasta tareas delicadas.

Un plan biológico

La evolución es solo una parte de la historia. Antes del nacimiento, los genes guían el crecimiento de las manos, actuando como un plano biológico durante el desarrollo.

Estos genes influyen en la rapidez con que se alargan los huesos, en la longitud de cada dedo y en la forma de las articulaciones y los tendones. Pequeñas diferencias en el funcionamiento de estos genes antes del nacimiento pueden cambiar la longitud de cada dedo en comparación con los demás. Las fuerzas de la evolución moldearon las poderosas capacidades de nuestras manos.

Las hormonas también desempeñan un papel importante. Las hormonas sexuales, como la testosterona y el estrógeno, y otras señales pueden influir en el crecimiento de los huesos de los dedos, dando forma a sutiles diferencias en las proporciones antes del nacimiento y durante la infancia y la adolescencia.

El desarrollo de las manos está determinado tanto por la biología como por el entorno. Por eso, las familias suelen compartir rasgos similares en las manos, aunque las manos y los dedos de cada persona sean ligeramente diferentes.

Al usar nuestras manos a diario, mejoramos en tareas como escribir, lanzar o tocar un instrumento. Con el tiempo, nuestras manos se fortalecen y se vuelven más coordinadas gracias a la práctica.

¿Por qué nuestros dedos tienen longitudes diferentes? No hay una única respuesta. La evolución ha moldeado la mano, con dedos especializados en distintas tareas, mientras que los genes y las hormonas guían su desarrollo.

En conjunto, estas fuerzas dieron como resultado una mano en la que cada dedo tiene un tamaño, una forma y una función diferentes, lo que nos ayuda a realizar desde agarres potentes hasta movimientos delicados.

Este artículo es una traducción de otro publicado en The Conversation. Puedes leer el texto original haciendo clic aquí.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *