Aunque el dicho de que “todos los caminos llevan a Roma” sea famoso, un nuevo estudio revela que dista mucho de ser cierto. Una exhaustiva investigación sobre la red de carreteras del Imperio Romano demuestra que varias otras ciudades romanas estaban mejor conectadas que la Ciudad Eterna en la antigüedad.
Ciudades importantes como Antioquía, Ancira (la actual Ankara) y Bizancio, en lo que hoy es Turquía, así como Corinto en Grecia, estaban “mejor ubicadas que Roma” para quienes viajaban por tierra, escribió el equipo en un artículo publicado el martes 15 de septiembre en la revista Nature Communications. En su apogeo, en el año 117 d. C., el Imperio Romano abarcaba casi 5,5 millones de kilómetros cuadrados alrededor del mar Mediterráneo, ocupando gran parte de Europa, Oriente Medio y el norte de África, según señaló el equipo en el estudio.
Durante años, los científicos han estado creando un vasto atlas digital llamado “Itiner-e” que abarca casi 300.000 kilómetros de calzadas romanas. Para el nuevo estudio, calcularon la eficacia de la conexión entre las ciudades romanas y la red de carreteras. De hecho, la “ruta intermediaria más importante” del imperio por tierra, identificada en el estudio, ni siquiera pasaba por Roma.

“Recorre la costa del norte de África y el Levante pasando por Antioquía y cerca de Ankara, cruza a Europa en Constantinopla y se desplaza a través del valle del Po y Milán hasta Francia”, explicó a Live Science en un correo electrónico Tom Brughmans, coautor del estudio y profesor de arqueología clásica en la Universidad de Aarhus en Dinamarca.
Las demás ciudades bien comunicadas tenían múltiples razones para contar con numerosas carreteras. Por ejemplo, Corinto estaba mejor conectada a la red vial porque las carreteras que la atravesaban unían la península griega del Peloponeso con el resto de Grecia, y Ancira estaba mejor comunicada porque era un importante centro de transporte para Anatolia. La ubicación singular de Roma es probablemente la principal razón por la que no estaba tan bien conectada a la red de carreteras como estas otras ciudades.

Brughmans señaló que “la península italiana es un apéndice de la red de carreteras del imperio, y Roma se encuentra a mitad de camino de este apéndice”. Y cuando “consideramos todos los desplazamientos dentro de la península italiana, nos sorprendió descubrir que la carretera más central sigue en realidad la costa opuesta del Adriático, evitando Roma por completo”, añadió Brughmans.
El estudio también reveló que, cuando la orografía del terreno lo permitía, las calzadas romanas tendían a ser rectas, pero no tan rectas como las carreteras actuales.
En la actualidad, “la construcción moderna de carreteras evita las curvas pronunciadas y busca construir vías lo más rectas posible, modificando considerablemente el terreno para facilitar un desplazamiento más rápido en automóvil, lo cual es posible gracias a los métodos modernos de topografía y construcción”, escribieron los miembros del equipo en su artículo.
Conexiones marítimas y fluviales
Si bien la nueva investigación arroja luz sobre las conexiones viales, es importante recordar que el transporte por carretera no era el único medio de transporte en el Imperio Romano. De hecho, los investigadores señalaron que Roma pudo haber tenido una posición más importante en el transporte marítimo y fluvial que en el transporte por carretera. Aunque el estudio no analizó las vías fluviales, la ubicación central de Roma en el imperio significaba que habría sido un importante centro de transporte fluvial, escribieron los investigadores en el estudio.

“La ubicación central de Roma no se debe a sus carreteras, sino a su ubicación física en el centro del Mediterráneo, en el cruce de las principales rutas marítimas”, explicó Brughmans.
El equipo indicó que futuros estudios deberían analizar el transporte marítimo y fluvial e integrar sus hallazgos con el estudio que están realizando sobre las calzadas romanas. Consideradas en conjunto, las rutas terrestres y fluviales podrían ayudar a los investigadores a comprender mejor las redes de transporte romanas.
Fuente: Live Science.
