Científicos aprueban plan para liberar el agua usada en Fukushima

Medio ambiente

La propuesta de Japón de descargar más de un millón de toneladas de agua contaminada de las ruinas de la central nuclear de Fukushima Daiichi en el océano frente a la costa este ha sido fuertemente rechazada por vecinos como China y Corea del Sur. Pero los científicos dicen que es probable que los riesgos sean mínimos si la liberación se lleva a cabo según lo planeado.

Japón reveló la propuesta en abril, lo que provocó que el ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Sur expresara inicialmente “un fuerte pesar y serias preocupaciones”. Según la agencia de noticias estatal de China, Xinhua, los científicos chinos también se han opuesto a la propuesta, y Liu Senlin del Instituto de Energía Atómica de China en Beijing la describió como “extremadamente irresponsable”.

Pero otros científicos, y el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), han respondido que la radiación en las aguas residuales tratadas será muy baja y que el agua se liberará gradualmente durante varios años para minimizar cualquier riesgo.

“Como científico, tengo que tener una buena visión de todo esto, y mirar los hechos, y los hechos no me dicen que esto sea algo de lo que debamos estar muy preocupados”, dice Jordi Vives I Batlle, científico de el Centro Belga de Investigación Nuclear en Mol, que estudia el efecto de la radiación en los ecosistemas marinos.

Enfriamiento del reactor fundido
El terremoto y el tsunami que azotaron la costa este de Japón el 11 de marzo de 2011 provocaron la falla catastrófica de los sistemas de refrigeración de la central eléctrica. En la década siguiente, se bombearon 1,25 millones de toneladas de agua de mar a través de las unidades dañadas para evitar que los restos de combustible fundido se sobrecalienten, y el bombeo continúa. El agua contaminada ha sido tratada para eliminar material radiactivo y almacenada en más de 1.000 tanques de acero en el sitio.

La liberación de aguas residuales tratadas es parte del funcionamiento estándar de las centrales nucleares. Sin embargo, Vives I Batlle dice que las enormes cantidades acumuladas en Fukushima, y ​​la alta concentración original de radionucleidos en el agua a través de su contacto directo con el reactor fundido, sí marcan esta situación como inusual. Pero nada en el plan sugiere que el agua tratada contendrá niveles de radiación mayores que los niveles de fondo presentes en el medio ambiente como resultado de procesos naturales, agrega Vives I Batlle, quien ha estado realizando investigaciones en Fukushima desde el tsunami.

La Compañía de Energía Eléctrica de Tokio, que opera Fukushima, dice que el tratamiento elimina la mayoría de los radionucleidos, incluidos el cesio y el estroncio. Solo el tritio permanece en cualquier cantidad, y este emite una de las dosis de radiación más bajas de cualquier radionúclido, señala Vives I Batlle. “Puede descargarlo en cantidad más que otros radionucleidos, porque tiene un impacto muy bajo”, dice.

Deborah Oughton, química nuclear y directora del Centro de Radiactividad Ambiental de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida en Oslo, agrega que el tritio es un radionúclido natural que se encuentra en el medio ambiente y en los organismos vivos, incluidos los humanos.

El modelo de Japón de la liberación, que ocurrirá durante dos o tres años, sugiere que los niveles de radiación estarán “dentro de lo permitido en el agua potable”, dice Oughton. “El impacto directo de la radiactividad en el medio ambiente y la salud humana, en mi opinión, será muy, muy bajo”.

Incluso en los peores escenarios modelados por Vives I Batlle, en los que toda el agua se libera de una vez antes de que se haya tratado por completo, los niveles de radiación en los entornos marinos expuestos seguirían siendo “100 veces menos dañinos que la radiación de fondo, ” él dice.

Contribución de la OIEA
En una medida que podría disipar aún más los temores de los críticos, y una primicia mundial, la OIEA está trabajando con el gobierno japonés en la planificación, implementación y seguimiento de la liberación.

“Estaremos allí antes en la planificación, en las fases de calibración”, dice Rafael Grossi, director general de la OIEA, con sede en Viena. “Estaremos allí mientras se lleve a cabo la operación, y estaremos allí después”.

Shigeyoshi Otosaka, oceanógrafo y químico marino de la Universidad de Tokio que estudió los patrones de dispersión de radionucléidos después del tsunami, dice que la comunicación de los datos científicos después de la liberación debe hacerse con cuidado para evitar malas interpretaciones. Hacer hincapié en “la detección de niveles muy bajos de radionucléidos conducirá a malentendidos o dañará la reputación”, dice.

Oughton también destaca el impacto potencial en la industria pesquera japonesa si la liberación no se maneja de una manera que mantenga la confianza del público. El seguimiento de seguimiento debe ser riguroso y cuidadoso, para asegurar a la gente “que los niveles en los mariscos no son dañinos para la salud humana”, dice.

Fuente: Nature.

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