Los suplementos de omega-3 son populares entre muchos adultos mayores para combatir los problemas relacionados con la edad. Suelen promocionarse como beneficiosos para la salud cardiovascular y para reducir el riesgo de deterioro cognitivo y demencia. Sin embargo, un nuevo estudio publicado en The Journal of Prevention of Alzheimer’s Disease sugiere que estas cápsulas orales podrían estar relacionadas con un deterioro cognitivo más rápido.
Muchos adultos mayores confían plenamente en los suplementos orales y los beneficios que aportan. Sin embargo, la evidencia científica es contradictoria. Si bien los estudios en animales y los estudios observacionales han indicado posibles efectos protectores en el cerebro envejecido, los ensayos controlados en humanos no han demostrado tales beneficios cognitivos.
Para intentar encontrar respuestas definitivas sobre si los suplementos realmente ralentizan el deterioro cognitivo, investigadores de China utilizaron datos de pacientes a largo plazo de la Iniciativa de Neuroimagen de la Enfermedad de Alzheimer (ADNI, por sus siglas en inglés) y estudiaron escáneres cerebrales muy detallados.
La paradoja del omega-3
El estudio examinó los cambios cognitivos y de neuroimagen a lo largo de cinco años en 273 consumidores de omega-3 y los comparó con un grupo de control de 546 personas que no los consumían. Ambos grupos fueron emparejados por edad, sexo, genética y diagnóstico.

Los resultados revelaron que los participantes que tomaban suplementos de omega-3 mostraron un deterioro más rápido en las tres evaluaciones cognitivas principales (MMSE, ADAS-Cog13 y CDR-SB) que cada persona completó durante el estudio. Este patrón se mantuvo independientemente de la genética. Ambos grupos presentaban el mismo número de personas con el gen APOE ε4, asociado a un mayor riesgo de padecer Alzheimer. Esto sugiere que la diferencia en el deterioro probablemente no se explique únicamente por este importante factor de riesgo genético.
Para comprender por qué podría ser así, los investigadores estudiaron escáneres cerebrales en busca de cambios físicos. El deterioro acelerado no parecía estar causado por los signos típicos del Alzheimer, como la acumulación de placas amiloides o cúmulos anormales de proteínas tau.
La glucosa y el cerebro envejecido
En cambio, las exploraciones revelaron una disminución significativa del metabolismo de la glucosa cerebral, que el equipo de investigación cree que podría estar relacionada con la suplementación con omega-3. Esta reducción suele asociarse con disfunción sináptica, lo que significa que, si bien la estructura física del cerebro puede permanecer relativamente intacta, la comunicación entre las células cerebrales puede ser menos eficiente.
“La suplementación con omega-3 podría estar asociada con un deterioro cognitivo acelerado en adultos mayores, posiblemente a través de efectos adversos en la función sináptica cerebral en lugar de las proteinopatías clásicas de la enfermedad de Alzheimer”, escribieron los autores del estudio en su artículo.
El equipo señala que sus resultados no son concluyentes. Se trató de un estudio observacional, no de un ensayo clínico, que identificó una asociación, no una causa definitiva. No obstante, es una correlación que requiere mayor investigación.
“Estos hallazgos cuestionan la visión predominante de que los ácidos grasos omega-3 son uniformemente beneficiosos y resaltan la necesidad de una reevaluación cautelosa de su uso generalizado para la protección cognitiva”.
Fuente: Medical Xpress.
