Arqueólogos descubren otro geoglifo en Nazca: un gato de 36 metros de largo

Humanidades

Un grupo de arqueólogos han descubierto el gigantesco geoglifo de un gato decorando una colina al sur de Perú. El geoglifo es la más reciente de las llamadas líneas de Nazca, unos dibujos enormes de plantas, animales y seres fantásticos en el desierto que datan de la época precolombina.

El gato, que luce como el más grande garabato hecho por un niño, fue encontrado por un grupo de arqueólogos del Plan de Administración Nazca Palpa, apoyado por el Ministerio de Cultura de Perú, mientras hacían un trabajo de remodelación en el mirador de la Pampa de Nazca, según un comunicado del ministerio el 15 de octubre.

Al principio, los trabajadores apenas podían ver el gato debido a la erosión del lugar. Sin embargo, después de un trabajo de conservación de una semana, los arqueólogos pudieron restaurar el geoglifo, que data de entre el 200 y el 100 a.C. de acuerdo al ministerio.

Como muchas otras líneas de Nazca, incluyendo un mono, una orca y una figura humanoide, el gato es tan grande que es mejor verlo desde arriba, con un dron o en avión. Las líneas del felino miden entre 30 y 40 cm, pero en conjunto mide 36 m de largo.

El estilo del gato, en el que parece mirar al espectador, demuestra que fue hecho durante el período Paracas tardío. La cultura Paracas precedió a la Nazca, que comenzó en el 100 a.C. Esta cultura se hizo famosa por sus representaciones de felinos en telas y cerámicas, según reportó el ministerio.

Las líneas están incluidas en la lista del Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO. La mayoría de dibujos conocidos datan de entre el 200 a.C y el 500 d.C. No obstante, algunas son más antiguas y datan del 500 a.C.

En los últimos años, los investigadores han encontrado entre 80 y 100 geoglifos previamente desconocidos en los valles de Nazca y Palpa, todos los cuales son anteriores a la cultura Nazca, dijo a The Guardian el arqueólogo Johny Isla, director de la misión de conservación de las Líneas de Nazca en el Ministerio de Cultura. “Estos son de menor tamaño, dibujados en las laderas y claramente pertenecen a una tradición anterior”, dijo.

“Puede parecer sorprendente que todavía se encuentren nuevos diseños, pero sabemos que hay más por ahí”, dijo Isla a la prensa local, según el Evening Standard. “En los últimos años, el uso de drones, que nos permiten tomar imágenes de las laderas de las colinas, lo hace posible”.

Fuente: Live Science.

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