El Danubio está tan bajo que barcos de la II Guerra Mundial están volviendo a emerger

Medio ambiente

El Danubio está retrocediendo, y con él afloran barcos hundidos. Cerca de Prahovo, en el este de Serbia, han emergido del río, cada vez más seco, buques de guerra alemanes oxidados. Sus cascos retorcidos yacen allí desde 1944, cuando las fuerzas alemanas hundieron deliberadamente una flotilla durante su retirada ante el avance de las tropas soviéticas.

Los restos de los naufragios se hicieron visibles durante las graves sequías de 2022 y 2024. Ahora vuelven a ser visibles, ya que el calor prolongado y la falta de lluvias están provocando que algunas zonas del Danubio alcancen niveles mínimos históricos en Serbia y Croacia.

Pero por escalofriante que parezca, el verdadero culpable no son los nazis. Es el calentamiento global el que está agravando una grave sequía. Esta sequía está afectando a la agricultura, dificultando el suministro de combustible y reduciendo la producción de electricidad en Europa Central y Oriental.

El cambio climático y los buques de guerra nazis

El Danubio es el segundo río más largo de Europa. Atraviesa o limita con 10 países y funciona como vía de transporte, corredor de vida silvestre y fuente de agua y electricidad para millones de personas. Pero tras meses de sequía inusual y repetidas olas de calor, han aparecido extensos bancos de arena donde normalmente fluye el agua. Las embarcaciones han quedado varadas en charcos de agua estancada o en tierra firme.

La sequía se ha agravado tanto que está interrumpiendo la producción de energía y dejando al descubierto objetos enterrados bajo el agua durante décadas, incluidos los restos oxidados de barcos nazis. Los restos de los barcos reposan cerca de Prahovo desde 1944, cuando la flota del Mar Negro de la Alemania nazi se retiró ante el avance de las fuerzas soviéticas.

Los nazis se retiraban desesperadamente y, en lugar de rendirse, hundieron los barcos en el canal de navegación del Danubio y sus alrededores. La flota hundida incluía buques militares, embarcaciones de apoyo y barcazas. Las autoridades serbias y europeas estiman que aún quedan unos 200 restos de naufragios en la zona. Este sabotaje sigue teniendo repercusiones en la región hasta el día de hoy.

Serbia comenzó a retirar los pecios más peligrosos en 2024 con el apoyo financiero de la Unión Europea y el Banco Europeo de Inversiones. La primera fase se centra en 21 embarcaciones que se encuentran directamente en el canal navegable o cerca de él. Las autoridades recuperaron los primeros barcos ese verano, pero la mayor parte de la flota permanece sumergida o, durante las sequías, parcialmente sobre la superficie.

Es un trabajo lento y minucioso porque no se puede simplemente enganchar un cable a un naufragio y tirar. Los buzos deben inspeccionar cada embarcación en aguas turbias. Luego, los especialistas en explosivos buscan entre los sedimentos circundantes y el propio barco. Los movimientos repentinos, la corrosión o la exposición al aire pueden hacer que la munición antigua sea impredecible.

La sequía no sólo está dejando al descubierto reliquias

Un dragaminas alemán volcado en Francia, entre agosto y septiembre de 1944. La imagen se muestra con fines ilustrativos; no procede del Danubio. Imagen vía Wikimedia Commons.

A finales de julio, los niveles del Danubio alcanzaron mínimos históricos en Serbia y Croacia. Este es el segundo río más largo de Europa, y en Budapest, las autoridades registraron un nivel de tan solo 23 centímetros, un nuevo récord. Aparecieron extensos bancos de arena donde normalmente fluía el agua, mientras que las embarcaciones quedaron varadas en terreno expuesto.

No todos los objetos que emergen del Danubio pertenecen a la flota nazi. En Croacia, el descenso del nivel del río dejó al descubierto un buque de carga que se hundió en 1937. En Budapest, la bajamar reveló una bomba de la Segunda Guerra Mundial cerca del puente Margarita, lo que obligó a las autoridades a cerrar el cruce mientras los especialistas se ocupaban del arma.

En conjunto, estos descubrimientos demuestran cómo la sequía puede transformar el lecho de un río en un archivo inestable. Pero las consecuencias más graves siguen estando por encima del agua.

Serbia recibió en julio solo una cuarta parte de sus importaciones de combustible previstas por vía fluvial, ya que las barcazas y los buques cisterna solo podían transportar entre el 30% y el 40% de su carga habitual. Una menor carga evita que los buques permanezcan demasiado tiempo en el canal, que se encuentra agotado, pero también implica más viajes, mayores costes y retrasos en las entregas. Además, supone una menor producción de energía hidroeléctrica para una región que aún depende en gran medida de ella.

Los restos de los barcos nazis dan pie a historias escalofriantes. Pero la advertencia más importante es el río que los rodea. El pasado resurge porque el Danubio está desapareciendo.

Los naufragios nazis son los fantasmas aterradores del pasado. El cambio climático ya es un fantasma aterrador del presente.

Fuente: ZME Science.

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